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dijous, 20 d’octubre de 2016

El 'procés' es un bluff: el único objetivo es continuar en el poder el máximo tiempo posible


El autor de una de las biografías publicadas sobre Carles Puigdemont -cuyo nombre omitiremos piadosament- comienza así: "Cataluña ha iniciado un camino sin retorno hacia la nueva República Catalana". Tian Riba -de este no omitiremos el nombre- tiene también un libro que se llama "Camino sin retorno. Crónica de una revolución "(2013). Y Francesc-Marc Álvaro -de este tampoco- sacó uno con el título "¿Por qué hemos ganado" (2015). Hay que ser muy osado o un analista perspicaz para publicar un libro con este título dos días después del segundo debate frustrado de investidura de Mas. Antes de que lo enviasen a la papelera de la historia.

Pues muy bien, ahora que me lo cuenten. Porque en la conferencia del presidente en París el pasado lunes decía que después del referéndum "volverá a ser el turno de los ciudadanos, que deberán decidir en las urnas si optan por elegir un nuevo parlamento constituyente y avanzar definitivamente hacia la proclamación de la independencia". A ver si lo entiendo: otras elecciones como las del 27-S? Que no eran plebiscitarias?

El cambio de rumbo ha pasado relativamente desapercibido en nuestro país. Como si la transmisión de noticias desde París fuera la de la época de Gaziel. Cataluña está perdiendo el espíritu crítico. Claro que los únicos medios que han cubierto el viaje oficial del presidente han sido los oficiales (TV3, Catalunya Ràdio y ACN) y esto ayuda a amortiguar el golpe. La CNN estaba muy ocupada con la campaña Hillary-Trump.

Al día siguiente, en La Vanguardia, titulaban: "Puigdemont: 'somos la revolución de Europa". En El Periódico: "Puigdemont defiende en París un Estado catalán en la UE". En El Punt-Avui: "Puigdemont: 'Cataluña está indefensa jurídicamente". En el Ara más o menos lo mismo: "Puigdemont denuncia en París la indefensión jurídica de Cataluña". Por orden de tirada. No como el 324. Ni siquiera en El País acertaban: "Puigdemont firma un acuedro cono l'Ille de France entre protestas de los extremistas".

Yo me tuve que leer tres veces la conferencia a las diez pasadas de la noche a ver si decía lo que decía. La otra opción es que estuviera bajo los efectos del alcohol o las drogas. Ciertamente difícil en mi caso. Pero, en efecto, el presidente aseguraba que "volverá a ser de nuevo el turno de los ciudadanos ...". La cantinela de siempre: "no vamos a hacer el paso definitivo sin una pantalla de validación democrática".

Por eso aproveché la presencia de la consejera de Trabajo, Dolors Bassa, de Esquerra, en la rueda de prensa de Consejo Ejecutivo del día siguiente para preguntarle, pero me dijo que "debemos esperar a que explique el presidente como deben interpretarse las palabras que ha dicho él, que más que las ha dicho él ". La frase es textual. Al final siempre es culpa de la prensa. Estuve a punto de entregarle, en mano, el pdf de la conferencia.

Mientras que los de la CUP, en la sesión de control de este miércoles, ha enseñado un poco los dientes. No se piensen, no mucho porque últimamente han estado muy atareados poniendo en marcha un reloj sobre el proceso. Anna Gabriel ha advertido que "no hay elecciones que sustituyan este referéndum" y les pidió que "no se muevan ni un milímetro de este planteamiento". Pero, como dijo la consejera Munté, todo es para "reforzar" el proceso.

Yo me pregunto: todos los que aquel 20 de julio de 2015 estaban en la terraza del Museo de Historia de Cataluña, el día que se presentó la candidatura de Junts pel Sí, ¿qué pensarán ahora? Nada, claro, ¿qué quieren que digan? Ahora todos están colocados. Incluso Eduardo Reyes. Carmen Forcadell ya no ha vuelto a decir aquello de "presidente, ponga las urnas". Ahora de lo que se trata es de durar. Aquella máxima que Convergencia aplicaba al tripartito: "qui dia passa, any empeny".

La hoja de ruta se ha convertido en el circuito de Indianápolis donde los coches dan vueltas en un recorrido rectangular. Con una variante: Aquí cuando divisan la línea de llegada frenan, retroceden, quieren dar marcha atrás por que traspasar la meta es un verdadero problema. Sí, España está en crisis, pero el TC no para de enviar papeles. Incluso en Badalona han roto sólo una fotocopia.

El proceso ha generado, entre partidarios y adversarios, una dura batalla dialéctica sobre si era una revolución -una tesis compartida por Antonio Baños o José Antich- o había soufflé. La conclusión es sencilla: no es que haya soufflé es que es un bluff. El único objetivo es continuar en el poder el máximo tiempo posible. A menudo con la ayuda de unos medios que miran hacia otro lado. La vieja táctica del Gatopardo: que todo cambie para que no cambie nada. XAVIER RIUS

Artículo original en catalán, aquí

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Los 10 mayores hallazgos de la genética de la conducta


1. Todos los rasgos psicológicos poseen una influencia genética substancial

Según el primer hallazgo todos los rasgos psicológicos humanos son heredables, algo que Turkheimer (2000) prefiere describir como “primera ley de la genética de la conducta”. Los estudios de gemelos y adopción han corroborado que heredamos en distinta medida los rasgos más variados, desde la inteligencia a las creencias políticas, pasando por las preferencias por diferentes comidas. En este sentido, prácticamente no hay una excepción: todos los rasgos que varían entre individuos muestran una influencia genética substantiva, típicamente del 50% o más.

2. Ningún rasgos es heredable al 100%

Aunque las influencias genéticas son significativas, no son absolutas. En ocasiones más de la mitad de la variación individual se debe a factores no genéticos. Y por otra parte los autores anotan que los rasgos psicológicos son más difíciles de medir que los físicos.

3. La heredabilidad es causada por muchos genes de pequeños efectos

Este hallazgo se debe a técnicas de análisis genético como los estudios de genoma completo, que han mostrado el modo en que muchos genes pueden colaborar, cada uno causando pequeños efectos, en la cristalización de una conducta. Esta es la razón por la que muchas veces es difícil encontrar los genes específicos para comportamientos muy complejos. No hay un sólo “gen de la inteligencia” o un “gen del conservadurismo”, sino numerosas variantes genéticas con efectos aditivos.

4. Las correlaciones de fenotipo entre rasgos psicológicos están significativamente mediadas por los genes

Los rasgos psicológicos no suelen darse por separado; a menudo están relacionados entre sí. Por ejemplo, la creatividad se relaciona con la salud mental, la inteligencia con la longevidad o la empatía con la moralidad. Los estudios de gemelos corroboran que los genes explican más de la mitad de estas correlaciones.

5. La heredabilidad de la inteligencia se incrementa a lo largo del desarrollo

La heredabilidad de la inteligencia general se incrementa de forma lineal a medida que cumplimos años. Es decir, está más determinado lo inteligentes que somos como adultos que como niños. Algunas evidencias apuntan a que los genes explicarían hasta el 80% de la variación individual en inteligencia en la edad madura.

6. La estabilidad de los fenotipos psicológicos se debe principalmente a los genes

Los datos longitudinales muestran que los genes, más que el ambiente, controlan la estabilidad de los rasgos psicológicos a medida que cumplimos años, desde la psicopatología a la inteligencia, pasando por la personalidad.

7. Lo que llamamos “ambiente” también está significativamente influido por los genes

Aunque estamos habituados a pensar en los genes y ambiente como dicotomía, en realidad interactúan entre sí. El fundamento es que los humanos no son pasivos con respecto a su entorno, sino que lo seleccionan, lo modifican y crean de acuerdo con predisposiciones genéticas: y esto afecta a entornos familiares, escolares, vecinales o de trabajo.

8. La mayoría de las asociaciones entre el ambiente y los rasgos psicológicos están mediadas por los genes

Asumiendo que la genética también influye en el propio ambiente, algunas correlaciones entre el ambiente y la conducta habitualmente achacadas al factores ambientales podrían en realidad estar mediadas por los genes. Un caso paradigmático es la correlación entre la crianza de los padres y la conducta de los niños: las diferencias individuales en la crianza podrían reflejar diferencias en la conducta de los hijos no tanto por lo que hacen los padres, sino por los genes que comparten padres e hijos.

9. Los niños criados en la misma familia no comparten la mayoría de los efectos ambientales

Las hermanas y hermanas no se parecen simplemente porque son criados por la misma familia. Los genes explican la mayor parte de las similitudes. Esto –anotan los autores– no implica que el entorno no sea importante, sino que lo relevante son las experiencias únicas individuales, lo que los genetistas llaman ambiente “no compartido” por los hermanos

10. Lo anormal es normal

Lo que conocemos como rasgos anormales o extremos no son causados por variantes genéticas especiales; más bien los estudios genéticos cuantitativos muestran que los desórdenes psicológicos tienen que ver con valores extremos de distribución dentro de un espectro común, y por tanto que se basan en los mismos factores genéticos que explican la conducta “normal”.
Publicado en cultura3.0

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