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dimarts, 30 d’agost de 2016

Sánchez: la democracia española se hizo así


Santiago Carrillo y Manuel Fraga. El de Paracuellos y el cómplice de las penas de muerte de Franco. El uno y el otro tenían tras ellos armarios repletos de cadáveres. Pero, un día, supieron poner punto final a la guerra civil que la dictadura franquista ni quería ni podía terminar. El uno renunció a ganar la guerra que perdió y el otro renunció a seguir imponiendo su victoria a los vencidos. La transición, la democracia española, nace de ahí.

Los que se dan la mano, los que firmaron el acuerdo que permitió que España se convirtiese en un país democrático, no fueron dos héroes impolutos y sin tacha, intelectuales de talla, ángeles de la guarda o guaperas de Hollywood. Por el contrario, fueron las ratas lúcidas de las cloacas del franquismo y del antifranquismo.

Pero su catadura moral, fuese la que fuese, no es lo relevante. Lo importante es que comprendieron que ninguno de los dos podía derrotar al otro ni vencerlo definitivamente y que mantener ese enfrentamiento no era bueno para nadie. Y supieron actuar en consecuencia. Fue esa madurez, y no su moral o sus fidelidades ideológicas, lo que, por paradójico que parezca, hizo posible y sólida la democracia del 78, permitiendo a España caminar hacia un futuro mejor.

Hoy, aunque sin tanta trascendencia histórica, el país necesita también salir del punto muerto en que se encuentra. En la derecha tampoco hay un líder sin mácula. Rajoy está salpicado por la corrupción, pero dispuesto al pacto y a las reformas. En la izquierda, a diferencia de antes, hay un líder sin cuentas pendientes con el código penal. Pero sin madurez. Hay un niño mimado y casi virginal que quiere el cielo sólo para él.

Sánchez: mira bien la foto y no te equivoques. Esa imagen no es el reflejo del paraíso democrático alcanzado. Entre otras cosas por qué el fin de una democracia digna de ese nombre no es alcanzar ningún tipo de paraíso. La democracia se conforma, más modestamente, con sacar las cloacas a la luz. Para que todos podamos ver quién es la rata y quién el desatascador.