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dilluns, 24 de juliol de 2017

Los brigadistas internacionales del soberanismo catalán









De lejos, las cosas no son lo que parecen.
De cerca, lo que se firma es otra cosa muy distinta:




divendres, 21 de juliol de 2017

El No a la independencia gana a dos meses del referéndum


El independentismo cae más de diez puntos desde noviembre de 2013

E-NOTICIES.- Los partidarios de que Cataluña sea estado independiente caen más de diez puntos desde noviembre de 2013, cuando alcanzaron el máximo apoyo con el 48,5%. La segunda oleada del barómetro de este año del Centro de Estudios de Opinión cifra los partidarios de un Estado independiente en el 34,7%.

El 30,5 defiende que Cataluña siga siendo una comunidad autónoma dentro de España, el 21,7 es partidario de un Estado dentro de una España federal y el 5,3 quiere que sea una región de España.

Otra pregunta similar dice que el 41,1% de los catalanes quieren que Cataluña se convierta en un Estado independiente, según el último barómetro del CEO. Por el contrario, el 49,4 rechazan la independencia, mientras que un 7,8% no lo sabe y un 1,7% no contesta.

De este modo, el unionismo aumenta la distancia hasta los 8,8 puntos respecto al independentismo. En el último barómetro, publicado en marzo de 2017, los partidarios de seguir en España sacaban sólo 4,2 puntos respecto al independentismo.

Esta diferencia actual entre ambas opciones es la más significativa desde junio de 2015, cuando los unionistas llegaban al 50% y los independentistas eran el 42,9. En octubre de 2015, sin embargo, este dato ya se había equilibrado y los unionistas eran el 47,8%, mientras que los independentistas eran el 47,7%.






dijous, 20 de juliol de 2017

El letrado mayor del Parlament duda de la legitimidad de la vía unilateral para el 1-O


LA VANGUARDIA (Quico Sallés).- Duro informe del letrado mayor del Parlament de Catalunya y profesor de Derecho Administrativo de la UPF, Antoni Bayona, sobre las bases jurídicas del procés y la contradicción que constata entre el principio democrático y el principio de legalidad en la “estrategia” de la mayoría independentista en la cámara catalana. “No siempre hay una línea clara de continuidad y coherencia”, declara rotundo en la Revista Catalana de Dret Públic de Catalunya. De hecho, en el estudio duda de la legitimidad democrática de la vía unilateral, carga contra la interpretación de los resultados del 27-S y tilda de “grave error” considerar el Estado español de “autoritario”.

El artículo publicado, que edita la Escola d’Administració Pública de la Generalitat y se titula El futur polític de Catalunya: el paper del Parlament, analiza en once apartados la actividad del Parlament relacionada con el proceso soberanista con consideraciones de “índole sociopolítica indispensable para contextualizarla adecuadamente”.





Lecturas de provecho 1


Las cosas del nacer

Se dice: cualquiera puede criar a un niño, lo mismo una abuela que una pareja de homosexuales o sus padres biológicos. Pero es que no es lo mismo ser padres de una criatura que cuidarla: no es idéntico criar que engendrar. En efecto, cualquier persona o pareja de personas con miramiento y afecto puede cuidar muy bien la infancia de un niño, sean cuales fueren su edad o sus preferencias sexuales. ¡Ojalá hubiera más adultos generosos para atender a tantos niños abandonados, desvalidos, hostigados hasta la muerte! Ser padres es otra cosa, a, la vez más simple y más misteriosa: el empeño de la carne, la culminación del deseo. Por supuesto, después los padres somos indignos, abandonamos a la pareja o a la progenie, la destruimos a fuerza de amor o de ignorancia... sea. Pero nadie tiene derecho a hurtar a otro el enigma corpóreo de su origen, las dos figuras distintas que se debaten en la sombra y luego en la penumbra de nuestros sueños: nadie tiene derecho a encerrar a Edipo en una probeta, como si se tratase de un genio maligno. ¿Cómo dice el verso de Quevedo? "La vida empieza en lágrimas y caca...". Respetemos, por principio, nuestro principio.
Fernando Savater. Leer el artículo completo, aquí



Mesianismo, secesión y reglas de juego

'La libertad de ser excéntrico debe ser restaurada. Newton debe ser bien recibido de nuevo a la academia'

Cómo el "neoliberalismo" se convirtió en el insulto favorito de la izquierda


dimecres, 19 de juliol de 2017

El comunismo, esa trágica utopía a la que quisimos tanto en nuestra juventud




El comunismo después del comunismo
por Manuel Arias Maldonado


...un país que trataba de dejar atrás una larga dictadura militar y el recuerdo de una sangrienta guerra civil no podía concebir al PCE como una fuerza modernizadora, ni desde luego ver a Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri como símbolos de lo nuevo. Carecían del suficiente poder afectivo, en buena medida porque suscitaban automáticamente el recuerdo de un pasado que trataba de reprimirse. Por contraste, el PSOE había abjurado formalmente del marxismo en el Congreso de Suresnes de 1974 y procedido a consolidar pacientemente el liderazgo de González, un hombre nacido ya en la posguerra. Su victoria, concentrando el voto de la izquierda, dejó claro que el PCE no gobernaría España.

No es de extrañar: los españoles querían libertades, modernidad, crecimiento, Europa, un Estado del Bienestar: algo que los comunistas españoles, con su severidad característica, no podían representar fácilmente. Se diría que la desaparición de la némesis del PCE, la dictadura franquista o incluso Franco himself, privaron al comunismo español de su razón de ser: como si sólo pudiera conservar sus fuerzas en presencia del enemigo.(...)

En las películas de Nanni Moretti, por ejemplo, podían verse el desencanto y la decepción de una generación que había creído en una religión política tan ambiciosa como fallida. Parte de esa conversación, andando el tiempo, versó acerca de aquello que se había hecho mal, de manera que la lucha contra el capitalismo pudiera retomarse con nuevos bríos. Con todo, si el comunismo ha retenido –a pesar de los pesares– un cierto número de votantes, se debe sobre todo a dos razones: a la dificultad psicológica y anímica que comportaba para muchos de ellos aceptar el fracaso de la ideología que había vertebrado su identidad política y, a menudo, su biografía personal; y al hecho de que muchos de ellos no deseaban tanto levantar una nueva Unión Soviética como mantener viva una voz que hablara en nombre de las clases trabajadoras en las democracias liberales europeas.

Orgánicamente, las circunstancias diferían y también lo hicieron los resultados. En Italia, donde el fin del comunismo había sido anunciado por Achille Occhetto en el célebre «giro de Bolonia», el Partido Comunista Italiano llegó a desaparecer (aunque pronto emergió una debilitada versión «refundada» del otrora importante comunismo italiano). También en España el PCE había dejado en 1986 su nombre a Izquierda Unida, una formación paraguas para diversas fuerzas de izquierda bajo el liderazgo de los comunistas. Tras la marcha de Carrillo, Julio Anguita se convirtió en un líder efectivo que supo sacar partido del desgaste de unos socialdemócratas que, tras siete intensos años de gobierno reformista, veían erosionarse sus credenciales izquierdistas. Así que pasaron de cuatro a trece diputados, que mantuvieron hasta 1996: los comunistas se habían convertido en la izquierda romántica, verdadera, a la que votar en conciencia cuando el pragmatismo socialista se hacía insoportable. Por su parte, el Partido Comunista de Portugal, que no había sufrido tanto como el español tras la Revolución de los Claveles que restauró la democracia en 1974, vio cómo sus apoyos se reducían a la mitad en las elecciones de 1991: sus diecisiete escaños de entonces son los mismos que ahora. Su capacidad de resistencia tiene mucho que ver con el relativo subdesarrollo económico de Portugal, que no ha llegado nunca a experimentar el desarrollo exprés que ha caracterizado distintas fases de la historia reciente de España.

Por su parte, el Partido Comunista Francés había salido dañado de su breve experiencia de gobierno con el Partido Socialista a principios de los años ochenta. Tras anunciar una «ruptura con el capitalismo», el presidente Miterrand pronto aplicó políticas económicas y fiscales ortodoxas destinadas a evitar una recesión económica, lo que deslegitimó al comunismo francés y lo dejó inerme ante un socialismo hegemónico durante esa década. La caída de la Unión Soviética aceleró un declive que se deja ver en la circulación del famoso L’Humanité, el periódico oficial del Partido Comunista: si su difusión alcanzaba los quinientos mil ejemplares tras la guerra, descendió a setenta mil después de 1991. ¡Aunque tampoco está tan mal!

Alemania es un caso distinto: la existencia de la República Democrática Alemana que dividió al país durante décadas ha marcado al comunismo alemán contemporáneo. Privados de legitimidad, se integraron en la política parlamentaria de la República Federal con otro nombre (Die Linke) sin haber sido aceptados todavía por los demás partidos como un socio aceptable en un hipotético gobierno de coalición. Y ni siquiera la crisis económica, que ciertamente no ha golpeado Alemania con demasiada fuerza, les ha reportado un aumento de votantes. Pese a ello, el hartazgo de la normalidad −es decir, el agotamiento del modelo de la Gran Coalición– puede abrir la posibilidad de que a medio plazo los excomunistas alemanes formen gobierno junto a socialdemócratas y verdes. (...)

Recordemos que la idea del comunismo se remonta, en la historia del pensamiento occidental, al menos hasta Platón. La abolición de la propiedad privada y la búsqueda de algún tipo de sociedad igualitaria, que emancipe a los seres humanos de toda dominación y necesidad, seguramente no pueda desaparecer jamás. Es una esperanza de orden cuasirreligioso, sólo que llamada a realizarse en este mundo. Al tiempo, sin embargo, a medida que las sociedades se hacen más complejas, el comunismo es cada vez menos realizable: lo que podía llevarse a término en comunidades pequeñas y aisladas no puede ya constituir el modo organizativo de sociedades hiperconectadas e hiperpobladas, donde la individualización y la libertad son consideradas parte de la buena vida. Si el siglo XX deja a este respecto una lección, es que el comunismo no puede instaurarse sin un alto grado de coerción estatal. Por eso, en el escenario poscrisis, quizá sería más apropiado decir que ha aumentado la demanda de una mayor justicia social (definamos como definamos ese resbaladizo concepto), pero no el deseo del comunismo: la palabra misma se encuentra todavía emocionalmente contaminada. Más aún, ¿quieren los jóvenes una revolución comunista o poder comprarse un iPhone? Si una queja se oye con frecuencia, es la de que no viviremos mejor que nuestros padres: es la promesa material de la democracia liberal la que se tiene por traicionada. (...)

...la idea de que la clase obrera es revolucionaria se ha revelado como un espejismo: lo que un Homer Simpson quiere es conservar lo que tiene, en lugar de arriesgarlo. Siempre y cuando, claro, su condición mejore en lugar de empeorar. En otro orden de cosas, los intentos por reformular la noción de proletariado alrededor de un nuevo precariado no han acabado de cuajar, en la medida al menos en que otros clivajes (jóvenes/mayores, campo/ciudad, cosmopolitas/nacionalistas) parecen tener más éxito a la hora de articular la imaginación política contemporánea.

La principal razón es que la política de clase social ha sido reemplazada por la política de la identidad. Nativismo, populismo y nacionalismo compiten en el terreno de la identidad y la cultura, definiendo de manera exitosa un nosotros que combina el sentido local de pertenencia con una posición anti-establishment. La izquierda radical es hoy políticamente correcta, se inclina a dar la bienvenida a los inmigrantes, es protectora de las minorías, además de feminista y ecologista: valores que un trabajador industrial blanco no comparte necesariamente. Cuando los populistas de derecha hablan de los problemas de los votantes con menores ingresos, éstos se sienten interpelados y reconocidos.
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Crónica del final de la Unión Soviética 
José M. Faraldo sobre el libro de Hélène Carrère D’Encausse 'Seis años que cambiaron el mundo'


La autora describe hábilmente el proceso de la elección de Gorbachov como secretario general del Partido Comunista como una sucesión de oportunidades aprovechadas y de felices casualidades: las rapidísimas y sucesivas muertes de los gerontócratas impulsaron la necesidad de escoger a alguien más joven; Gorbachov no era temido por los más conservadores –entre otras cosas, porque apenas se lo conocía– y él mismo supo ganarse el apoyo de algunos pesos fuertes del partido, como Andréi Gromyko, ministro de Asuntos Exteriores, que, entendiendo que su edad lo dejaba al margen, dio su beneplácito al candidato.

Gorbachov, que contaba con cincuenta y cuatro años por entonces, traía con él un cambio generacional clave. Carrère D’Encausse habla de un «estilo Gorbachov»: no sólo porque fuera un gobernante «que no avergonzaba» a su país, como manifestó el famoso disidente Andréi Sájarov (p. 34), sino también porque era un hombre educado, que hablaba sin la jeringonza típica de los comunistas soviéticos, que había viajado y que, además, contaba con el importante activo de su mujer, Raisa. La aparición de Raisa junto con Gorbachov en todos los aspectos de su vida pública –algo nunca visto en los anteriores jerarcas– permitía conectar a buena parte de las sufridas mujeres soviéticas con una vida más allá del trabajo incansable, las colas interminables, el cuidado del hogar y la espera del marido beodo que no llega nunca. La pareja Gorbachov representaba un síntoma de modernización y de apertura hacia la mujer en un mundo político extraordinariamente cerrado y masculinizado.

En forma algo atípica dentro de las síntesis actuales de historia de la Rusia contemporánea, enormemente hostiles al personaje, Carrère D’Encausse realiza también una valoración muy justa y atinada de la otra gran figura del momento, Borís Yeltsin. Más allá de los tópicos centrados en su alcoholismo y de la responsabilidad que hoy día se le achaca en Rusia por haber alentado el capitalismo salvaje y brutal de los años noventa, la autora analiza su compleja personalidad y su papel en el desmantelamiento del sistema soviético. Y le reconoce, de un modo que recuerda y retrotrae a las emociones de aquel momento, su papel como hombre del pueblo, su cercanía populista a obreros y campesinos, su carácter radicalmente democrático y revolucionario. En la obra que estamos comentando se percibe a ese político sin miedo que en agosto de 1991 se sube a un tanque frente a la Casa Blanca moscovita y arenga a los ciudadanos para denunciar «el carácter ilegal del golpe de Estado de derechas, reaccionario y anticonstitucional» (p. 226).
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La última utopía, instrucciones de uso
'An American Utopia. Dual Power and the Universal Army' | Fredric Jameson

Jameson arranca su reflexión señalando que ninguna de las vías tradicionales para la política de izquierda posee ya credibilidad alguna: tanto el reformismo socialdemócrata como la revolución tradicional son vías muertas en el camino a la sociedad poscapitalista. Hay, en cambio, un tercer tipo de transición menos reconocida, pero más prometedora, que constituirá el núcleo de su programa político y conducirá a su propuesta utópica: el poder dual. Teorizado por Lenin, el poder dual se dará allí donde una organización política provea de servicios a una comunidad ignorada por el gobierno central, de manera que el poder se desplace gradualmente de uno a otro, hasta que ese poder alternativo se convierta en gobierno de facto sin necesidad de desafiar abiertamente a la estructura legal vigente. Son ejemplos de esta práctica los Panteras Negras y Hamas, pero no Chiapas (donde los zapatistas ocuparon un territorio espacialmente separado del poder estatal) ni insurrecciones explícitas como la Primavera Árabe u Occupy Wall Street. Si este razonamiento resulta familiar al lector español, se debe a que Pablo Iglesias hizo hace unos meses la defensa de los «contrapoderes sociales» que trabajan al margen de lo que disponga un parlamento donde «todo el pescado está vendido y todas las cartas están repartidas», invocando precisamente el ejemplo de los Panteras Negras como proveedores de servicios comunitarios en la Norteamérica de los años sesenta. (...)

¿Desde dónde proyectar ese poder dual llamado a absorber, andando el tiempo, el poder del Estado? Jameson descarta sucesivamente a los sindicatos (dado que entramos en una era de desempleo estructural masivo y el mercado «gris» domina la oferta de empleo), al servicio postal nacional (debilitado institucionalmente, pese a que llegó a cumplir funciones de caja de ahorros en algunos países), así como a las Iglesias (que entiende ligadas a una religión que ningún marxista puede defender, pero a la que concede cierto crédito como fetiche cohesionador en determinados momentos históricos). Nuestro autor se decanta, en cambio, por un candidato improbable: el ejército. Y no por razones utópicas, subraya, sino de orden práctico. (...)

Si las sociedades liberal-capitalistas son contempladas −en un mashup de Marx con Foucault− como órdenes injustos y desiguales donde las libertades individuales carecen de contenido real a causa del control social de la subjetividad individual, la utopía estadounidense de Jameson no tendrá mal aspecto. Pero si se arroja sobre nuestra realidad social una mirada más templada y se comparan los datos disponibles −sobre renta per cápita, pobreza, asistencia sanitaria, desigualdad entre regiones y países, acceso a bienes básicos, posición social de la mujer o tolerancia hacia formas de vida alternativas− con los de hace cincuenta o cien años en las propias sociedades liberales, no digamos en las comunistas, el veredicto no puede ser tan negativo.

Desde luego que no vivimos en el mejor de los mundos posibles, pero quizá sí en el mejor de los que han existido hasta el momento: esto es poco, pero es algo. Y a la vista de la experiencia histórica, no puede proclamarse tan alegremente que una sociedad comunista mejorará a las sociedades liberales: no se encuentran pruebas de esta afirmación por ninguna parte. Sin duda, el impulso utópico es comprensible, porque la utopía acaso exprese eso tan humano que es la frustración: frustración, a la vista del sufrimiento y las privaciones de tantos, por que las cosas no puedan ser de otra manera. Pero es que hoy, tras siglos de experimentación económica e institucional, sabemos que algunas cosas no pueden ser de otra manera o no pueden serlo inmediatamente; lo que, claro, nos frustra aún más.

Nada de esto quiere decir que no sea legítimo presentar eso que Žižek ha descrito como el problema del bien común, ni que el comunismo sea una idea que deba ser excluida del debate teórico y público. Tampoco que las utopías, entendidas como maniobras de extrañamiento respecto del presente, hayan dejado de ser útiles. Pero no puede ocultarse que el pensamiento anticapitalista atraviesa una notable crisis de credibilidad cuya causa mayor es la ausencia de una alternativa sistémica al capitalismo liberal. Hay críticas y objeciones, así como propuestas de reforma parcial; pero no una idea de sociedad a la vez radicalmente diferente y políticamente viable. Esto puede explicarse por el propio dinamismo del sistema capitalista, por el éxito institucional de la socialdemocracia, por la velocidad del cambio tecnológico, por el fracaso de la alternativa comunista en el siglo XX o por el disfrute (alienante o no) que experimentan los individuos en el capitalismo de consumo. El hecho es que casi treinta años después de que Fukuyama proclamase el fin de la historia, la izquierda marxista no tiene ningún modelo viable que oponer a las sociedades abiertas que combinan democracia representativa, libre mercado y asistencialismo estatal: sólo una enmienda a la totalidad de gran sofisticación teórica y escaso impacto social. Y es éste un vacío que la utopía estadounidense de Jameson, con su militarización universal y su agencia de colocación psicoanalítica, viene involuntariamente a confirmar.
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dimarts, 18 de juliol de 2017

Los soberanista-leninistas toman el poder en Cataluña




De fet el diàleg utòpic s’ha tornat una característica del Procés, guiat per una sèrie d’individus que han llegit molt poca Història de Catalunya i just per aquest motiu la repeteixen seguint els esquemes de Karl Marx. Primer com a comèdia, després com a farsa. Llegint Barcelone Mémoire et identité, 1830-1930, d’Stéphane Michonneau m’admiro amb la seva descripció de la primera jugada estratègica del Catalanisme de la Lliga Regionalista: sacralitzar al Doctor Robert i a Jacint Verdaguer com a homes providencials mitjançant monuments. Quina és la rèplica actual? L’independentisme, sense arguments per l’endemà de la gran victòria, només amb el soroll de qui va endavant endavant sense idea i sense plan que diría Peius Gener, és una qüestió de fe.

Hasta la semana pasada, el procés era un paripé. Un paripé que ha durado cinco años. Ahora, ha pasado de ser una comedia a ser una farsa, como muy bien dice Jordi Coromines en la cita que encabeza esta entrada. En la comedia, la risa suele ser más o menos reflexiva, pero en la farsa es siempre impulsiva e irracional.

En pocas palabras: los leninistas han tomado las riendas del procés. No los marxista-leninistas, que en paz descansen, sino los soberanista-leninistas. Los kamikazes de la independencia. Con esta nueva banda de fanáticos que nadie ha elegido, tan henchidos de épica como vacíos de razón, es posible cualquier cosa, ya sea el ridículo o la tragedia. Sin embargo, apuesto por el melodrama.

Cuando delincan, su humillación no será ser detenidos como lo fue, por ejemplo, Rodrigo Rato, aunque a algunos les gustaría. No. Su humillación será ser tratados burocráticamente como simples delincuentes que abusaron de su poder.

En una democracia no hay presos políticos, pero ello no quiere decir que no haya políticos presos. Presos por delitos de corrupción económica, pero también por delitos de corrupción política, que consisten en robarle a los ciudadanos no ya su dinero sino su ciudadanía.






dijous, 13 de juliol de 2017

Si tan seguros dicen estar de la legalidad de su ley de transitoriedad jurídica ¿de qué tienen miedo?




Carta de un ex conseller

Desde el ataque de sinceridad que terminó costándole el cargo al Conseller Baiget, sabemos que los miembros del Gobierno y algunos altos cargos de la Administración catalana sufren por sus patrimonios particulares. Un sufrimiento que, al parecer, se lleva en silencio y que se fundamenta en las reiteradas advertencias que tanto el Gobierno central, como la Fiscalía o el Tribunal de Cuentas, hacen a cada paso del anunciado Referéndum del próximo 1-O.

El miedo es legítimo, se han apresurado a decir públicamente diferentes miembros del Gobierno y del PDCAT, sin darse cuenta de la profunda contradicción en la que caían haciendo esta afirmación. Si los Consejeros y, por extensión, los altos cargos implicados confiaran de verdad en la ley llamada de transitoriedad jurídica que el soberanismo impulsando desde desde el Parlamento (o desde el Teatro Nacional), no deberían temer por sus patrimonios. Cuesta creer que el legislador, a la hora de proveer seguridad jurídica, se haya olvidado de los honorables miembros del Gobierno, ¿no? Así las cosas, nace una pregunta inquietante: ¿qué tipo de seguridad jurídica aporta la ley llamada de Transitoriedad al Proceso, cuando los mismos miembros del Gobierno no se consideran suficientemente amparados? O, peor aún: a la vista del escaqueo de medio Consejo Ejecutivo en todo lo que hace referencia a los preparativos del 1-O, ¿como pretende el Gobierno que los funcionarios se crean que esta ley los ampara y protege?

Cuando los miembros del Consejo Ejecutivo expresan sus miedos, conscientemente o no, están señalando con total nitidez que la legalidad que proporciona verdadera seguridad jurídica es la que se enmarca dentro del ordenamiento jurídico Constitucional al ser esta la única legalidad posible.

A estas alturas del Proceso, todo apunta a que estamos ante una monumental tomadura de pelo y de un irresponsable ejercicio de improvisación. En el capítulo de las contradicciones, si bien en un ámbito muy diferente, estos días hemos asistido a la celebración de una fructífera Junta de Seguridad de Cataluña para la que hay que felicitar al Gobierno. Estaría bien, sin embargo, que alguien nos explicara porque nuestro Gobierno, que dice querer irse de España, vincula más estrechamente nuestra Policía a los organismos estatales. A veces, los misterios del Proceso son inescrutables.

Este artículo (original en catalán, aquí) ha sido enviado a e-noticies por un ex consejero de la Generalitat que prefiere mantener el anonimato. Traducido por @CatalanAnalyst








El Gobierno catalán al borde de la implosión

La organización del referéndum del 1 de octubre ha colocado al Govern de Catalunya al borde de la implosión. La tragedia se viene mascando desde hace algunas semanas. Algunos miembros del PDECat en el Ejecutivo catalán están dispuestos a que el 1-O acabe con su carrera política, pero no a que se lleve por delante su patrimonio y, por tanto, el de sus familias. Y ello, para colmo, sin haber participado directamente de las decisiones y con la sensación de que el balance de daños en el flanco de ERC es mínimo. El ambiente en el seno del Govern es asfixiante: suspicacias entre compañeros de gabinete, temores expresados a medias por miedo al apelativo de traición y sospechas de escuchas telefónicas que llegan a la paranoia aunque quizá tengan alguna base real.
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Las direcciones de los partidos políticos catalanes trabajan ya en la preparación de la campaña para las elecciones que se convocarán después del reconocimiento público del fracaso del referéndum y que se celebrarán, muy probablemente, durante el primer trimestre del próximo año.




La autoafirmación de la UB como Universidad del régimen

TERESA FREIXES.- ¿Está tan falta de principios nuestra universidad, que necesita, parafraseando a Heidegger, autoafirmarse como universidad del régimen? No le basta con buscar la excelencia científica, con intentar ser puntera en docencia e investigación, con tener los mejores proyectos y convenios, no. No le basta. Necesita autoafirmarse, en el mejor sentido del concepto, como universidad que está en la línea política del régimen secesionista.

Ayer lo ha hecho la de Barcelona, mediante una votación en el Consell de Govern, que ha originado que el voto de 24 personas a favor del ‘Pacte Nacional pel Referéndum’ esté condicionando la posición de más de 60.000 en relación con la realización de un referéndum declarado contrario a la Constitución por el propio Tribunal Constitucional. Cierto que la victoria ha sido pírrica, porque 17 de los miembros presentes no se han adherido al mismo y, conociendo el ‘ambiente’ de estos conciliábulos, tengan Vds. por seguro que se trata de votos del mayor valor resistente. Lo cual no es de menor importancia.

Lo hicieron en semanas anteriores la de Girona, la Rovira i Virgili y la Pompeu Fabra (que yo recuerde), también muy doctas ellas en adhesiones. Y siempre con la misma táctica: decide el Consell de Govern u órgano similar, que ahí es mucho más fácil de contar con los adeptos a los que previamente ya se han preocupado de situar. Es muy fácil, realmente, tener mayoría de votos en un Consell que representa, mediante un sistema que combina la ‘digitalidad’ con la ‘representatividad’, a decenas de miles de personas. Hoy el voto secesionista no ha llegado, por uno, ay!, a la mayoría absoluta de los 50 miembros que componen el Consell de la UB, pero como se decide por mayoría de los presentes… Así, con estos órganos universitarios, se puede llegar a declarar, si conviene, la posesión de la inmortalidad, e incluso creérsela, puestos a hacer actos de fe.
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dimarts, 11 de juliol de 2017

La incomprensible e imperdonable decisión de Carmena

En aquél entonces, los antifranquistas de izquierdas no estábamos de acuerdo con la violencia de ETA, pero no por ello considerábamos a la banda terrorista vasca como un enemigo. Sí, eran unos exaltados que se pasaban de rosca, pero eran de los nuestros. ¿Cómo no iban a ser de los buenos si luchaban contra la dictadura de Franco?

Toda esa hipocresía moral empezó a cambiar cuando la banda siguió, o más exactamente, alcanzó su cenit mortal en la democracia. Cuando se vió que con sus atentados ETA no sólo ponía en peligro la recién nacida libertad política sino que nos mataba a 'nosotros' también.

A veces pienso que si la banda terrorista no hubiese asesinado nunca a un socialdemócrata, es muy posible que la equidistancia moral se hubiera mantenido y reforzado en toda la izquierda, como pasa ahora tras abandonar ETA la lucha armada. Por suerte, Felipe González optó por la política de mano dura. Tanto, que hasta se le fue la mano.

Sin embargo, la izquierda radical, extraparlamentaria o ubicada en la periferia institucional, al pairo de los atentados, mantuvo esa doble moral respecto a la violencia etarra. Es la doble moral que muestran hoy sin tapujos los electos de Podemos. Y lo que es más grave, la que luce la mismísima Manuela Carmena, que vivió en su propia carne el zarpazo del terror.

Manuela Carmena, entre Cristina Almeida y Antonio Pedrol, en el despacho masacrado de Atocha

El 24 de enero de 1977, unos pistoleros de extrema derecha mataron a balazos en el despacho de abogados laboralistas del número 55 de la calle de Atocha a los letrados Enrique Valdelvira, Javier Sauquillo y Luis Javier Benavides, además de al estudiante Serafín Holgado y al administrativo Ángel Rodríguez. Todos ellos se encontraban en las dependencias en las que habitualmente trabajaba Carmena, que evitó el atentado gracias a un cambio de agenda.

Los laboralistas caídos en Atocha no fueron ni los primeros ni los únicos muertos por la dictadura. Fueron los últimos. Pero fueron un símbolo. ¿O tampoco lo cree Carmena? Un símbolo no solo por la brutalidad de su muerte, sino porque con ellos se produjo un antes y un después que hizo irreversible la transición a la democracia.

De la misma manera, el asesinato de Miguel Ángel Blanco devino un símbolo. Y lo es, como las víctimas de Atocha, por la especial atrocidad de su muerte y porque marcó un antes y un después en el rechazo y la lucha contra ETA. El edil popular de Ermua desencadenó la mayor respuesta cívica contra la banda terrorista que se haya producido nunca.

Cientos de miles de españoles salieron a la calle por Miguel Ángel Blanco y contra ETA

Por eso, Carmena, tu decisión -rechazar el homenaje a Miguel Ángel Blanco porque eso 'sería destacar a una sola víctima'- resulta, a pesar de tu conato de rectificación, tan incomprensible como imperdonable.







dijous, 6 de juliol de 2017

Los bolcheviques del soberanismo celebrarán el centenario del golpe de Lenin con otro golpe al que llaman referéndum





Todos los nostálgicos que no pudieron hacer la revolución a la muerte de Franco, tienen ahora una segunda oportunidad. El 1 de octubre, mes en el que se cumplen 100 años de ese famoso golpe de Estado llamado Revolución Rusa, tendrán la ocasión de volver a intentarlo. Como en Rusia, parece una revolución pero es un golpe. El primer golpe de estado que se anuncia con fecha y hora para que no lo parezca.

Encabezados por el camarada Puigdemont se levantarán contra la democracia burguesa española, esa 'fake' democracia que tanto dicen sufrir desde 1978, para destruirla en nombre del pueblo catalán. Hubiese sido mejor en nombre del proletariado, pero -¡qué le vamos a hacer!- no van a meterse ahora en disquisiciones metafísicas sobre el sujeto revolucionario.

Tienen la oportunidad de hacer una revolución antes de morirse y la van a aprovechar. Aunque no sea de izquierdas. Al fin y al cabo, un nutrido grupo de cuadros del PSUC cambiaron la clase por la tribu y ocuparon, en su momento, puestos clave en la Generalitat de Jordi Pujol, incluso en la CDC, ahora conocida como PDECat.

Puigdemont milita en ese partido de centro derecha que ya no es ni derecha, ni centro, ni nada. Puigdemont es el tonto útil de ERC y de la CUP. Pero el nen quiere pasar a la historia. Cada noche se sueña como primer presidente de la Cataluña independiente, aunque a veces le despierte la pesadilla de Lluís Companys. Más que el albacea de Artur Mas, Puigdemont es su Frankenstein. Y eso es un peligro para todos, incluído su partido. El único peligro real de esta farsa llamada 'procés' y 'referéndum de autodeterminación'.

Los convergentes se han limitado a tensar la cuerda para ver lo que caía, aunque solo sea para seguir un día más en el poder. Lo han hecho durante 30 años. Pero la mayoría de ellos no quieren ni ir a la cárcel ni jugarse su patrimonio. Como Baiget, que hizo esas declaraciones para que lo cesaran y quitarse el problema de encima. A la hora de la verdad, la derecha titubea y se arruga y sospechais que acabará, una vez más, traicionando la 'voluntad popular'.

Afortunadamente, al igual que los viejos rockeros, los viejos revolucionarios de todos los partidos seguís vivos para hacer, de una vez por todas, la puñetera revolución. La que sea. La que toque. Por enésima vez. Inasequibles al desaliento. De revolución en revolución, de victoria en victoria, hasta la derrota final.




dimecres, 5 de juliol de 2017

Primeros comentarios jurídicos al proyecto de Ley de Referéndum de Autodeterminación de Cataluña






Texto íntegro del documento, elaborado por la Asociación de juristas catalanes 'Llibertats'



No se pierdan este artículo del profesor Joan Botella



Onanismo independentista





La Ley del referéndum prevé la independencia inmediata si gana el sí, en un plazo máximo de 48 horas

La ley del referéndum no prevé una participación mínima para que sea vinculante 

Los cargos de las mesas electorales del referéndum serán obligatorios

Habrá observadores internacionales acreditados 

El censo lo elabora el Govern y lo validará un nuevo organismo llamado Sindicatura Electoral de Catalunya

El Gobierno pondrá todos los medios materiales y humanos para celebrar el referéndum

***
Texto íntegro de la Ley del Referéndum de Autodeterminación de Cataluña




***


"¿Ustedes son conscientes que llevan Cataluña al desastre?"

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Y por el onanismo no se preocupen. No solo no es malo para la salud sino que es buenísimo para evitar el cáncer de próstata. Y no lo digo yo, lo dicen los chicos de Harvard




dilluns, 3 de juliol de 2017

La abdicación de Felipe VI




(...)Juan Carlos I refunda la monarquía española. Y lo hace, queridos populistas, sobre valores republicanos. Sábete, Pablo, que un hombre no es más que otro si no hace más que otro. Y a partir de esa irreductible igualdad, todo lo demás. La libertad del ciudadano frente a cualquier imposición ideológica, identitaria o moral. La fraternidad como contrapunto luminoso de la guerra civil y como apoteosis -coronación- de la historia olvidada de las reconciliaciones españolas. Y, por supuesto, la ley, síntesis y garantía de la república. Todos los españoles, de las Alpujarras a Blanes, tienen hoy el derecho a decidir lo que afecta a su vida en común, literalmente hasta sus fronteras. Eso fue la reforma política de Juan Carlos I, Adolfo Suárez y Torcuato Fernández-Miranda. Este es el legado mayúsculo de la Transición y el valor diferencial de la Constitución de 1978. Esta es la razón, primera y última, para la defensa de la monarquía.

«¡¿La monarquía como garantía de igualdad?!». Los sobrinos de Maduro y tataranietos de Robespierre son gente torcida. Y primitiva y sorda. Así que habrá que repetirlo. La Constitución admite dos anacronismos: los derechos históricos de las comunidades autónomas y la monarquía. La diferencia es que uno se ha convertido en causa y síntoma de la epidemia segregacionista, y el otro en metáfora y garante del acuerdo civil. La corona no ha buscado nunca desbordar la función simbólica que le otorga la Constitución ni ha traicionado la letra o el espíritu de la Transición. El nacionalismo no ha hecho otra cosa. De forma empecinada, corrupta, ha convertido los derechos históricos que la Constitución reconoce a sus comunidades autónomas en pretexto y arma para la discriminación. Y lo ha hecho -lo hace- con el aliento fétido del populismo de izquierdas.

Iglesias, Junqueras, Garzón, Rufián, Colau... se proclaman republicanos. Son lo contrario. Anteponen la alucinación nacionalista a la moderna libertad individual. Prefieren el enfrentamiento a la fraternidad, entre contemporáneos y entre generaciones. Justifican los privilegios fiscales y exigen su ampliación. Promueven la división de los españoles en clases: una nobleza catalana, un vulgo manchego; una casta vasca, una plebe extremeña... Dinamarca y el Magreb. Aceptan, incluso exigen, que una parte del pueblo decida por el todo. Es decir, que unos españoles valgan más que otros. El populismo español es antimonárquico porque es radicalmente antirrepublicano. El sistema es la república. Ellos, la reacción.

Y de ahí nuestro estupor. La exclusión de don Juan Carlos del homenaje a la Transición es más que un desaire personal. Es una ocasión perdida para rehabilitar al último protagonista vivo de la más conmovedora hazaña política española. Y al capitán general de la noche febril del 23-F. Y, por cierto, al hombre que, harto de la agresiva verborrea populista antiespañola, mandó callar al padrino de Pablo Iglesias. Pero sobre todo es una concesión inútil a los falsos republicanos. A los que confunden el hombre con la institución para socavar, más que la institución, su suelo democrático: la voluntad soberana de los españoles, que en 1978 aprobaron -libres, iguales y fraternos- la monarquía parlamentaria como forma política del Estado.

Hay, además, en el destierro del rey viejo un efluvio pueril, impropio de un rey joven con una tendencia saludable a la gravedad. La monarquía es como la Transición: no puede reivindicarse de forma selectiva, parcial, a pedacitos. Unos querrían borrar de la foto a Santiago Carrillo. Otros a Manuel Fraga. Es un juego autodestructivo. La eficacia de la Transición -y no sólo su grandeza- deriva precisamente de su absorción de la complejidad. El pasado imperfecto de sus protagonistas se asumió e integró por responsabilidad con el presente y el futuro de los españoles. Y así, con todo, deberá asumirse e integrarse el pasado imperfecto del emérito.(...) 
CAYETANA ÁLVAREZ DE TOLEDO



Ministro Baiget: 'No habrá referéndum. Aguantaría ir a la cárcel, pero no si van contra mi patrimonio'



El consejero de Empresa y Conocimiento del gobierno catalán, Jordi Baiget, en una entrevista en el diario independentista El Punt-Avui, afirma que "el Estado tiene tanta fuerza que probablemente no podremos hacer el referéndum". "¿Se aprobará una norma legal catalana para que se pueda hacer? Sí. Pero en el minuto 1 vendrá la suspensión. Irán tanto en contra que quizás tendremos que hacer algo diferente, y algo diferente se puede asemejar a un 9-N".

"Por eso cuando desterramos el 9-N, cuando decimos que ahora no haremos un 9-N, a mí estas declaraciones no me gustan, nos cierran puertas ...". "Lo único que hará que si hacemos un 9-N no sea un 9-N (no es ningún juego de palabras) es que en vez de dos millones vayan a votar cuatro millones de personas".

"¿Ir a prisión? Yo podría aguantar tener que ir a prisión, pero no si van contra el patrimonio; pensemos en la familia ... nuestras decisiones pueden afectar nuestras familias ... ". "Una parte del gobierno no estamos en el núcleo duro de las decisiones, y esto ... esto genera lo que genera ... A mí, y en otros, se nos consulta la estrategia de lo que tenemos que hacer? No. Y en función de la estrategia que se decida, quienes no estamos en el núcleo duro de las decisiones tendremos que tomar alguna con muy poco tiempo sobre cosas que no habremos podido madurar. Y eso, eso ...".

Las declaraciones de Baiget están arrasando en las redes sociales. Hay para todos los gustos. Reproduzco, traducida del catalán, la siguiente reacción por su gran ironía:

CAOS TOTAL EN EL PROCESISMO

Que no se podía hacer el referéndum ya lo sabíamos al principio, ahora se trata de hacerlo. Cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Espero que al Baiget lo hagan dimitir esta misma tarde. Este personaje no se ha creído que habría un referéndum. Nos va a entregar.

A estas alturas hay gente decidida, con mala leche y valiente como nuestro Presidente Puigdemont. Momento histórico que pondrá a cada uno en su sitio.

Qué asco de cobardes.

¿Cagado? Pues a la mierda.

Una gran deslealtad y una traición al gobierno y al proceso. ¡Debería largarse ya!

Este, antes de empezar ya se ha rendido! ¿Qué habrías hecho en 1714, largarte el primer día del asedio borbónico? Aquí no te estás jugando la vida como los miles de catalanes en 1714. Esto en casa se llama COBARDÍA!




Borrador de la ley de referéndum de autodeterminación



Como se desprende de su lectura, se trata simple y puramente de una impostura legal para convencer a todos aquellos funcionarios y empresas que en algún momento participen directa o indirectamente en el referéndum que no están cometiendo ninguna ilegalidad.


dijous, 29 de juny de 2017

Un centenar de personalidades catalanas piden al Govern que suspenda el referéndum




Un centenar de personalidades de distintos ámbitos profesionales de Cataluña han firmado un manifiesto en el que reclaman al Govern de Junts pel Sí que suspenda el referéndum unilateral de independencia anunciado para el 1 de octubre. Dicen: "La reciente convocatoria hipotéticamente refrendaria no se fundamenta ni en el Estatuto, ni en la Constitución, ni en el Derecho Internacional. Al contrario, atenta a la esencia misma de la pervivencia del Estado de Derecho".
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La réplica constitucionalista al editorial de 'The New York Times' que debería haber hecho Rajoy




"The New York Times (NYT) siempre ha sido para nosotros un referente de la prensa libre, por el coraje que consistentemente ha demostrado abogando por los valores de la democracia liberal y del respeto al imperio de la ley que la sustenta. En fechas recientes, hemos visto una vez más lo mejor del NYT en su apasionada defensa del "check and balances" del sistema político norteamericano ante los intentos del poder de actuar arbitrariamente en casos como el "travel ban" y el despido del ex-director del FBI.

Es por ello que hemos leído con una mezcla de tristeza, perplejidad y frustración su editorial del 23 de junio de 2017 en la que parece proponerse que el sistema democrático español no se aplique a sí mismo los estándares de separación de poderes que el Times defiende para EEUU, buscando pretendidas soluciones políticas en vez de recurrir a los mecanismos judiciales ordinarios, como se realiza en todos los estados democráticos.

En España, como en EEUU, rige la separación de poderes y no es optativo para fiscales o tribunales dejar de condenar a quien incumple la ley. Sorprende que elementos tan básicos del sistema político y jurídico español al que se refiere el artículo no sean considerados.

Sorprende también que un diario progresista acepte prima facie las tesis separatistas y que en este caso particular hable de "trato injusto" y no defienda la existencia de tasación progresiva por la que aboga en EEUU. A pesar de saber que los impuestos los pagan las personas y no los territorios, omite que, tal como sucede en todos los países, las regiones con una renta per cápita superior a la media nacional tienen un "déficit fiscal" respecto al conjunto del país, sin que Cataluña suponga una situación excepcional ni en España ni en EEUU, país en el que existe una unión fiscal basada en las transferencias fiscales federales.

Su editorial habla también de grandes manifestaciones en la calle, como si el número de manifestantes diese legitimidad a saltarse la ley. Una vez más, este argumento nos resulta chocante viniendo del New York Times, que habitualmente defiende que el rasgo fundamental de un sistema democrático es que está basado en el imperio de la ley. Es decir, que es un contrato social fundamentado en el derecho y constituido mediante normas que obligan y protegen a todos sus ciudadanos por igual, impidiendo que la mayoría oprima a la minoría, o que los más ricos no contribuyan al bienestar de los más desfavorecidos.

Exactamente como en el caso norteamericano. Porque, precisamente para evitar que las minorías vean sus derechos vulnerados por la tiranía de la mayoría, las constituciones americana y española dejan un número substancial de derechos fundamentales fuera del alcance de la simple regla de la mayoría ejercida a través de referéndums populares como el que su editorial propone.

El remedio que The New York Times aboga para España acabaría curando la enfermedad pero matando al paciente: El hecho de que los separatistas catalanes se hayan situado a sí mismos en un callejón sin salida no puede impeler al gobierno de España a apaciguar ilegalmente a un ruidoso, hiperactivo y sobreexcitado 34% del cuerpo electoral de Cataluña financiado con los impuestos de todos.

Ningún gobierno en un Estado democrático puede forzar que una parte del país, cuyo claro objetivo es esquivar al imperio de la ley para hacerle la eutanasia al Estado, decida por todos los votantes españoles que son quienes son competentes para definir, o en caso reformar a la Constitución, el marco territorial y de competencias de que nos dotamos con la Constitución de 1978".

La carta la firman Teresa Freixes, Mariano Gomà, Rafael Arenas, Josep Bou, Pere Luís Huguet, Manuel Lanzan, Miriam Tey, Oscar Uceda, Vicente Serrano, Clemente Polo, José Domingo, Ana Losada, Sergio Fidalgo, y Josep Alsina, entre otros.









Cucurull desvela sus últimos descubrimientos históricos



Conferencia de Víctor Cucurull, fundador de la Assemblea Nacional Catalana, el 28 de agosto de 2016.

¡Mejor que Eugenio!

dimecres, 28 de juny de 2017

American Pravda: la caza de brujas al descubierto



PROJECT VERITAS.- In the recent video footage obtained by Project Veritas, John Bonifield a Sr. Producer at CNN, admits to several beliefs that are in direct conflict with the official CNN narrative that Trump has colluded with Russia, and that Russia has interfered with the 2016 election. Bonifield expresses clear doubts that there is a fire behind the Russia smoke, stating, “I haven’t seen any good enough evidence to show that the President committed a crime.” He also confirms suspicions that CNN staff is ideologically biased against Trump, stating, “I know a lot of people don’t like him and they’d like to see him get kicked out of office…”

Bonifield even further confirms CNN’s bias against the President, stating, “I think the President is probably right to say, like, look you are witch hunting me…you have no real proof.”

Bonifield exposes that Russia has been great for CNN’s ratings, and that orders from CEO Jeff Zucker himself have directed CNN to pursue Russia leads at the expense of other stories. Bonifield states “And the CEO of CNN said in our internal meeting, he said ‘good job everybody covering the Climate Accords, but we’re done with it let’s get back to Russia.’”

He further comments on Russia, “it’s mostly bullshit right now. Like, we don’t have any giant proof…if it was something really good, it’d leak.”






diumenge, 25 de juny de 2017

En España, es justicia la que acusa y es política la que absuelve

La absolución en un caso mediático no solo trae graves consecuencias para las personas, individualmente consideradas. Trae también graves perjuicios para la moral general. Dado que policía, fiscales, acusaciones particulares y medios sometidos a una estricta monodieta de fuentes acusatorias han ido dictando sentencias, al ritmo de las oportunas filtraciones, durante la instrucción del caso, la opinión general se ha ido formando sólido juicio, nunca mejor dicho, sobre la catadura de los acusados y el signo de los hechos. Y, como consecuencia, la absolución supone siempre una desmoralización. La insidiosa sospecha de que no se ha hecho justicia. En el imaginario del fiero populismo una absolución significa que los jueces han logrado neutralizar las heroicas y veraces indagaciones de fiscales y policías (que policías y fiscales han filtrado previa y debidamente, por lo que pudiera pasar) y las han sometido al dictado corrupto de la política. Cualquiera habla en España de la politización de los jueces. Nadie habla en España de la politización de los fiscales y de la policía. Porque es justicia la que acusa y es política la que absuelve.
ARCADI ESPADA


Hasta los demócratas están hartos del culebrón Trump-Rusia






La CNN rectifica y elimina, 36 horas después de su publicación, la 'fake news' que decía que el Senado estaba investigando vínculos financieros rusos con miembros del equipo de transición de Donald Trump. Leer más aquí.









***

David Stockman: Rusia fue demonizada para mantener al 'gran hermano' creado tras el 11S ante una amenaza yihadista sobredimensionada


"Mueller is a card-carrying member of the Deep State who was there at the founding of today’s surveillance monster as FBI Director following 9/11. Since the whole $75 billion apparatus that eventually emerged was based on an exaggerated threat of global Islamic terrorism, Russia had to be demonized into order to keep the game going — a transition that Mueller fully subscribed to.

So he will “find” extensive Russian interference in the 2016 election and bring the hammer down on the Donald for seeking to prevent it from coming to light. The clock is now ticking. And his investigatory team is being packed with prosecutorial killers with proven records of thuggery. They’re determined to find crimes that create fame and fortune for prosecutors — even if the crime itself never happened."
Leer el artículo completo, aquí





dimecres, 21 de juny de 2017

¿Se prefiere la victimización y los minutos de silencio a prohibir que coche y bicicleta circulen por el mismo carril?




De la misma manera que con las mujeres, los telediarios 'visualizan' ahora la muerte de ciclistas. Ambos son, sin duda, problemas graves. Sin embargo, la reiterada y omnipresente focalización mediática sobre un determinado grupo de víctimas puede crear una percepción equívoca y exagerada de su verdadera dimensión. O peor aún, de que existen víctimas de primera y víctimas de segunda.

En el caso de los ciclistas, el número de fallecidos en 2015 fue de 48. En ese mismo año, el número de peatones muertos ascendió a 120 y el de motoristas (incluyendo ciclomotores) a 275. A pesar de ello, peatones y motociclistas han dejado de 'visualizarse', si es que alguna vez lo estuvieron realmente, en beneficio de otras víctimas que, por distintas razones, han pasado a ser merecedoras de una atención preferente.

Esa persistente focalización no es inocua. La creación de una nueva victimización lleva inevitablemente a la creación de una nueva culpabilidad. A la construcción de un nuevo enemigo social. En este caso, el automovilista, que por el mero hecho de serlo deviene sospechoso de ciclicidio.

Para ese automovilista, para todo aquél que pueda atropellar a un ciclista -¿también a un peatón?-, se pedirá que se endurezcan las penas y -¿por qué no?- que se le considere culpable mientras no demuestre lo contrario. Lo mismo que pasa con los hombres en la ley de Zapatero contra la violencia de género.

Acabar o reducir al mínimo la muerte de ciclistas, a diferencia de la muerte de mujeres por violencia machista, tiene una fácil solución: prohibir que se circule en bicicleta en todas aquellas carreteras en que la velocidad autorizada sea superior a los 20/30 km hora. Las campañas de sensibilización son poco efectivas. Lo único efectivo es declarar incompatible la circulación por un mismo carril de potentes automóviles y de cuerpos humanos encaramados en frágiles artilugios de inestable equilibrio.

Ya sabemos que el ciclismo está de moda y que cuenta con el apoyo de los verdes de todos los partidos, pero no por ello debemos ignorar que se ha convertido en un deporte de alto riesgo. Si el gobierno y el parlamento creen que las virtudes del ciclismo son tan beneficiosas socialmente para justificar una importante inversión, que se construyan carriles bici amplios y seguros en todas las carreteras de España. Mientras tanto, prohibido circular por ellas.

Y debe prohibirse no solo por la vida de los ciclistas sino también para garantizar el derecho de los ciudadanos a circular en coche sin la constante y peligrosa interferencia que provocan. El problema no es encontrarse esporádicamente con alguno. El problema es que el ciclismo se ha masificado. Una masificación que ha convertido la bicicleta en un buen negocio para unos pero en uno malo para otros. Se trata de un problema que opone a una minoría que usa la vía pública principalmente para su ocio personal a una mayoría que la usa para trabajar, comerciar o desplazarse por necesidad.

¿Lo prohibirá Rajoy? ¿Lo prohibirá Sánchez, Rivera o Iglesias? Seguro que no. ¿Cómo van a prohibir algo que les daría muchos problemas si pueden hacer minutos de silencio y prometer mano dura con los culpables recibiendo por ello el agradecimiento de los víctimizados?



Mi anterior artículo sobre el mismo tema:



dissabte, 17 de juny de 2017

Arruñada: 'La extrema izquierda detesta más a alguien que se haga rico sirviendo a los demás que a un corrupto'




'Lo de Amancio Ortega es sangrante, no tanto por la envidia como por el desprecio que suscita. Fíjese que mucho intelectual sigue creyendo que nuestro Ortega importante es un filósofo. Además, un filósofo que lideró un populismo intelectual pernicioso, que primero encendió la hoguera y luego se lavó las manos. Y la extrema izquierda no traga que alguien se haga rico sirviendo a los demás. Parecen detestarle más que a los corruptos.' | BENITO ARRUÑADA





Leer la entrevista completa, aquí


divendres, 16 de juny de 2017

Camille Paglia: 'Los progres han reducido al individuo a una identidad de grupo, definido como víctima permanente que niega a los demás el derecho democrático a criticarlos'





Leer aquí la entrevista completa a Camille Paglia, que habla también sobre Trump, los demócratas, el transgenerismo y el terrorismo islamista




La dictadura de la pequeña minoría




A una minoría intransigente –un cierto tipo de minorías intransigentes– le basta alcanzar un nivel muy pequeño, digamos el tres o cuatro por ciento de la población total, para que toda la población tenga que someterse a sus preferencias. Además, con el dominio de la minoría aparece una ilusión óptica: un observador ingenuo tendría la impresión de que las elecciones y preferencias son de la mayoría. Si parece absurdo, lo es porque nuestras intuiciones científicas no están calibradas para esto (las criterios instantáneos de las instituciones académicas y científicas no funcionan, y tu comprensión intelectual corriente fracasa con los sistemas complejos, pero no la sabiduría de tu abuela).

(...)

Primero, la geografía del terreno, esto es, la estructura espacial, tiene cierta importancia; es muy diferente si los intransigentes se encuentran en su propio barrio o si están mezclados con el resto de la población. Si la gente que sigue la regla de la minoría vive en getos, con sus pequeñas economías separadas, entonces la regla de la minoría no se aplica. Pero, cuando una población está más distribuida en el espacio, digamos que la proporción de tal minoría en un vecindario es la misma que en la ciudad, en la ciudad es la misma que en la provincia, en la provincia es la misma que en el estado, y en el estado es la misma que en la nación al completo, entonces la (flexible) mayoría tendrá que someterse a la regla de la minoría. En segundo lugar, importa algo el costo de la estructura. Si cuesta diez veces más que hacer comida Kosher, entonces la regla de la minoría no será aplicada, excepto quizás en barrios muy ricos.

(...)

Podemos conjeturar que la formación de valores morales en sociedad no procede de la evolución del consenso. No, es la persona más intolerante la que impone la virtud en otros precisamente debido a su intolerancia. Lo mismo se aplica a los derechos civiles.

(...)

La sociedad no evoluciona a partir del consenso, del voto, la mayoría, los comités, las reuniones ampulosas, las conferencias académicas y los colegios electorales: bastan unas pocas personas para mover desproporcionadamente la aguja. Todo lo que se precisa es una regla asimétrica en alguna parte. Y la asimetría está presente en casi todo. | NASIM TALEB
Leer el artículo completo, aquí


Oleada de crímenes de honor musulmanes en Alemania




El presente año va camino de marcar el récord en violencia por honor en Alemania; en los primeros cinco meses ha habido al menos treinta crímenes de honor, entre ellos los siguientes:

18 de mayo. En Berlín, un bosnio de 32 años, Edin A., asesinó a su exnovia, una alemana de 35 años llamada Michelle E., después de que ésta pusiera fin a su abusiva relación. Edin A. también secuestró y torturó al hijo de 12 años de la chica, al que obligó a presenciar el asesinato de su madre. Los vecinos dijeron que habían alertado a la policía varias veces por la conducta violenta de Edin A., pero que la policía no hizo nada.

17 de mayo. En Pforzheim, un tayiko de 53 años mató a puñaladas a su esposa de 50 años en su lugar de trabajo, un centro de día cristiano. Se desconoce todavía si la mujer se había convertido al cristianismo.

17 de mayo. En Wardenburg, un iraquí de 37 años mató a su mujer de 37 años apuñalándola mientras dormía en su cama. Los cinco hijos de la pareja, con edades comprendidas entre los cuatro y los quince años, estaban en casa en el momento del asesinato y ahora viven con unos parientes.

8 de mayo. En Neuendettelsau, un solicitante de asilo etíope de 24 años, Mohamed G., apuñaló a su novia de 22 años en el estómago en un restaurante después de que ella presuntamente lo "provocara". La mujer estaba embarazada de cinco meses; el bebé no nato murió en el ataque.

4 de mayo. En Friburgo, un solicitante de asilo sirio de 33 años apuñaló a su mujer de 24 años, una cristiana kurda que se había marchado del apartamento de la pareja, pero que había vuelto a recoger algunas pertenencias personales. Los tres hijos de la pareja —de seis años, tres años y diez meses respectivamente— están ahora en custodia protectora.

29 de abril. En Prien am Chiemsee, un afgano de 29 años mató a puñaladas a una afgana de 38 años, Farima S., que se había convertido al cristianismo. El atacante rodeó a la mujer cuando salía de una tienda con sus dos hijos.

23 de abril. En Syke, un iraquí de 32 años, Murad B., estranguló a su mujer de 32 años, Mehe K., delante de los tres hijos de la pareja, de uno, dos y nueve años.

23 de abril. En Dresde, un refugiado palestino de 29 años, Shahajan But, asesinó a su novia, una vietnamita de 41 años llamada Thu T. La policía dice que el hombre, que había llegado a Alemania en diciembre de 2015, se enfureció al saber que la mujer no había publicado ninguna foto de él en su página de Facebook, y sospechó que ella pudiera tener otro novio.

16 de abril. En Mainz-Finthen, un solicitante de asilo egipcio de 39 años mató a puñaladas a su mujer de 32 años. La policía dijo que la pareja había estado discutiendo en el momento del ataque. Sus dos hijos están en custodia protectora.

5 de abril. En Leipzig, un sirio de 34 años mató a su mujer de 28 años apuñalándola porque ésta quería el divorcio. Los dos hijos de la pareja presenciaron el ataque. Están en custodia protectora.

31 de marzo. En Gütersloh, un sirio de 43 años quemó a su hija de 18 años con un cigarrillo y la amenazó con matarla. Cuando la policía intervino, el padre se negó a permitir a su hija salir de casa. Después de que la policía lograra poner a salvo a la hija, el padre y el hijo atacaron a la policía, que usó espráis de pimienta para repeler los ataques. La chica está en custodia protectora.

15 de marzo. En Kiel, un turco-alemán de 40 años mató a su esposa turca, de 34 años, apuñalándola delante de un centro de día. Los vecinos dijeron que la pareja, que se había separado, había estado discutiendo acerca de mandar a sus tres hijos a Turquía.

4 de marzo. En Duisburgo, un solicitante de asilo sirio de 30 años, Mahmud Mahruseh, apuñaló a su exnovia de 32 años. La mujer sobrevivió; su atacante sigue suelto.

3 de marzo. En Mönchengladbach, un solicitante de asilo de 32 años, Ahmed Salim, asesinó a una alemana de 47 años, Nicole M., presuntamente después de que ella terminara su relación con él. El hombre, que también utiliza el alias "Jamal Amilia", fue arrestado en España. En su solicitud de asilo, había escrito que era de Israel. En otra solicitud de asilo puso otro país, había escrito que era de Marruecos. Se cree que es de Irak.

2 de marzo. En Scheeßel, un iraquí de 42 años mató a su esposa de 52 años, también de Irak, apuñalándola. La policía describió el crimen como un asesinato por honor. Los hijos de la pareja están ahora en custodia protectora.

25 de febrero. En Euskirchen, un turco-alemán de 32 años mató a puñaladas a su exnovia, una alemana de 32 años que había empezado a salir con otra persona.

17 de febrero. En Offenbach, un turco de 32 años, Volkan T., disparó y mató a su exnovia, una mujer de 40 años, Silvia B. El hombre dijo que estaba enfadado porque la mujer, que tenía dos hijos, había terminado su relación con él.

15 de febrero. En Bielefeld, un iraquí de 51 años intentó asesinar a su esposa de 51 años atacándola con un martillo cuando asistía a clase de alemán en una academia de idiomas del barrio. El hombre estaba al parecer enfadado porque la mujer se mezclaba con otros estudiantes de lengua.

10 de febrero. En Ahaus, un solicitante de asilo nigeriano de 27 años mató a puñaladas a una mujer de 22 años después de que ella presuntamente ofendiese su honor rechazando sus insinuaciones románticas. La mujer, hindú, trabajaba en el mismo centro para refugiados donde vivía el atacante. Fue arrestado en Basilea (Suiza).

7 de febrero. En Hanover-Mühlenberg, un serbio de 21 años apuñaló a su exnovia después de que ésta pusiera fin a su relación con él y empezara a salir con otra persona.

1 de febrero. En Hamburgo, un afgano de 26 años apuñaló a su mujer de 28 años, separada de él, durante una pelea; ella sobrevivió al ataque.

15 de enero. En Bremen-Vegesack, un turco de 39 años mató a su mujer siria de 40 años, que estaba embarazada de nueve meses, porque quería divorciarse de él. El bebé no nato también murió en el ataque.

5 de enero. En Waldshut-Tiengen, un turco de 47 años apuñaló a su mujer separada cuando iba por la calle con un amigo. Cuando ella intentó escapar, él la persiguió y le clavó un cuchillo en la espalda.

4 de enero. En Köln-Buchheim, un iraquí de 44 años asesinó a su hija de 19 años porque no aprobaba a su novio. Dos días después, llamó a la Policía: "He matado a mi hija", dijo. Quizá el hombre nunca sea llevado ante la justicia; se cree que ha huido a Irak.
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