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dissabte, 3 de desembre de 2016

Ciudadanos, cornudos y apaleados


A la primera de cambio, todo el mundo se precipitó a dar por muerto el bipartidismo sin querer ver que, como mucho, lo que estaba pasando era otra más de las interminables derivas políticas e ideológicas y luchas fratricidas de la izquierda. El ascenso de Ciudadanos de la periferia a la centralidad ayudó a consolidar esa ilusión. Pero a medida que las aguas del arroyo se han ido calmando y el poso se ha depositado en el fondo, el caudal ha vuelto por su cauce más o menos habitual.

El desgarro de la izquierda vuelve a ser similar al de los primeros años de la transición, con un PSOE socialdemócrata y un revolucionario PCE/Izquierda Unida, actuando como vasos comunicantes que podrían llegar a invertirse. En la derecha, tras el desgaste que siempre ocasiona el gobernar y más aún en el tiempos de crisis profunda, el PP de Rajoy se reinstala, mientras que Ciudadanos parece encallado en un techo que le cuesta superar.

Frente a la deriva podemita de Sánchez, Rivera se situó en el espacio de centroizquierda que el PSOE había abandonado en lugar de situarse en el espacio liberal que no ocupa el PP. Convencido que el final del bipartidismo le garantizaba un lugar relevante en la política y en la historia se permitió el lujo de vender como alternativa la demonización del PP. Rectificó, pero tarde y mal. Tan mal que ni tan siquiera vió la importancia que tenía para Ciudadanos tener ministros en el gobierno de Rajoy.

Pero en política los errores siempre se pagan y ahora Rivera se ve relegado frente a la implícita 'Gran coalición' entre PP y PSOE -que ante todo pretende salvar a los dos grandes partidos- y de la que Ciudadanos son meros comparsas. Cornudos y apaleados comparsas.

Bertolucci o el fin (el arte) justificaba los medios (la violación)



Bertolucci admite que Maria Scheneider fue violada sin su consentimiento en la escena de la mantequilla de 'El último tango en París'

It's known as one of the most infamous rape scenes in Hollywood history—but Last Tango in Paris director Bernardo Bertolucci admitted in a recently surfaced video that star Maria Schneider never consented to it.

Instead, Bertolucci confessed in the 2013 clip that he and Marlon Brando came up with the idea to shoot the assault scene in which Brando's character uses a stick of butter to rape Schneider on screen. At the time, Brando was 48. Schneider was just 19.

"The sequence of the butter is an idea that I had with Marlon in the morning before shooting," Bertulocci said in an event held at La Cinémathèque Française in Paris in 2013. He added that he felt horrible "in a way" for his treatment of Schneider but defended himself, explaining that he "wanted her reaction as a girl, not as an actress."

"I wanted her to react humiliated," he said. "I think she hated me and also Marlon because we didn't tell her." Even so, Bertolucci clarified that he didn't "regret" how he decided to direct the scene.

"To obtain something I think you have to be completely free," he said. "I didn't want Maria to act her humiliation her rage, I wanted her to Maria to feel...the rage and humiliation. Then she hated me for all of her life."
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