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dilluns, 28 de novembre de 2016

La presunción de inocencia y la Inquisición mediática

Alexis de Tocqueville dijo que la libertad de expresión es tan importante que hay que tolerar sus excesos. Sin embargo, el poder que tienen hoy los medios de comunicación -los convencionales y las redes sociales- es algo mucho peor que un exceso: es la pena de muerte civil -y a veces incluso física- para todos aquellos que son víctimas de su voracidad.

La democracia se fundamenta en la limitación de los poderes y en el equilibrio entre los mismos, ya sean poderes institucionales o contrapoderes. Con las nuevas tecnologías, los medios se han convertido en un poder orwelliano omnipresente, especialmente en las redes sociales en las que ni siquiera existen los frenos y la contención que establece la muy deteriorada ética de la profesión periodística.

El periodismo moderno, que avala en la práctica la confusión entre hechos y opiniones tras haber decretado la muerte de la objetividad factual, es fundamentalmente de izquierdas. La derecha mediática es minoritaria, por no decir residual. Igual pasa en la ciencia, que es territorio comanche para la derecha. Es por ello que, tanto en ciencia como en periodismo, la supuesta amenaza conservadora es prácticamente irrelevante.

Hay que volver, pues, al deslinde clásico entre información (hechos) y opinión (interpretación). Hay que garantizar, si hace falta penalmente, la presunción de inocencia de cualquier ciudadano, sea cual sea su posición social o institucional. Hay que dejar de confundir la libertad de expresión -con todos sus legítimos excesos- del derecho a la información -veraz, contrastada y no ideológica- como derecho del ciudadano y no como privilegio del periodista.

Reconozco, como periodista, que hacer eso es muy difícil, por no decir imposible. A pesar de que seamos el tercer país del mundo con mayor libertad de expresión, la derecha sigue acomplejada ante la izquierda en estos temas y siempre acaba por no hacer nada. Sin embargo, es necesario y urgente abordarlo sin mayores dilaciones.

El linchamiento mediático del adversario político, convertido en enemigo, debe terminar. O los medios revisan sus códigos deontológicos y los aplican a rajatabla o el Estado -del que soy tan poco amigo- debe legislar al respecto. Sin miedo y sin complejos. Lo que está en juego no es la libertad de expresión e información, como dirán a coro los supuestos afectados, sino el derecho de los ciudadanos a no ser juzgados y sentenciados por una Inquisición mediática siempre impune y con más privilegios que los aforados políticos a los que tanto critican.

No todo vale para tener más audiencia o para hacer la revolución pendiente.

Todos los sistemas que han subido impuestos en la Eurozona para “garantizar las pensiones” han logrado lo contrario

En España un pensionista medio cobra unos 970 euros al mes, más que en Finlandia (495 euros), Dinamarca (538 con un complemento que incluso así la hace inferior a la española), Irlanda (589) o Reino Unido (587 euros), incluso que Austria (953 euros), Francia (entre 700 y 800 euros), Holanda (900) o Bélgica (878). La media del conjunto de países europeos es 812 euros mensuales. No solo en media, sino en mínima, que supera también a Austria, Dinamarca, Reino Unido y Portugal. Con costes de vida, en todos los casos mencionados, muy superiores a España.

Tenemos un sistema de pensiones generoso. Las nuevas pensiones de jubilación del Régimen General han alcanzado los 1.500 euros, lo que significa el 93% del salario medio en España. España tiene la segunda mayor tasa de reemplazo de la OCDE (el porcentaje del último sueldo cobrado que se convierte en pensión). Superior al 80%, frente al 52% de media de la OCDE, el 55% de Francia o el 37% de Alemania. Así que, sepan Vds. que los que quieren “equiparar” a Europa lo que esconden es un recorte de las pensiones con el cuento social.

El sistema de pensiones en España se hace insostenible con la destrucción de empleo, y ese destrozo no se cubre con impuestos. La principal causa del déficit actual de la Seguridad Social son los 3,3 millones de empleo destruidos. Casi el 70% del deterioro neto del sistema durante los años 2009-2013, se debió exclusivamente a la reducción de ingresos por cotizaciones derivada del aumento del paro negando la crisis.

Ese deterioro, que dejó un déficit en 2011 de 7.705 millones de euros y que ya es de 17.000 millones no se cubre con impuestos. El efecto recaudatorio de las medidas que proponen los intervencionistas no llegaría ni de lejos a un 30% del déficit. Eso si nos creyéramos las estimaciones de ciencia ficción y que no tuviera un efecto negativo en inversión, empleo y crecimiento.

La reforma laboral no es la causante del déficit, es la solución. En 2011, por cada nueva pensión se perdían 3 afiliados. En lo que llevamos de 2016, por cada nueva pensión se crean 7 empleos. El sistema ya era deficitario en 2010-2011. Se han recuperado 1.660.000 de los afilados destruidos durante la crisis, la mitad del empleo perdido.

Además, los ingresos por cotizaciones efectivas han aumentado entre 2013 y 2016. Lo que ha caído en los ingresos de la Seguridad Social es la partida de “otros ingresos” (fuente IGAE vía Ángel Martínez Jorge). -La recaudación líquida total de la Seguridad Social ya crece a una tasa anual acumulada del 3,82%, superior a la tasa de afiliación y al PIB nominal.

(...)

Curiosamente, todos los sistemas que han acudido a las subidas de impuestos en la Eurozona para “garantizar las pensiones” han conseguido lo contrario. Francia tiene un déficit superior a 10.000 millones de euros y lleva recortando pensiones desde que instauró la subida de cotizaciones sociales y el “impuesto solidario”. La última, el año pasado. Francia tiene una pensión mínima, media y máxima inferior a la española y una tasa de reemplazo mucho más baja. Y, por supuesto, lleva más de dos décadas en estancamiento.

Al final, los mismos que se arrogan la etiqueta de “social” y de defensores “de lo público” son los que lo hacen insostenible y lo destruyen.

Orientar el sistema español a un sistema mixto de reparto y capitalización, como tienen en Suecia y los países nórdicos y de Centroeuropa, no es “liberal”, es lógico. El impacto demográfico -vivimos más, tenemos menos hijos- no se solventa subiendo impuestos, sino aumentando el empleo, atrayendo más empresas e inversión y mejorando la productividad. A impuestazos y políticas inflacionistas solo perpetuamos el desempleo y hundimos el poder adquisitivo de las pensiones. Luego, eso sí, le echarán la culpa a cualquier enemigo exterior. | Daniel Lacalle
Artículo completo, aquí

Cayo Piedra, el lujoso paraíso secreto del también 'narco' Fidel

diumenge, 27 de novembre de 2016

La presunción de inocencia y la Inquisición mediática

Alexis de Tocqueville dijo que la libertad de expresión es tan importante que hay que tolerar sus excesos. Sin embargo, el poder que tienen hoy los medios de comunicación -los convencionales y las redes sociales- es algo mucho peor que un exceso. Es la pena de muerte civil -cuando no física- para todos aquellos que son víctimas de su voracidad.

La democracia se fundamenta en la limitación de los poderes y en el equilibrio entre los mismos, ya sean poderes institucionales o contrapoderes. Con las nuevas tecnologías, los medios se han convertido en un poder orwelliano omnipresente, especialmente en las redes sociales en las que ni siquiera existen los frenos y la contención que establece la muy deteriorada ética de la profesión periodística.

El periodismo moderno, que avala en la práctica la confusión entre hechos y opiniones tras haber decretado la muerte de la objetividad factual, es fundamentalmente de izquierdas. La derecha mediática es minoritaria, por no decir residual. Lo mismo que pasa en la ciencia, que es actualmente territorio comanche para la derecha. Es por ello que, tanto en la ciencia como el periodismo, hablar de la amenaza conservadora es irrelevante ya que no tiene impacto significativo alguno.

Los problemas de credibilidad del periodismo tienen su orígen en su deriva izquierdista, como los tuvo por su sumisión a la derecha, forzada o complaciente, durante la dictadura. Hay que volver al deslinde clásico entre información (hechos) y opinión (interpretación). Hay que garantizar, si hace falta penalmente, la presunción de inocencia de cualquier ciudadano, sea cual sea su posición social o institucional. Hay que dejar de confundir la libertad de expresión, con todos sus legítimos excesos, del derecho a la información -a una información veraz, contrastada y no ideológica- que es un derecho de los ciudadanos y no un privilegio de los periodistas.

Reconozco, como periodista, que eso es más fácil decirlo que hacerlo. Pero es necesario y urgente abordarlo sin mayores dilaciones. El linchamiento mediático del adversario político, convertido en enemigo, debe terminar. O los medios revisan sus códigos deontológicos y los aplican a rajatabla o el Estado -del que soy tan poco amigo- debe legislar al respecto. Sin miedo y sin complejos. Lo que está en juego no es la libertad de expresión e información, como dirán a coro los supuestos afectados, sino el derecho de los ciudadanos a no ser juzgados y sentenciados por una Inquisición mediática, siempre impune y con más privilegios que los aforados políticos a los que tanto critican.

No todo vale para tener más audiencia o para hacer la revolución.

Rita Barberá: Entre todos la mataron y ella sola se murió


Desde que entrase en la habitación 315, la ex alcaldesa de Valencia no la abandonaría, en una cuenta atrás de 37 horas que terminaron con una parada cardíaca de muerte. Entre medias, algo de comida, un desayuno frugal a la mañana siguiente y ninguna visita hasta la llegada de su hermana y su sobrino el martes. Así transcurrieron las 37 últimas horas de la mujer que gobernó durante 24 años la tercera ciudad más grande de España.

Su penúltimo pedido de roomservice fue una copa de whisky JB y una tortilla de patatas a las 21:30 del lunes, según aseguran en el hotel. Una factura de 13,60 euros que jamás pudo abonar. Era su particular menú para sobrellevar en la soledad de su habitación de 25 metros cuadrados un día amargo. Pesadillesco. El de su temida declaración ante el Tribunal Supremo por un presunto delito de blanqueo de capitales. La que fuera alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, se veía sentada en el banquillo. Demasiado trance para una persona de 68 años que llevaba más de un año padeciendo una situación explosiva: "Una cacería mediática, el vacío de su partido y varias amenazas de muerte que le habían provocado una depresión y agravado sus problemas de hipertensión", según una persona de su entorno. Amenazas como el haber recibido en menos de dos años dos sobres con balas del calibre nueve milímetros parabellum. El último, el pasado mes de julio. O como la más reciente. La que puso en conocimiento de un alto cargo de Interior a través de un SMS horas antes de morir tumbada junto a su hermana. Con un camisón y en un lecho de muerte de colchón blando y de 1,50. En la habitación 315. El búnker donde se parapetó antes de que su corazón dejase de latir. Sin avisar a nadie.
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Hay más recursos naturales que nunca



dissabte, 26 de novembre de 2016

Hasta nunca, Comandante

Fidel Castro, a pesar de ser el responsable de 8.190 asesinatos y de un millón de exiliados (son las cifras más bajas de todos los recuentos) y de haber sometido a sus ciudadanos a un régimen policial, de miseria y privaciones, ha gozado durante los 50 años de su dictadura de un inexplicable respeto de líderes políticos, no ya de izquierda, sino también de derecha de todo el mundo, así como de la complacencia de gran parte de los medios de comunicación. Y no solo eso, sino de la inhibición de la justicia internacional.

En octubre de 1998, y tras participar en la VIII Cumbre Iberoamericana de Oporto, Fidel Castro viajó a España donde visitó Extremadura y después se entrevistó con el presidente José María Aznar en la Moncloa. La visita no fue perturbada ni por manifestantes anticastristas, ni por ninguna clase de sordina política o diplomática, ni mucho menos por acción judicial alguna.

Sin embargo, por esas mismas fechas, nuestro juez estrella Baltasar Garzón había lanzado en nombre de la Justicia Universal una orden de detención contra el ex presidente chileno, el general Pinochet, que había viajado a Londres para someterse a una operación quirúrgica de una hernia discal lumbar. Pinochet permaneció arrestado hasta el 2 de marzo de 2000, cuando el gobierno británico de Tony Blair decidió liberarlo por considerar que no estaba en condiciones de ser juzgado.

Pinochet, que ejerció su dictadura durante 17 años y que dejó la presidencia voluntariamente al perder el referéndum que había convocado sobre su permanencia en el poder, ha sido considerado responsable de 3.065 muertos o desaparecidos acreditados y unos 300.000 exiliados. A diferencia de Castro, dejó un país con tan buena salud económica que el primer gobierno de la Concertación -integrado por las fuerzas de la oposición, desde la Democracia Cristiana al Partido Comunista- no cambió ni un ápice la orientación de la política económica.

Pinochet estuvo arrestado un año y medio en Londres mientras Castro se paseaba impunemente por España sin que nadie se atreviera a decirle nada, y menos que nadie el juez Garzón. Ese juez que, coherente con su ideología izquierdista, dijo sí a investigar los crímenes del franquismo pero no a los crímenes de Paracuellos. Sí a detener a Pinochet, pero no a Castro.

Hay gente que parece creer que solo las dictaduras de derecha son malas. Que solo las dictaduras fachas, como las de Franco, Hitler o Mussolini, provocan víctimas, mientras que las dictaduras de izquierda a lo sumo daños colaterales. Unos daños inevitables que quedan plenamente justificados por el noble fin de la revolución. Esa revolución que terminará con la explotación del hombre por el hombre -y de la mujer por el hombre, no nos olvidemos-, que emancipará al género humano y salvará al planeta y a todas sus especies.

Selección de tweets de interés, clica


Carlos Eire | The Washington Post

●Convirtió a Cuba en una colonia de la Unión Soviética y casi causó un holocausto nuclear.

●Patrocinó el terrorismo donde pudo y se alió con muchos de los peores dictadores de la tierra.

●Fue responsable de tantas ejecuciones y desapariciones en Cuba que es difícil calcular un número preciso.

●No toleró discrepancia alguna y construyó campos de concentración, que llenó al máximo, a un ritmo sin precedentes. Encarceló un porcentaje mayor de su propio pueblo que la mayoría de los demás dictadores modernos, entre ellos, Stalin.

●Aprobó y promovió la práctica de la tortura y de los asesinatos extrajudiciales.

●Obligó al exilio a casi un 20 por ciento de sus compatriotas, muchos de los cuales hallaron la muerte en el mar, sin ser vistos ni contados, mientras se escapaban de él en burdas naves.

●Reclamó toda propiedad para sí mismo y para sus secuaces, cortó la producción de alimentos y empobreció a la vasta mayoría de su pueblo.

●Prohibió la empresa privada y los sindicatos, eliminó la amplia clase media cubana y convirtió a los cubanos en esclavos del estado.

●Persiguió a los homosexuales e intentó erradicar la religión.

●Censuró todos los medios de expresión y comunicación.

●Estableció un sistema escolar fraudulento que proporcionó adoctrinamiento en lugar de educación y creó un sistema sanitario de dos niveles, con asistencia médica inferior para la mayoría de los cubanos, y superior para sí mismo y su oligarquía. Después, sostuvo que todas sus medidas represivas eran absolutamente necesarias para asegurar la supervivencia de esos proyectos de bienestar social ostensiblemente “gratuitos.”

●Convirtió a Cuba en un laberinto de ruinas y estableció una sociedad de apartheid, en que millones de visitantes extranjeros gozaron de derechos y privilegios vedados a su pueblo.

●Nunca se disculpó por sus crímenes ni fue procesado por ellos.




Mientras escribo estas líneas apresuradas pienso en mi madre y en que hace pocos días visité su tumba en Miami, y lamento que no hayamos podido celebrar juntos esta noticia. Pero lo haremos. Ha amanecido. Y entonces comprendo que la muerte de Fidel Castro es sobre todo un acontecimiento higiénico, que el mundo es hoy un mundo más limpio y un mundo mejor desde que no está en él ese asesino. | Juan Abreu

***

El proyecto Verdad y Memoria de Archivo Cuba documenta las muertes y desapariciones por causas políticas de la revolución cubana y estudia temas de transición sobre memoria, verdad y justicia. Promueve el pleno ejercicio de todos los derechos del pueblo cubano, fomenta una cultura de respecto a la vida y honra la memoria de los que han pagado con sus vidas.





divendres, 25 de novembre de 2016

Cómo dejar de existir en Internet en unos pocos clics


Swedish developers Wille Dahlbo and Linus Unnebäck created Deseat.me, which offers a way to wipe your entire existence off the internet in a few clicks.

When logging into the website with a Google account it scans for apps and services you’ve created an account for, and creates a list of them with easy delete links.
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España, el tercer país del mundo con mayor libertad de expresión tras EEUU y Polonia



PEW RESEARCH CENTER.- To get a summary measure of support for free expression around the world, we built an index based on five survey questions about free speech and three about free media. Using this measure, Americans emerge as the biggest supporters of free expression among the 38 nations studied. And unlike so many other issues in the U.S., wide open, free-ranging public debate has an appeal across party lines. There are relatively few differences between Democrats, Republicans and independents when it comes to free expression.

However, there are some important generational differences on this issue. For instance, 40% of U.S. Millennials think the government should be able to prevent people from making statements that are offensive to minority groups, compared with 27% of those in Generation X, 24% of Baby Boomers, and just 12% of Silent Generation Americans. Nonwhite respondents (38%) are also more likely to hold this view than whites (23%).

Apart from debates over whether offensive language should be legal, most Americans believe people are just too easily offended nowadays. In a 2016 Pew Research Center survey, 59% agreed with the statement “Too many people are easily offended these days over the language that others use,” while only 39% said “people need to be more careful about the language they use to avoid offending people with different backgrounds.”

On this question, however, there is a sharp partisan divide. Nearly eight-in-ten Republicans (78%) and 68% of independents say people are too easily offended these days, compared with just 37% of Democrats. And supporters of the major party nominees see this issue very differently. Among registered voters, 83% of Donald Trump supporters believe too many people are easily offended; only 39% of Hillary Clinton voters agree.
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Hobbes, más cerca de la verdad que Rousseau: la violencia en el ser humano tiene profundas raíces evolutivas


UNIVERSIDAD DE GRANADA.- Un equipo de científicos españoles, en el que participa la Universidad de Granada (UGR), ha demostrado que la violencia interpersonal letal, por la cual un sujeto es capaz de matar a sus semejantes, es un comportamiento ampliamente extendido en mamíferos, y la especie humana la ha heredado durante el curso de su evolución.

En un estudio que publica esta semana la prestigiosa revista Nature, los investigadores han recopilado datos de más de 4 millones de muertes y cuantificado el nivel de violencia letal en 1024 especies de mamíferos, a partir de 137 familias taxonómicas y en alrededor de 600 poblaciones humanas, que van desde hace 50000 años aproximadamente hasta el presente.

“¿Son los humanos violentos por naturaleza, como decía Hobbes, o seres pacíficos a los que la civilización corrompe, como sugería Rousseau? Esta cuestión ha cautivado a pensadores y científicos desde tiempos inmemoriales, pero a día de hoy aún no contamos con una respuesta definitiva, aunque probablemente ambos tenían parte de razón”, explica el autor principal de este trabajo, el investigador de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) y de la Universidad de Granada José María Gómez Reyes.

En este artículo, en el que también participa la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE-CSIC), los investigadores trabajaron sobre la idea de que el componente violento de la naturaleza humana podría deducirse de nuestra historia evolutiva en común con los mamíferos.

Mamíferos poco violentos Los científicos encontraron que existen linajes de mamíferos muy poco violentos con sus semejantes y otros donde la violencia es frecuente. “Los humanos pertenecemos evolutivamente a uno de estos últimos linajes, lo que sugiere que la violencia que manifestamos ya ocurría en las especies que fueron nuestros ancestros”, indica Marcos Méndez, de la URJC y coautor del artículo.

Tomando datos de humanos y otros mamíferos de una variedad de fuentes bibliográficas, y utilizando instrumentos comparativos filogenéticos, los científicos han determinado que la violencia letal como consecuencia de nuestro pasado evolutivo es en torno al 2%. “La violencia letal en humanos tiene, por tanto, un indudable componente evolutivo que antecede a nuestro propio origen como especie”, apunta Adela González Megías, investigadora de la UGR y coautora del artículo.

No obstante, una revisión de la violencia letal en 600 sociedades humanas, desde el Paleolítico hasta la actualidad, reveló que no es posible ignorar las influencias culturales sobre la violencia letal en humanos. De hecho, “los niveles de violencia interpersonal letal han cambiado a lo largo de la historia. Así, el nivel de violencia letal en las sociedades prehistóricas concuerda estrechamente con la estimada a partir de nuestra larga historia evolutiva conjunta con otros mamíferos, pero aumenta mucho en las sociedades caciquiles y desciende a niveles muy bajos en sociedades más complejas”, destaca Miguel Verdú, coautor del artículo e investigador del CIDE-CSIC.

Por ello, aunque la violencia interpersonal es un rasgo primordial en el ser humano, el tipo de organización social que desarrollemos puede mitigarla y favorecer la resolución pacífica de nuestros conflictos. Así, los resultados del estudio sugieren que la cultura puede influir a la herencia evolutiva de la violencia letal en los seres humanos.


Nature

The evolutionary level of human violence

dijous, 24 de novembre de 2016

Por qué Italia debería votar NO en el referéndum de diciembre


THE ECONOMIST.- Mr Renzi’s constitutional amendment fails to deal with the main problem, which is Italy’s unwillingness to reform. And any secondary benefits are outweighed by drawbacks—above all the risk that, in seeking to halt the instability that has given Italy 65 governments since 1945, it creates an elected strongman. This in the country that produced Benito Mussolini and Silvio Berlusconi and is worryingly vulnerable to populism.

Granted, the peculiar Italian system of “perfect bicameralism”, in which both houses of parliament have the exact same powers, is a recipe for gridlock. Laws can bounce back and forth between the two for decades. The reforms would shrink the Senate, and reduce it to an advisory role on most laws, like upper houses in Germany, Spain and Britain.

In itself, that sounds sensible. However, the details of Mr Renzi’s design offend against democratic principles. To begin with, the Senate would not be elected. Instead, most of its members would be picked from regional lawmakers and mayors by regional assemblies. Regions and municipalities are the most corrupt layers of government, and senators would enjoy immunity from prosecution. That could make the Senate a magnet for Italy’s seediest politicians.

At the same time, Mr Renzi has passed an electoral law for the Chamber that gives immense power to whichever party wins a plurality in the lower house. Using various electoral gimmicks, it guarantees that the largest party will command 54% of the seats. The next prime minister would therefore have an almost guaranteed mandate for five years.

That might make sense, except for the fact that the struggle to pass laws is not Italy’s biggest problem. Important measures, such as the electoral reform, for example, can be voted through today. Indeed, Italy’s legislature passes laws as much as those of other European countries do. If executive power were the answer, France would be thriving: it has a powerful presidential system, yet it, like Italy, is perennially resistant to reform.

The risk of Mr Renzi’s scheme is that the main beneficiary will be Beppe Grillo, a former comedian and leader of the Five Star Movement (M5S), a discombobulated coalition that calls for a referendum on leaving the euro. It is running just a few points behind Mr Renzi’s Democrats in the polls and recently won control of Rome and Turin. The spectre of Mr Grillo as prime minister, elected by a minority and cemented into office by Mr Renzi’s reforms, is one many Italians—and much of Europe—will find troubling.

One drawback of a No vote would be to reinforce the belief that Italy lacks the capacity ever to address its manifold, crippling problems. But it is Mr Renzi who has created the crisis by staking the future of his government on the wrong test (see article). Italians should not be blackmailed. Mr Renzi would have been better off arguing for more structural reforms on everything from reforming the slothful judiciary to improving the ponderous education system. Mr Renzi has already wasted nearly two years on constitutional tinkering. The sooner Italy gets back to real reform, the better for Europe.
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Lo de que el invierno se retrasa debe ser un cuento chino, que dijo Trump


La nieve cubría en octubre más de 5 millones de km2 (diez veces la extensión de España) del hemisferio norte. Los últimos años la nieve de principio de otoño ha venido siendo mucho más abundante que en los años 80 y 90. Lo de que el invierno se retrasa debe ser un cuento chino, que dijo Trump. | ANTÓN URIARTE


Herejía: la Tierra se enfría, el CO2 disminuye y no hay una relación clara entre el CO2 y la temperatura global

Los evolucionistas del XIX, además de dinamitar el concepto de una Naturaleza inmutable, también nos legaron una gran afirmación: “Si el clima influye en el desarrollo de los organismos, también los seres vivos han de influir en el clima”. Pese a lo que algunos creen, tampoco tenemos primicia alguna como especie modificadora de la atmósfera. Las concentraciones de oxígeno y dióxido de carbono (CO2) en esta capa gaseosa que nos reviste, han variado (y mucho) a lo largo de las diferentes eras geológicas, no solo debido a la furia de los volcanes, sino también a la actividad de los organismos que realizan la fotosíntesis. El CO2 es un chute para las plantas, se disparan como un jovenzuelo en una discoteca de Ibiza. De nuevo, las páginas de ese novelón que tiene por título “El planeta azul” nos relatan que, desde la aparición de la Vida, el dióxido de carbono se ha ido reduciendo progresivamente en beneficio del oxígeno.

Podemos pues resumir esta perspectiva geológica en tres actos: La Tierra se enfría, el CO2 disminuye y, un dato más: no hay una relación clara en el registro geológico entre el CO2 y la temperatura global.

¿Qué nos importa esta visión tan lejana en el tiempo? Un pimiento, dirán muchos de ustedes. Pero no abandonen aún la lectura y dejen que les acerque poco a poco hasta nuestro tiempo.

La curva de la temperatura global de la Tierra durante los últimos cuatro millones de años bien pareciera la trayectoria de una montaña rusa. La sucesión de glaciaciones y periodos interglaciares más cálidos ha revolucionado el planeta en los últimos segundos de su biografía. Por un lado, las continuas subidas y bajadas del nivel del mar (amplitudes de hasta 130 m), que han ido modificando la línea de costa y trazado numerosos puentes terrestres durante las glaciaciones, vías naturales que han utilizado las especies para migrar y cambiar de rumbo. Por otro lado, importantes extinciones de aquéllos que no supieron o pudieron adaptarse a los vaivenes del clima; valga como ejemplo la desaparición de los mastodontes (mammuts) y de nuestros primos los Neandertales, que se quedaron también por el camino (ambos por grandullones).

El Neolítico marca un antes y un después en nuestro devenir como especie; pasamos de ser grupos dispersos de nómadas, con culillo de mal asiento y más hambre que un león de circo, a concentraciones estables de campesinos y ganaderos. Ese cambio tan extraordinario en el comportamiento vino inducido por una variación radical del clima: atrás quedó la última glaciación para dar paso a un clima más cálido y favorable para el desarrollo de la agricultura. En ese momento cumbre de la Prehistoria, la temperatura global subió unos 5ºC en tan solo dos décadas y los hielos se retiraron hacia las latitudes polares que ahora conocemos. Durante los 12.000 años que han trascurrido desde entonces, las fluctuaciones climáticas han marcado el paso de las grandes civilizaciones. El imperio romano se extendió durante siglos bajo una bonanza climática que permitió el cultivo de viñedos en Britania y de cereal en el norte de África. El llamado Óptimo Romano tocó techo hacia el año 400 d. de C., y coincide con un recrudecimiento de los inviernos en el norte de Europa que fuerza a los pueblos bárbaros a desplazarse hacia el sur, abriendo cada vez más fisuras en las fronteras del Imperio. El calor volvió de nuevo a Europa en la Edad Media, y las buenas cosechas y ricos pastos sufragaron la construcción de las grandes catedrales. Pero si hay que remarcar una época peculiar en nuestra historia, ésta fue la Pequeña Edad de Hielo. Las pinturas de Brueghel El Viejo (S. XVI) ya muestran unos paisajes con mil matices de blanco en la paleta, y un manto de frío, hambre y miseria cubrió a la vieja Europa hasta bien entrado el XIX.

Recientes estadísticas ponen de manifiesto que el 75% de las tierras no cubiertas por el hielo están modificadas por el hombre. La humanidad posterior a la revolución industrial se ha convertido en un agente transformador del paisaje a un ritmo vertiginoso. Nuestra huella en el planeta ha adquirido ya una dimensión global, alterando la mayoría de los ecosistemas, menguando la biodiversidad y dejando un reguero manifiesto de contaminación en mares, ríos, lagos y acuíferos. Si esto pareciera poco, hemos liberado a la atmósfera una importante concentración del carbono que la Tierra había almacenado durante millones de años como depósitos de carbón, gas e hidrocarburos. En estos momentos hay suficientes evidencias científicas, ya incuestionables, sobre un cierto aumento del CO2 en la atmósfera que procede de las emisiones humanas, y que representan un 5% del total. Los modelos climáticos y la realidad muestran un clima cada vez más extremo, donde cada día se baten récords de temperatura. Según los expertos hemos entrado en un nuevo ciclo climático antes no reconocido por el hombre, aunque sí por la Tierra. | ROSA MARÍA MATEOS

Estas son las 13.500 empresas en riesgo de perder los derechos transfronterizos tras el Brexit



The UK exit from the European Union (Brexit) is likely to have a range of impacts, with trade flows likely to be most affected. One possible outcome of Brexit is a situation where WTO tariffs apply to merchandise trade between the UK and the EU. By examining detailed trade flows between the UK and all other EU members, matching over 5200 products to the WTO tariff applicable to external EU trade this paper shows that such an outcome would result in significantly different impacts across countries. Our estimates of exposure at the country level show an extremely wide range with reductions in trade to the UK falling by 5% (Finland) to 43% (Bulgaria) taking into account the new tariffs and the elasticity of the trade response to this price increase. Food and textiles trade are the hardest hit, with trade in these sectors reducing by up to 90%.


Lloran, obscenamente, por sí mismos


El problema del populismo son las 169 portadas que el diario El País dedicó a demostrar la culpabilidad de un inocente llamado Francisco Camps. El problema del populismo es que el Partido Popular decidiera que una imputación (o investigación, como la llaman ahora) era suficiente para que Rita Barberá abandonase la vida política. Una decisión, por cierto, en la que influyó la radical exigencia de Ciudadanos, mucho más grave cuando este partido se distingue o se quería distinguir por practicar una política absolutamente refractaria al populismo.

Lloran por sí mismos. Han tenido mala suerte, cabe reconocerlo. Si Barberá hubiera muerto de un accidente de tráfico, cuánto más mesurados no habrían sido sus juicios, cuánto más anecdóticas y solapadas sus lágrimas. Incluso si hubiera muerto en Valencia, ha de vuelta... Pero no. Ha sido en el propio Madrid, un día después de declarar por mil euros, a dos pasos del templo de la soberanía popular, sola y apestada en una habitación de hotel.

Comprendo la mala conciencia derramada, la comprendo. El escenario dispuesto por la muerte es de un simbolismo barroco cargado e insoportable. Pero harían bien en contener las lágrimas y dejar de buscar en ellas redención. Llorar es a veces muy narcisista. Llorar es a veces mira cómo estoy llorando. Y las emociones, el único modo de pensar del populismo. Entiérrenla, olvídenla y pónganse a trabajar. Porque la democracia está imputada. | ARCADI ESPADA
Leed el artículo completo, aquí

Noticias de mi pueblo






dimarts, 22 de novembre de 2016

Europa ya tuvo su Donald Trump


Buena parte de la progresía mundial está ahora asustada por el Trump-kenstein, ese monstruo de película que con tanta necedad han ayudado a procrear. Y están asustados con razón, ya que Trump se parece a esos tipos que no saben que el gobierno tiene límites, y que si te los cargas, te cargas la Constitución y la democracia liberal.

En Europa ya tuvimos uno prematuro que se llamaba Berlusconi. Un Trump avant la lettre que llegó por primera vez al poder desde fuera de la clase política en 1994, tras dos años de gran indignación en Italia por la corrupción institucionalizada que el fiscal Antonio Di Pietro había sacado a la luz. Un escándalo conocido como Manos Limpias o Tangentopoli que afectaba a todos los grandes partidos políticos, ministros, diputados, senadores, ex presidentes de Gobierno y a diversos grupos empresariales e industriales.

Cuando el magnate Silvio Berlusconi hizo el salto a la política, también fue demonizado, comparado con Mussolini y calificado como un peligro para la democracia. Sin embargo, ni hubo otra marcha sobre Roma, ni Berlusconi se proclamó como el nuevo duce, ni se liquidó la democracia representativa. Por no haber, ni tan siquiera hubo importantes reformas institucionales, administrativas, económicas o laborales, ya fuesen de corte proteccionista o de corte liberal. Lo que sí hizo, y con esmero, fue aprobar todos aquellos cambios legislativos que tenían como objeto permitirle eludir a la justicia.

Se me antoja que la presidencia de Trump no estará muy alejada de las de Berlusconi, aunque obviamente las repercusiones de su gestión tendrán mucha más trascendencia, no en vano EEUU, a pesar del declive de los últimos años, sigue siendo la primera potencia mundial o, si se prefiere, la potencia indispensable, según acuñación de Madelaine Allbrigth.

Trump será de todos los presidentes el más vigilado. Por el mundo, por la prensa, por la oposición demócrata, pero también, y especialmente, por la mayoría de representantes y senadores republicanos. No solo tendrá las manos atadas para poder llevar a cabo algunas de sus más polémicas promesas electorales sino que también corre el riesgo, si se sale excesivamente del guión, de ser destituido por sus propios compañeros de partido. Como Berlusconi, Trump puede quedarse solo frente al mundo y en su propia casa. Y es que en el GOP hay más de uno que le tiene ganas.

¿Y si la desigualdad no ha crecido?

EL PAÍS.- Con Reino Unido, Francia, Italia y Grecia, España forma el grupo de países donde la desigualdad es ahora igual que en los noventa. En España la desigualdad aumentó durante la crisis, si bien menos de lo que pareció en el primer momento. El Instituto Nacional de Estadística (INE) estimó que el índice de Gini había pasado de 32 a 34,5 entre 2007 y 2010; nadie prestó mucha atención a estas cifras hasta que la OCDE resaltó en un informe de 2013 (Crisis Squeezes…) que el índice de Gini había crecido en España tres puntos, de 31 a 34, y destacó en otro informe del mismo año (Panorama social) el contraste entre el 10% más pobre, cuyas rentas habían menguado entre 2007 y 2010 a un ritmo del 14% anual, con el 10% más rico, que se empobrecía a un ritmo de solo el 1%.

Este párrafo dedicado a España fue contagiosamente reproducido en los medios, muchas veces exagerado como “los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos”, para explicar o justificar, según la ideología de cada uno, los comportamientos políticos de los ciudadanos. Ahora bien, en el año 2013 el INE mejoró sus estimaciones, resultando que en 2007 el índice de Gini había sido de 32,4 y en 2010, de 34; en los tres años siguientes, hasta 2013, ha llegado a 34,7 puntos, totalizando en todo el período de crisis un aumento de 2,3 puntos. El último dato es de 34,6 para 2014. El índice de Gini oscilaba también entre 34 y 35 a mediados de los noventa, cuando no había desafecciones políticas ni populismos que explicar; en cuanto a la globalización, parece que por aquellos años disminuía la desigualdad.

Como apuntaba la OCDE, el aumento de la desigualdad en España durante la crisis puede reducirse a un fenómeno mucho más simple, el aumento de la pobreza. Los pobres severos pasaron de ser el 2% de la población en 2007 a ser el 5% en 2009 y en 2013. En la misma magnitud que han aumentado los pobres severos han disminuido también las clases medias. ¿Quiénes son los nuevos pobres? En términos muy aproximados, durante los primeros años de la crisis la mayor parte eran autónomos con empresas en pérdidas, que han ido dejando paso a los parados, muchos de ellos inmigrantes. Resulta sugerente relacionar esta composición de los pobres en ingresos anuales con la evolución de la desigualdad del gasto. Pues el aumento de la desigualdad de ingresos no se ha traducido en un aumento de la desigualdad de gasto, sino en una disminución.

Según cálculos de Francisco Görlich, el índice de Gini del gasto en bienes de consumo disminuyó durante los primeros años de la crisis, de 30 en 2006 a 28,1 en 2009, y se ha mantenido en este nivel hasta 2014, cuando ha crecido hasta 28,6. Podemos imaginar que los autónomos dejaron de importar bienes de lujo cuando sus empresas entraron en números rojos, pero sin llegar al punto de “pasarlo muy mal” en el día a día. En cuanto a la política, quizás algunos se radicalizaran, aunque más bien parece que fueron otros los que se radicalizaron por ellos.
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dilluns, 21 de novembre de 2016

Sube el apoyo a la UE en Europa menos en España tras el Brexit



FINANCIAL TIMES.- Support for the EU has risen in Europe in the wake of Brexit — including in Britain, according to a survey published today.

The result could encourage Angela Merkel, the German chancellor, and other EU leaders who are trying to rebuild public confidence in the union, though it is unlikely to divert Theresa May, the British prime minister, and the country’s Brexit camp from leaving.

“The looming Brexit seems to be the best advertisement for the EU so far,” said Aart De Geus, chairman of the Bertelsmann Foundation, a German think-tank, which carried out the survey.

Across the EU as a whole, 62 per cent of those polled would vote to stay in the EU compared with 57 per cent in March, according to Bertelsmann’s polling which covered nearly 15,000 respondents. The po

ll was conducted in August 2016 a few weeks after the British referendum. In Britain, support rose to 56 per cent after the Brexit vote, compared to 49 per cent before. Approval rates fell in Spain to 68 per cent, but rose in the other four big continental member states – Germany, France, Italy and Poland.
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GUARDIAN.- Pro-EU sentiment has grown in five of the six largest member states, according to a survey by the Bertelsmann Foundation. These were the UK, France, Germany, Poland and Italy. The only large state to see a fall in support for the EU was Spain.

“The looming Brexit seems to have been the best advertisement for the EU,” said Aart De Geus, of the Bertelsmann Foundation, Germany’s largest NGO.

In the UK referendum on 23 June, the country narrowly voted to leave the EU, with 52% voting leave while 48% supported remain.

But the Bertelsmann survey, completed in August against a backdrop of confusion about the British government’s Brexit strategy, showed that 56% of British citizens wanted to stay in the EU, compared with 49% when a similar survey was conducted in March.

According to the poll, enthusiasm for EU membership is slightly stronger in the UK than France or Italy where 53% and 51% respectively voiced approval. These figures were a modest rise from earlier in the year.

Support is strongest in Poland, the biggest beneficiary of European funds: the EU had a 77% approval rating in the latest poll, compared with 68% in March. Germany was in second place, with 69% expressing approval for the European project, up from 61%.

Support did slip in Spain, albeit from above-average levels: approval fell to 68% in August, down from 71%.

Across the EU as a whole, 62% want their state to remain a member, up from 57% in March. Researchers contacted more than 10,000 people in all EU countries.




El PP sigue subiendo, Ciudadanos aguanta, el PSOE cae y Podemos se estanca

Rajoy gana 36 escaños en el año del bloqueo



LA RAZÓN.- Cuando están a punto de cumplirse cuatro meses desde las elecciones generales del pasado 26 de junio, el PP volvería a ganar unos comicios y aumentaría aún más la diferencia con respecto al resto de partidos entre 18 y 22 escaños, según una encuesta de NC Report para LA RAZÓN. En comparación con el PSOE, la ventaja sería de más del doble –159 por 71 escaños–. Además, la suma de los votos entre los populares y Ciudadanos oscilaría entre 182 y 189 diputados, lo que supondría rebasar con creces la cifra de 176 necesaria para conseguir una mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, algo que no fue posible el 26-J ni tampoco en los comicios que se celebraron el 20 de diciembre de 2015. La legislatura que hasta hace semanas parecía imposible se tornaría en inmediata y el tablero de los pactos que no ha hecho más que empezar –cada paso deberá ser negociado entre todos– quedaría desactivado.

El sondeo evidencia además el hundimiento absoluto del PSOE, cuyo declive ha sido progresivo desde el 20-D, pero que ahora queda igualado o incluso superado por Podemos; muestra además una ligera bajada de Ciudadanos; el estancamiento de ERC, PDC (antigua Convergència), PNV y CC y un mínimo repunte de los abertzales de EH Bildu.

Lo que resulta evidente es que el PP no hace más que sumar. Todo apuntaba a que así habría sido en caso de que hubiera habido unas terceras elecciones en sólo un año y esta prospección de voto lo confirma. El partido con sede en Génova con Mariano Rajoy al frente alcanzaría en este momento hasta 159 parlamentarios –lo que supone una subida de un 3,9 por ciento–, hasta 22 más que los 137 de hace cuatro meses y 36 más que en diciembre de hace un año.
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Un 45% de catalanes quiere que el 'procés' acabe con un pacto de más autogobierno y solo el 38% con la independencia

¿Desean realmente los catalanes la independencia? En respuesta a esa pregunta, los diversos sondeos reflejan que el apoyo a la ruptura de Catalunya con España roza el listón del 50% de los consultados, aunque casi nunca lo supera. Y los comicios catalanes del 2015 –planteados como un auténtico plebiscito al respecto– registraron justamente un respaldo del 47,8% de los votantes (aunque de sólo un 35,7% del censo) a los partidos independentistas. Es decir, lejos o muy lejos de la mitad más uno que esgrimen los soberanistas para salir de España.

De hecho, uno de los últimos sondeos realizados (el del Institut de Ciències Polítiques i Socials, efectuado entre el 26 de septiembre y el 17 de octubre) refleja un apoyo del 46,6% a la independencia en una hipotética consulta (más de tres puntos por debajo que en la encuesta del 2014), frente a un 34% en contra (y un 20% que no votaría, lo haría en blanco o aún no lo sabe). Sin embargo, el mismo sondeo incluye otra pregunta muy reveladora: “¿Cómo le gustaría que acabase el proceso soberanista?”. Y ahí las posiciones parecen reflejar una realidad oculta tras el voto de protesta ante el inmovilismo territorial de Madrid.

En concreto, casi un 38% afirma que le gustaría que el proceso soberanista acabase en la independencia de Catalunya. Pero un 45% preferiría como desenlace “un acuerdo con España para dotar a Catalunya de más autogobierno” (y otro 13% apostaría por el abandono del proceso de separación). En definitiva, una mayoría de los catalanes se inclina por un pacto para continuar dentro de España, y también una mayoría (aunque menor que hace un año) se muestra convencida de que así acabará el proceso soberanista. Ciertamente, los partidarios de la independencia como única solución han crecido en casi cuatro puntos desde el 2015 (ver gráfico adjunto), pero sólo el 16,5% (una cifra similar a la de hace un año) está convencido de que la secesión será el punto final (mientras que casi un 30% –6,5 puntos más que en el 2015– considera que el proceso soberanista acabará sin resultados).
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dissabte, 19 de novembre de 2016

La sigilosa transformación del Partido Popular


...hasta hace muy poco tiempo, Merkel y Rajoy encarnaban para muchos la peor derecha europea. Eran los patrocinadores del austericidio y de los recortes salvajes, vasallos de los mercados financieros y verdugos del pueblo. Pues bien, tras los mazazos del Brexit y de Trump y ante lo que se ve venir, hoy son los únicos gobernantes conservadores en Europa no contagiados por el virus subversivo de la eurofobia y la xenofobia. Dos supervivientes del conservadurismo europeísta y juicioso frente a la horda de populismos reaccionarios y nacionalistas que nos invade. Hasta Obama ha dicho que votaría a Merkel.
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¿Rejuvenece el sentirse joven?


NAUTILUS.- In 1979, psychologist Ellen Langer and her students carefully refurbished an old monastery in Peterborough, New Hampshire, to resemble a place that would have existed two decades earlier. They invited a group of elderly men in their late 70s and early 80s to spend a week with them and live as they did in 1959, “a time when an IBM computer filled a whole room and panty hose had just been introduced to U.S. women,” Langer wrote. Her idea was to return the men, at least in their minds, to a time when they were younger and healthier—and to see if it had physiological consequences.

Every day Langer and her students met with the men to discuss “current” events. They talked about the first United States satellite launch, Fidel Castro entering Havana after his march across Cuba, and the Baltimore Colts winning the NFL championship game. They discussed “current” books: Ian Fleming’s Goldfinger and Leon Uris’ Exodus. They watched Ed Sullivan and Jack Benny and Jackie Gleason on a black-and-white TV, listened to Nat King Cole on the radio, and saw Marilyn Monroe in Some Like It Hot. Everything was transporting the men back to 1959.

When Langer studied the men after a week of such sensory and mindful immersion in the past, she found that their memory, vision, hearing, and even physical strength had improved. She compared the traits to those of a control group of men, who had also spent a week in a retreat. The control group, however, had been told the experiment was about reminiscing. They were not told to live as if it were 1959. The first group, in a very objective sense, seemed younger. The team took photographs of the men before and after the experiment, and people who knew nothing about the study said the men looke

d younger in the after-pictures, says Langer, who today is a professor of psychology at Harvard University.

Langer’s experiment was a tantalizing demonstration that our chronological age based on our birthdate is a misleading indicator of aging. Langer, of course, was tackling the role of the mind in how old we feel and act. Since her study, others have taken a more objective look at the aging body. The goal is to determine an individual’s “biological age,” a term that aims to capture the body’s physiological development and decline with time, and predict, with reasonable accuracy, the risks of disease and death. As scientists have worked to pinpoint a person’s biological age, they have learned that organs and tissues often age differently, making it difficult to reduce biological age to a single number. They have also made a discovery that echoes Langer’s work. How old we feel—our subjective age—can influence how we age. Where age is concerned, the pages torn off a calendar do not tell the whole story.
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El secreto del éxito de los asio-americanos no se debió a la educación sino a la disminución del racismo hacia ellos


For those who doubt that racial resentment lingers in this nation, Asian Americans are a favorite talking point. The argument goes something like this: If “white privilege” is so oppressive — if the United States is so hostile toward its minorities — why do Census figures show that Asian-Americans out-earn everyone?

In a 2014 editorial, conservative commentator Bill O'Reilly pointed out that Asian household incomes were 20 percent higher than white household incomes on average. “So, do we have Asian privilege in America?” he asked. Of course not, he said. The real reason that Asians are “succeeding far more than African-Americans and even more than white Americans” is that “their families are intact and education is paramount,” he said.

This line of reasoning has been with us since at least the 1960s, when it served as a popular rejoinder to the challenges issued by the Civil Rights Movement. Many newspapers printed flattering portraits of Asian Americans in order to cast skepticism on the people marching for economic and social justice.

“At a time when it is being proposed that hundreds of billions be spent to uplift the Negroes and other minorities, the nation’s 300,000 Chinese-Americans are moving ahead on their own,” claimed a 1966 story in the U.S. News and World Report, which noted their “strict discipline” and “traditional virtues.”

To the extent that all myths are rooted in truth, this stereotype of a model minority recognizes a real pattern of Asian upward mobility. A century ago, Asian-Americans were known as laborers of the lowest wage. They were ditch diggers, launderers, miners. Yet over the decades, despite poverty, racial violence, and widespread discrimination, many Asians managed to clamber up the socioeconomic ladder.

Until now, the story of how that happened has been poorly understood.

“The widespread assumption is that Asian Americans came to the United States very disadvantaged, and they wound up advantaged through extraordinary investments in their children’s education,” says Brown University economist Nathaniel Hilger.

But that's not what what really happened, he says.

Hilger recently used old Census records to trace the fortunes of whites, blacks and Asians who were born in California during the early-to-mid 20th century. He finds that educational gains had little to do with how Asian-Americans managed to close the wage gap with whites by the 1970s.

Instead, his research suggests that society simply became less racist toward Asians.
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divendres, 18 de novembre de 2016

El 'no' a la independencia ganaría otra vez en Cataluña pero por mínimos


El rechazo a la independencia crece en Cataluña y esta opción ganaría por la mínima en caso de celebrarse un referéndum soberanista en esa comunidad. Así se desprende del último barómetro de la Generalitat que se ha publicado este viernes. El 44,9% de los catalanes votarían sí y el 45,1% votarían no. Según la misma encuesta, la primera que hace la Generalitat desde que su presidente, Carles Puigdemont, anunció un nuevo referéndum para septiembre, revela que Junts pel Sí volvería a ganar las elecciones. En la anterior encuesta, realizada en julio, el sí a la independencia había subido hasta el 47,7%, y el no se quedaba en un 42,4%.
(...)
Si se tienen en cuenta los datos sin cocinar, la intención de voto de Junts pel Sí continúa cayendo y, además, es la fuerza política catalana que lo hace con mayor fuerza. Según el último barómetro del Centro de Estudios de Opinión (CEO), la intención de voto directa hacia la coalición formada por el Partit Demòcrata Català Europeu (PDECat) y Esquerra Republicana (ERC) se reduciría al 30,3%, casi cuatro puntos menos que la última encuesta realizada por este organismo que depende de la Generalitat (34,1%), lo que da muestras de su "erosión", según ha señalado el director del CEO, Jordi Argelaguet.

En paralelo a la caída de Junts pel Sí, las encuestas muestran también una pérdida de intención de voto para su muleta parlamentaria, la CUP, que pasa del 5% de intención de voto de la última oleada del barómetro a un 4,5%.

El grueso de las formaciones con representación parlamentaria en Cataluña reducen su apoyo. Ciudadanos, la segunda fuerza con mayor representación en la Cámara catalana, pierde un escaso 0,2%, al pasar del 5,7% al 5,5%, Catalunya Sí que es Pot se queda en el 15,3% (frente al 16,6% anterior). El PSC se mantiene en el 10,3% (10,2% hace tres meses) y el PP saltaría del 3,5% al 4%. El gran aumento se produce en el capítulo de indecisos, que pasa de representar el 9,7% a ser ahora de un 12,5%, mientras que también crecería el número de personas que no votarían.
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Los tres redactados que se barajan para el artículo 1 de la ‘Ley de Desconexión de Catalunya’
Este primer articulo definirá que es el Parlament de Catalunya quien declara la independencia. Y es aquí donde radica el debate político, técnico y semántico que los ponentes llevan entre manos. Una primera propuesta señala que Catalunya se define como un “Estado”, es decir, se reconoce su propia soberanía para ser un “ente estatal propio”. El principal argumento a favor de esta opción que se esgrime en los documentos de los diputados es que deja abierta la forma jurídica del futuro estado al proceso constituyente, que precisamente debe regular la misma ley de Règim Jurídic Català.

Una segunda propuesta se limita a describir que el Parlament declara Catalunya como una “República”. Los defensores de esta opción entienden que esta fórmula va al grano, puesto que ya define el “ente estatal soberano con una forma jurídica y política determinada, la republicana”. Asimismo, entre el argumentario de esta propuesta se incluye el “simbolismo ideológico del término república, que imbrica una serie de valores que se quieren identificar con el proceso independentista”. “Hablar de república es un término con el que puede empatizar mucha más gente”, añaden.

Una tercera opción implica un combinado en el que apareciera el concepto “república y Estado independiente”, de modo que neutralizara las dos posturas. “Es un debate jurídico técnico que tenemos que resolver”, apuntan fuentes de la ponencia que tampoco muestran excesiva preocupación por este debate.
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Tarradellas: 'Cataluña es una dictadura blanca'

Vía Arcadi Espada

'El apoyo al populismo en toda Europa es probable que sea de corta duración'


Lord Kerr of Kinlochard, a British peer who has served as an ambassador both to the EU and US and also authored Article 50, said the threat posed by populism was not as large as some commentators have claimed. "I believe that the next French president is Alain Juppé (not Marine Le Pen). I think the next German chancellor is Angela Merkel. I don't think what we've seen is going to sweep across these countries.

In France, far-right party Front National is currently the second-most popular party ahead of May's presidential election, while in Germany, anti-immigration party Alternative for Germany (AfD) finished ahead of Merkel's Christian Democrats in some regional elections earlier this year.

Lord Kerr added, though, that the recent growth in support for right-wing groups across Europe will likely be short-lived, rather than the start of a shift in political culture across the west.

"It looks as if crises that are in their origin financial are blamed on the establishment and from there there's a kick to the right," he said. "But studies show this initial kick to the right effect fades after five to seven years."

[Inequality] will not be cured by leaving the EU. It will get worse if we leave the EU The Brexit vote, he said, was at least partly a result of Brits feeling ignored by the political establishment and economically left behind.

"But inequality has nothing to do with the EU," he added. "It will not be cured by leaving the EU. It will get worse if we leave the EU."

Also on the subject of Brexit, Lord Kerr said national debate around issues like immigration has become overwhelmed by emotion at the expense of evidence, claiming immigration is needed to keep the country "running."

Lord Kerr was on the panel with former government advisor Rachel Woolf and journalist Professor Daine Roberts to discuss how populism, particularly Trump's shock victory, will change policy-making in western democracies.

Reflecting on Trump's victory over Hillary Clinton, Lord Kerr dismissed the popular theory that the economy and in particular inequality was the primary reason why voters backed the Republican candidate.

"The median income of the Trump voter was a lot higher than that of the Clinton voter. I'm not sure if it was about the economy." he said.
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dijous, 17 de novembre de 2016

Trump como oportunidad


Mientras esperamos a que los sabios se pongan de acuerdo sobre las causas de la victoria de Donald Trump -si han sido los perdedores de la globalización, los revanchistas supremacistas de la nación blanca, los hastiados de la mojigatería de la corrección política, los desilusionados con Obama y los que nunca creyeron en él, o por todas esas razones y en qué proporción cada una de ellas- podemos intentar dilucidar algunas de las posibles oportunidades que ofrece su ascenso a la Casa Blanca.

Si nos atenemos a lo literal de su programa económico, Trump intentará poner en práctica una política proteccionista, modificando sustancialmente los acuerdos de libre comercio firmados por los Estados Unidos o, si ello no es posible, abandonando los mismos. Sin embargo, no está claro que pueda hacerlo fácilmente, ya que contará con la oposición de los demócratas y, lo que es decisivo, de gran parte de los republicanos, que han sido y siguen siendo firmes defensores del libre comercio internacional.

Por lo que respecta a la inmigración ilegal, más de lo mismo. Tras su victoria electoral, Trump matizó ya sus propuestas: dijo que expulsaría entre 2,5 y 3 millones de ilegales con antecedentes penales y que respecto a la frontera con México quién dice muro, dice valla. Si eso es así, nos encontraríamos con una política no muy diferente a la que ha aplicado Obama, que es el presidente que más inmigrantes ha deportado bajo su mandato. Un total de 2.571.860 personas, hasta julio de 2016. La diferencia sería en que mientras la administración Obama lo disimula de manera vergonzante, la administración Trump lo publicitará de  manera descarada.

Por lo que respecta al orden político internacional, garantizado por la 'pax americana' por lo menos hasta que Obama llegó a la presidencia, la tentación aislacionista será relativa ya que casi cualquier conflicto internacional puede lesionar o perjudicar los intereses nacionales de Estados Unidos. Incluso su desprecio por Europa -vividores que se permiten todos los lujos gracias al dinero americano que garantiza su defensa- y su afinidad con Putin, puede ser un mal que por bien no venga, siempre y cuando haga reaccionar a los europeos.

De momento, parece que las cosas han empezado a moverse. El ex primer ministro belga, líder de los liberales europeos y coordinador por el Parlamento Europeo de los negociadores del Brexit, Guy Verhofstadt, lo ha dicho claro:

La UE debería ver la elección de Trump como una llamada de atención para hacerse cargo de su propio destino. Los conflictos actuales, como la sangrienta guerra civil en Siria y la anexión de Crimea por parte de Rusia, así como su intervención en Ucrania del Este, afectan directamente la seguridad, las economías y las sociedades de los estados miembro de la UE. Y sin embargo, hasta ahora los rusos y los estadounidenses, en lugar de los europeos, han determinado el destino de Ucrania y el de otros países fronterizos de Europa. Como resultado, la UE ha renunciado al control último de su propia seguridad, sus relaciones comerciales y sus flujos migratorios.

(...)

Por esta razón la UE no puede seguir postergando la creación de su propia Comunidad Europea de Defensa y desarrollar su estrategia de seguridad. Debería comenzar por simplificar y ampliar sus relaciones bilaterales y regionales, no en menor medida entre los países escandinavos y bálticos, así como entre Bélgica y Holanda, y Alemania y Francia. Todas estas relaciones dispares se deben unir bajo un solo comando europeo que reciba financiación y un sistema de adquisiciones de defensa común.

La UE debe volverse capaz de protegerse a sí misma, o no podrá garantizar la integridad de su territorio. Se trata de una decisión difícil pero vital que ha pospuesto por demasiado tiempo. Ahora que Trump ha sido electo, ya no puede esperar más.

Por otro lado, Verhofstadt propone un plan de 6 puntos para alcanzar la plena integración europea:

1. Crear un Gobierno de la UE y un presidente

2. Establecer un FBI europeo en Bruselas

3. Crear un ejército europeo

4. Establecer una Hacienda o Tesoro europeo también en Bruselas

5. Completar el mercado único de servicios digitales

6. Acabar con las cláusulas de exención de Schengen y el euro

En este sentido, los ministros de asuntos exteriores de Francia y Alemania, Jean-Marc Ayrault y Frank-Walter Steinmeier, en un documento de 9 páginas desentierran la 'Europa a dos velocidades' para crear una nueva unión conformada por lo menos por Francia, Alemania y los países del Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) con plena integración fiscal, una política monetaria propia y un departamento del Tesoro con sede en Bruselas e independiente del Banco Central Europeo para adoptar todas las decisiones económicas.

Trump y el Brexit están provocando, pues, una necesaria reacción europeísta, pero no sabemos si suficiente para contrarestar el crecimiento del nacionalismo y el populismo. Sin embargo, hemos de agradecer a Trump y a Farage esta oportunidad. Oportunidad que también el mundo puede aprovechar en otros órdenes, ya sea en los interminables conflictos en Oriente Medio, la amenaza nuclear de Irán, el peligro jihadista o la desmesura política y financiera respecto al calentamiento global.

Por lo que se refiere a los musulmanes, el desplome de la influencia de EEUU en Oriente Medio durante los ocho años de la Administración Obama hace que la única posibilidad ahora sea mejorar. Por otro lado, la medida -polémica y muy difícil de aplicar- de prohibir la entrada de musulmanes a los Estados Unidos no debe ser vista como una postura racista, sino como una medida de endurecimiento en la lucha contra el ISIS y el yihadismo, lucha que comparten muchos musulmanes y la mayoría de sus gobiernos. Por otro lado, su crítica del acuerdo nuclear de EEUU con Irán es también compartido por la mayoría de gobiernos árabes de la región. Acuerdo cuyo desguace puede no ser tan complicado como parece, atendiendo a las constantes violaciones del mismo por parte de Teherán. Todo lo que tiene que ocurrir para que el acuerdo se desmorone es que Trump haga lo que el gobierno de Obama se ha negado a realizar: hacer cumplir sus disposiciones.

Finalmente, Trump puede ser la oportunidad para desactivar ese monstruo de despilfarro y mala ciencia que son los programas de la ONU para reducir y suprimir las emisiones de CO2. En palabras de la climatóloga estadounidense Judith Curry, que cree que las consecuencias del calentamiento global son inciertas y exageradas, la presidencia de Trump puede dar una oportunidad para una política de energía y clima más racional:
  • Una revision de la ciencia del clima que incluya de forma leal y transparente las incertidumbres sobre las proyecciones del cambio climático del clima global y regional.
  • Reabrir la cuestión de si el calentamiento es “preocupante”.
  • Rehacer las estimaciones del coste social del CO2, incluyendo toda la incertidumbre de los modelos climáticos, una estimación integrada de los modelos y sus “inputs”.
  • Financiar sistemas de observación de la tierra (satélites, superficie, océano) y la investigación del cambio climático natural.

Trump ha despertado, comprensiblemente, miedo y preocupación. Pero está ahí y ocupará la presidencia, por lo menos, durante cuatro años. Y probablemente ocho, si no hay impeachment. Lo más sensato, pues, es tomarnos a Trump como oportunidad para evitar o paliar los males que representa.

Apertura de la XII Legislatura de las Cortes Generales

dimecres, 16 de novembre de 2016

La moneda de Colau o 'ralet, ralet, ¡pica dineret!'

Salida directamente de la guardería municipal en la que se ha convertido el gobierno de Barcelona, la 'senyu' Colau anuncia la creación de una moneda local para que los nens y nenes puedan jugar a botiguetes con un dinero sin valor inventado por y para los políticos que, no satisfechos con meterte la mano en el bolsillo con los impuestos, ahora quieren decirte cómo y dónde gastarte el dinero que te queda. 'Ralet, ralet, ¡paga dineret!'

El riesgo de estos instrumentos está precisamente en que lo garantiza una corporación local que no tiene legitimidad ni estatal ni europea, ni reconocida por el BCE, ni tampoco –ojo- de sus propios ciudadanos para emitir moneda y menos garantizarla con un valor 1 a 1 equivalente a la moneda de curso legal. Como ocurrió en tantos países, esa paridad artificial está “garantizada” por nada más que la promesa del gobierno local, que no tiene soberanía ni presupuestaria ni recaudatoria, ni mucho menos capacidad de respaldarla con activos reales.

Por lo tanto, no es una moneda sino un IOU, una promesa de pago diferida. Y su valor se desploma en el momento en el que caiga el velo de la paridad inventada –sea a través de un mecanismo de regularización de cuentas o simplemente porque los ciudadanos no aceptan esa paridad como real-.

El segundo problema es ideológico. Incluso si el consistorio solo emite monedas respaldadas por los euros, dólares u oro del que disponga en sus cofres –si los tiene-, obliga a los ciudadanos y comercios a utilizarla asignando unilateralmente los negocios o comercios en los que se puede utilizar. Por un lado esas monedas te queman en el bolsillo porque se “funden” si no consumes, y por otro lado el consistorio decide unilateralmente dónde te las debes gastar.

¿A qué lleva esto? A una asignación artificial e ineficiente de una demanda orientada políticamente. ¿En qué sectores suele recaer? No es para el lector una sorpresa dónde suele recaer el “favor” de dirigir políticamente el consumo de la renta disponible de los funcionarios públicos. En sectores políticamente afines, rentistas y que ya estaban cerca de desaparecer por obsolescencia y competencia.

Es decir, se usa una moneda sin respaldo real para subvencionar políticamente a sectores predefinidos y con ello se retrasa el cambio de patrón de crecimiento y se perpetúan desequilibrios. En el caso de Tauschkreis en Austria, los negocios reconocen que no pueden aceptar ese experimento por el nivel de endeudamiento que conlleva.Y es que ahí está el mayor problema.

La emisión de moneda local –cuyo control es exclusivamente político y su respaldo difícilmente auditable – se usa para disfrazar aumentos de gasto y de deuda. En el caso de Barcelona, por ejemplo, no ocultan algunos economistas que es “una forma de superar el límite de gasto e invertir en proyectos sociales”. Es decir, emitir moneda que en realidad es una deuda contraída y no respaldada para gastarla en proyectos sin rentabilidad económica real que reducen la capacidad de repago de los compromisos crediticios adquiridos. Esconder deuda llamándolo moneda.| DANIEL LACALLE
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Josep Pla y la moneda


dimarts, 15 de novembre de 2016

¿Será Trump peor que Obama?


Veremos periodistas “incómodos” espiados y acosados por investigar abusos del gobierno. Y denunciados en secreto, mediante leyes semi-secretas de poco o ningún control judicial real. Una pesadilla democrática.

Veremos acciones bélicas continuadas del ejército USA que, por ser sin una declaración de guerra, serán llevadas a cabo sin tomarse la molestia de pedir la preceptiva conformidad del Congreso.

Veremos ordenar y llevar a cabo asesinatos con una lista de asesinables, en cientos de acciones e incluyendo a ciudadanos americanos. También sin declaración de guerra, ni ninguna posibilidad de control judicial posterior. Vaya, sin responsabilidad, ni Congreso, ni vainas. Mayormente mediante drones.

Veremos un espionaje masivo de los ciudadanos americanos (del resto no hablemos), también sin ningún control. Bueno, un control llevado a cabo por jueces secretos, y vigilados por comités secretos que, muy en secreto, sólo responden ante Dios o la conciencia que tengan.

Y si a algún funcionario o contratado por la administración se le ocurre intentar denunciar al público estos abusos de poder, se le aplicarán las leyes de espionaje para encerrarlo en vida más o menos para siempre. Y probablemente este gobierno lleve a cabo más acciones de este tipo que la suma de todos los demás gobiernos de toda la historia de los Estados Unidos.

Como todo el mundo sabe que los congresistas y senadores son una panda gilipollas que sólo viven para estorbar, veremos también un récord de gobierno mediante órdenes ejecutivas (no leyes), y mediante ordenanzas de las distintas agencias de la administración. Y la firma de tratados internacionales sin la preceptiva autorización del Senado, bajo la disculpa de que no son vinculantes — pero luego resulta que eran totalmente vinculantes.

Esto que acaban de leer es lo que mucha gente teme que hará Trump cuando sea formalmente presidente de los Estados Unidos. Y, ciertamente, lo más probable es que lo haga. La paradoja, sin embargo, es que todo eso ya lo ha hecho el todavía inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama, sin que casi nadie haya puesto el grito en el cielo o se haya rasgado las vestiduras. Obama sigue siendo a los ojos de casi todo el mundo un dechado de virtudes, como su premio Nobel de la Paz nos recuerda. Y es que no hay nada como nacer con la flor- y la pleitesía mediática- en el culo.


Recogen firmas para que el Colegio Electoral elija a Hillary Clinton como presidenta de los Estados Unidos al haber obtenido más votos que Donald Trump



Los que no aceptan la victoria de Donald Trump -que ha sido elegido con las leyes y costumbres electorales con que fueron elegidos Barak Obama y sus antecesores- han puesto en marcha una recogida de firmas para impedir que llegue a la Casa Blanca y lo haga en su lugar Hillary Clinton.

Si bien los electores que componen el Colegio Electoral de EEUU son técnicamente libres de votar a favor de cualquier persona elegible para ser presidente, en la práctica se comprometen a votar por candidatos específicos. Y así ha sido siempre. Para evitar el voto tránsfuga, veintinueve estados más el Distrito de Columbia tienen leyes para castigarlo.

En 1952, la constitucionalidad de estas leyes estatales fue llevada ante el Tribunal Supremo (Ray_v._Blair). El Tribunal falló a favor de las leyes estatales que requieren electores que se comprometan a votar por el candidato ganador, así como a destituir a aquellos que no lo acepten. Como se afirma en el fallo, los electores están actuando como funcionarios del estado.

Ahora, los que se consideran moralmente superiores, incluido este sabio que sin duda es Steven Pinker, llaman a que el Colegio Electoral se salte la legalidad y quite la presidencia a Trump y la entregue a Clinton. De esta manera, Pinker y muchos 'liberales' americanos se sitúan a la altura, por ejemplo, de Artur Mas, ese iluminado que desobedece la Ley por qué obedece al pueblo.

dilluns, 14 de novembre de 2016

El momento de máxima racionalidad de la política española cumple 40 años este 18 de noviembre

Las Cortes franquistas se hacen el harakiri y aprueban la Ley para la Reforma Política


Culmina el debate. Adolfo Suárez, en su escaño azul, cierra los ojos y echa lentamente la cabeza hacia atrás. Su gesto de emoción contenida simboliza el momento de máxima racionalidad de la política española. Y es profundamente conmovedor. La reforma se impuso al búnker pero también al adanismo y la ruptura. Y España dio una lección al mundo que hoy el mundo y España parecen haber olvidado. Entonces unos pocos hombres buenos dominaron los instintos propios y ajenos para restaurar la democracia.

Ahora una generación de histéricos pretende embridar la democracia para restaurar el instinto. El nuevo populismo plantea una pregunta que creíamos contestada: ¿qué es la democracia? Y sentencia con letal ligereza: es la voluntad del pueblo, incluso contra las leyes, las instituciones y los jueces. Estados Unidos ha pasado de la ultracorrección política al culto ultra a la incorrección. Ya tiene su primer presidente iconoclasta, un hombre que ha hecho de las vísceras el motor de su campaña. En Gran Bretaña, ocho siglos y un año después de Magna Carta, tres jueces son agredidos por recordar lo obvio: que el Gobierno está sometido a las leyes, que el aval directo del pueblo no sustituye el aval constitucional del Parlamento, que no hay democracia sin reglas. La prensa los ridiculiza; los llama europeístas (!); señala y proclama, oh, que uno es gay. Y cuando la sensatez reacciona, el Gobierno -del partido de Churchill y Thatcher- defiende a la jauría y recurre a la Corte Suprema.

Luego esta foto de Trump y Farage: la cruda paradoja de que las dos naciones que hace un siglo salvaron a Europa de la fuerza devastadora de la irracionalidad sean hoy las que la lideran. España va detrás. Aquí, podémicos y separatistas invocan a la «gente» para plantear una nueva ruptura. Enarbolan la democracia directa contra la democracia representativa. Atacan a la justicia. Ayer otra vez. Asaltan el Congreso desde la tribuna y la barrera. Y, en un movimiento de trileros, impugnan el primer derecho político de la «gente», su soberanía. En esto se revelan como lo que son: el nuevo búnker. La Ley para la Reforma Política no decretó la democracia. Devolvió a los españoles, a todos ellos, su derecho a decidir. Puigdemont, Otegi, Iglesias, Colau... representan una regresión, no ya respecto de la Constitución de 1978, sino del último franquismo. Son la más feroz reacción. | CAYETANA ÁLVAREZ DE TOLEDO
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