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dimecres, 31 de maig de 2017

'En Holanda eliges tu propia pareja' o la supuesta confusión de roles entre derecha e izquierda


El ayuntamiento de Rotterdam -que lidera una plataforma electoral originariamente vinculada al partido de la libertad del antimusulmán Geert Wilders- ha lanzado una campaña para estimular que personas de diferentes religiones, culturas y razas se relacionen entre sí. Los carteles de la campaña han provocado -¡cómo no!- las críticas. Lo inédito, es que esas críticas no provienen de sectores conservadores sino de la izquierda. De la Nueva Izquierda regresiva.
Lo que me ha llamado la atención de la campaña es que la haya organizado el partido de derechas del ayuntamiento, Leefbaar Rotterdam. Las críticas al enfoque de la campaña vienen de los partidos de izquierdas, los socialdemocrátas, sobre todo. En cambio los partidos de derechas VVD (liberales) y D66 (especie de Ciudadanos) lo apoyan al cien por cien.

Después de vivir treinta años en esta ciudad no puedo evitar pensar que hace quince años este hubiera sido un tema que hubieran defendido los partidos de izquierda. Ahora parece que las políticas progresistas están en manos de la derecha, ¿o son las políticas conservadoras?. Si lo que queremos conservar es la forma de vida liberal, entonces son políticas conservadoras.
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El golpe se lo pegarán ellos




Sin embargo, el Gobierno español ha elaborado un informe donde examina la calidad democrática de Cataluña según el indicador más prestigioso del mundo que realiza la unidad de inteligencia de «The Economist». Este indicador de calidad democrática analiza 60 indicadores agrupados en cinco categorías: proceso electoral y pluralismo, funcionamiento del Gobierno, participación política, cultura política y democrática y respeto a las libertades civiles. En función de esos resultados, se clasifica a los países en cuatro grupos: democracias plenas, democracias imperfectas, regímenes híbridos y regímenes autoritarios.

Este es el resultado obtenido para Cataluña.

Proceso electoral y pluralismo

- Único fin. Referéndum de independencia.

- El TC ha dicho que es ilegal.

-Contrario a la Comisión de Venecia.

- Irregularidad en contratos en el ámbito secesionista.

- Ataques a las sedes del PP y Ciudadanos.

- La Corporación Catalana de Medios Audiovisuales vulneró el pluralismo en 2015.

- Ataques a organizaciones civiles.

Funcionamiento del Gobierno

- Decisiones en el Parlamento que no respetan el Estado de Derecho.

- Ponencias para redactar leyes de desconexión.

-Reforma exprés del Reglamento para una rápida ruptura con el Estado.

- Los contrapesos no funcionan.

- El Consejo de Garantías Estatutarias, ignorado.

- Advertencia del letrado mayor y del secretario general del parlamento, ignoradas.

- Existencia de «poderes paralelos», como la ANC y Òmnium.

- Corrupción en CDC.

- El expresidente Mas, condenado por desobediencia.

- Venezuela, único apoyo internacional.

Participación política

- 9-N: votó a favor menos del 30 por ciento del censo.

- Elecciones 2015: los secesionistas lograron el 47,74 por ciento.

- CIS catalán: solo el 40 por ciento apoya la independencia.

Cultura política y democrática

-Preocupación de los jueces por las «injerencias».

- Los Mossos denuncian su «desprotección institucional».

- Presión de la CUP a los Mossos y ataques a la Guardia Civil.

- Presiones a funcionarios públicos.

Libertades civiles

- Injerencias de la Generalitat en la libertad de información.

- Vulneraciones al derecho a la intimidad. 
-Sanción de la Agencia de Protección de Datos a la ANC y Òmnium.





“El derecho a decidir no existe en ningún ordenamiento jurídico europeo”

elCatalán.es se estrena con una entrevista a la reconocida catedrática de Derecho Constitucional en la UAB y catedrática Jean Monnet ad personam, Teresa Freixes.

¿Cuál es la trampa del “queremos votar”?

Los secesionistas, cuando promueven la idea de que la democracia es simplemente votar, saben perfectamente que ello sólo puede hacerse dentro del marco legal. No se pueden hacer elecciones en cualquier momento y sin atenerse a las garantías que deben acompañar al ejercicio del derecho al sufragio. Pues lo mismo sucede con los referéndums: Han de estar previstos constitucionalmente y regulados legalmente, de acuerdo con los estándares internacionales. Y las autoridades que los convocan deben garantizar que la opinión sobre o que se pregunta pueda expresarse, a favor y en contra, con igualdad de armas, además de permanecer (ellas) neutrales respecto del asunto.

¿Por qué en el resto de España hay tantos políticos que compran el mal llamado “derecho a decidir”?

Porque se insertan dentro de lo que podríamos considerar como un populismo demagógico que creen favorable a sus intereses. El derecho a decidir no existe en ningún ordenamiento jurídico. Lo que sí está regulado es el derecho de autodeterminación, para pueblos coloniales o sojuzgados y el derecho de secesión, a separarse de un Estado originario, conforme a reglas jurídicas preestablecidas. Ni una cosa ni otra es predicable de nuestro sistema jurídico, similar en esto al del resto de los Estados miembros de la Unión Europea.

(...)

¿Qué cree que pasará el 1 de octubre, la fecha escogida por Puigdemont para su “referéndum”?

Pues depende de si lo convoca o no lo convoca. Si no lo convoca, continuaremos estando en la misma indefinición en la que ahora estamos. Si lo convoca, será automáticamente recurrido por la Abogacía del Estado ante el Tribunal Constitucional y, previsiblemente, éste aceptará a trámite el recurso, con lo que automáticamente quedará suspendida la convocatoria. En ese momento, si la Generalitat pretende saltarse la decisión del Tribunal Constitucional, volveremos a estar en el escenario en el que los responsables de actos de incumplimiento serán acusados de desobediencia y podrán ser suspendidos en sus cargos o multados por ello. Si aun así, la Generalitat y/o los partidos secesionistas realizan actos tendentes a que el referéndum se celebre, tal resistencia aumentará el grado de responsabilidad penal al respecto y, si se llegan a producir actuaciones de resistencia tumultuarias, se estará frente a un delito de rebelión. Hay que hacer una llamada a la responsabilidad de las autoridades, para evitar que la fractura social que ya se ha producido, pueda generar males mayores. ¿Con qué legitimidad, estas “autoridades”, van a exigir el cumplimiento de lo que lo que ellas ordenen cuando están llamando a la desobediencia civil? ¿Con qué autoridad se van a erigir cuando lo que están haciendo es, con todos sus elementos, un genuino golpe de estado?





dimarts, 30 de maig de 2017

África reverdece desde hace 20 años


'Por la influencia del aumento del porcentaje de CO2 en la atmósfera, 

podemos esperar disfrutar de climas más ecuánimes y mejores' 

Arrhenius, padre de la teoría del efecto invernadero










Estas fotos las tomé en junio de 2008, ahora hará nueve años, desde una avioneta que sobrevolaba el desierto de Namibia, entre Sussusvlei y Walvis Bay, tras haber subido a las espectaculares dunas rojizas. Me sorprendió la cantidad de vegetación que, como una erupción de acné, salpicaba la mayor parte de las dunas que se divisaban en una extensión de miles de kilómetros cuadrados. Se lo comenté al sudafricano que pilotaba la Cessna y me dijo que, desde hacía unos años, el desierto estaba reverdeciendo pero que desconocía las causas.

Hasta 2012, que yo sepa, nadie se hizo eco del fenómeno. El primero en hacerlo fue, al parecer, Ranga Myneni de la Universidad de Boston en un par de conferencias en las que concluyó que en 30 años se había producido un aumento de un 14% de la vegetación en todo el planeta Tierra. El año siguiente, 2013, el Wall Street Journal publicaba el primer artículo sobre el tema en un medio de comunicación, firmado por Matt Ridley.

Ni decir tiene que se desencadenó una gran polémica. Y después el silencio. O casi. Hasta que ayer, via Plaza Moyua, encontré otro par de artículos sobre el tema. Uno, titulado 'África reverdece desde hace 20 años' publicado en Science Nordic -del que reproduzco un extracto a continuación-, y otro titulado 'Human population growth offsets climate-driven increase in woody vegetation in sub-Saharan Africa', publicado en Nature.

SCIENCENORDIC.- In Africa, a fight is happening. On one side natural forces are making the continent greener, and on the other, people are removing trees and bushes from the continent.

In densely populated regions, people are cutting down trees and forests, but elsewhere, where human populations are more thinly spread, bushes and scrub vegetation are thriving.

Now, scientists have quantified for the first time how vegetation across the continent has changed in the past 20 years.

Thirty six per cent of the continent has become greener, while 11 per cent is becoming less green.

The results show that not all is lost for Africa’s nature, say the scientists behind the new research.

“Our results are both positive and negative. Of course it’s not good that humans have had a negative influence on the distribution of trees and bushes in 11 per cent of Africa in the last 20 years, but it doesn’t come as a complete surprise,” says co-author Martin Brandt from the Department of Geosciences and Natural Resource Management at the University of Copenhagen, Denmark.

“On the other hand it’s not all negative as an area—three times larger than the area where trees and bushes are disappearing—is becoming greener, which is positive, at least from a climate point of view,” he says.

The new study is published in the scientific journal Nature Ecology and Evolution.


África, pues, reverdece. Pero no solo África. Reverdece todo el planeta. Lo expuso el periodista y divulgador científico Matt Ridley el 17 de octubre de 2016 ante la conferencia anual de la Global Warming Policy Foundation en la Royal Society de Londres, tras años de ser vetada su presencia en la misma. Y esto es lo que dijo:



I want to talk about global greening, the gradual, but large, increase in green vegetation on the planet.

I think this is one of the most momentous discoveries of recent years and one that transforms the scientific background to climate policy, though you would never know it from the way it has been reported. And it is a story in which I have been both vilified and vindicated.

In December 2012, the environmental scientist Jesse Ausubel of Rockefeller University drew my attention to a video online of a lecture given by Ranga Myneni of Boston University.

In this and a subsequent lecture Myneni presented ingenious analysis of data from satellites proving that much of the vegetated area of the planet was getting greener, only a little bit was getting browner, and that overall in 30 years there had been a roughly 14% increase in green vegetation on planet Earth.

In this slide he argued that this was occurring in all vegetation types – tropical rain forests, subarctic taiga, grasslands, semi-deserts, farmland, everywhere.

What is more, Myneni argued that by various means he could calculate that about half of this greening was a direct result of rising carbon dioxide levels in the atmosphere, rather than the application of agricultural fertiliser, irrigation, warmer temperatures or increased rainfall.

Carbon dioxide, along with water, is the raw material that plants use to make carbohydrates, with the help of sunlight, so it stands to reason that raising its concentration should help plants grow.

I was startled by Myneni’s data. I knew that there had been thousands of so-called free-air concentration (FACE) experiments, in which levels of CO2 had been increased over crops or wild ecosystems to find out if it boosted their growth (it did), and that commercial greenhouse owners now routinely maintain CO2 levels in their greenhouses at more than double ambient levels – because it makes their tomatoes grow faster.

But the global effect of CO2 levels on the quantity of vegetation had not, as far as I could tell, been measured till now.

Other lines of evidence also pointed to this global greening:

* the increased rate of growth of forest trees,

* the increased amplitude of seasonal carbon dioxide variation measured in Hawaii and elsewhere,

* photographic surveys of vegetation,

* the increased growth rate of phytoplankton, marine plants and some corals, and so on.

I published an article in the Wall Street Journal in January 2013 on these various lines of evidence, including Myneni’s satellite analysis, pointing to the increase in green vegetation.

This was probably the very first article in the mainstream media on the satellite evidence for global greening.

For this I was subjected online to withering scorn by the usual climate spin doctors, but even they had to admit I was “factually accurate”.

Six months later Randall Donohue and colleagues in Australia published a paper using satellite data to conclude that the arid parts of the planet, such as western Australia and the Sahel region, had seen a net greening of 11% over 30 years – similar results to Myneni’s.

Myneni’s results, however, remained unpublished. I was puzzled by this. Then I realized that one of the IPCC’s periodic assessment reports was in preparation, and that probably Dr Myneni and colleagues might delay the publication of their results until after that report was published, lest “the skeptics have a field day” with it. (The team says there was other reasons for the delay.)

That last phrase, by the way, is from one of the Climategate emails, the one on 22 September 1999 in which Dr Michael Mann approves the deletion of inconvenient data.

Sure enough, Myneni’s results were eventually published three years later in April 2016 in a paper in Nature Climate Change, with 32 authors from 24 institutions in eight countries – when the IPCC report was safely in the public domain and the great Paris climate jamboree was over.

His results were now even stronger than he had concluded in his 2012 lecture. Now he said that 70% of the cause of greening was carbon dioxide – up from half.

As Myneni’s co-author Zaichun Zhu, of Beijing University, puts it, it’s equivalent to adding a green continent twice the size of mainland USA.

Frankly, I think this is big news. A new continent’s worth of green vegetation in a single human generation.

At the end of 2015, when his paper had been under peer review for eight months so he knew these results were coming, Dr Myneni, criticized me specifically, saying on a green blog that “[Ridley] falsely claims that CO2 fertilisation is responsible for the greening of the earth”. Yet a few months later he himself published evidence that “CO2 fertilisation explains 70% of the greening trend”.

In the press release accompanying the article in April 2016 he once again referred to me by name:

“The beneficial aspect of CO2 fertilization in promoting plant growth has been used by contrarians, notably Lord Ridley…to argue against cuts in carbon emissions to mitigate climate change…"

As Richard Tol commented: “The new paper vindicates what Matt Ridley and others have been saying all along — yet they apparently deserve to be kicked nonetheless.”

I wrote to Dr Myneni politely asking him to justify his criticism of me with specific examples. He was unable to do so. “There are no ‘up-sides’ to having too much CO2 in the air,” was all he said.

In the very same issue of the same journal was another paper from an international team about a further benefit of global greening, which concluded that CO2 fertilisation is likely to increase crop water productivity throughout the world, for example by up to 48% for rain-fed wheat in arid areas, and that “If realized in the fields, the effects of elevated [CO2] could considerably mitigate global yield losses whilst reducing agricultural consumptive water use (4–17%).”

Their chart shows that without CO2 fertilisation, crops will become more water-stressed during the current century; with it they will become LESS water-stressed.

These are huge benefits for the earth and for people. The CO2 fertilisation effect is already worth trillions of dollars, according to detailed calculations by Craig Idso.

At this point Steve McIntyre of Climate Audit drew attention to my vindication on twitter. Richard Betts, the Met Office’s twitter frequenter, protested that global greening was well known and had been referred to in the IPCC’s report.

This was misleading at best. The Summary for Policy Makers of Working Group 2 refers to global greening through carbon dioxide fertilisation not at all. The full report of WG2, published six months after the Summary for Policy Makers in that reprehensible fashion so beloved of the IPCC, does very gently hint at there being some evidence of greening, but in a dismissive way, and far too late to catch the attention of journalists. These are the only mentions I could find:

“Satellite observations from 1982–2010 show an 11% increase in green foliage cover in warm, arid environments…Higher CO2 concentrations enhance photosynthesis and growth (up to a point) and reduce water use by the plant…these effects are mostly beneficial; however, high CO2 also has negative effects.”

“In summary, there is high confidence that net terrestrial ecosystem productivity at the global scale has increased relative to the preindustrial era. There is low confidence in attribution of these trends to climate change. Most studies speculate that rising CO2 concentrations are contributing to this trend through stimulation of photosynthesis but there is no clear, consistent signal of a climate change contribution.”

The main text of Working Group 1 contains an even briefer statement:

“Warming (and possibly the CO2 fertilisation effect) has also been correlated with global trends in satellite greenness observations, which resulted in an estimated 6% increase of global NPP, or the accumulation of 3.4 PgC on land over the period 1982–1999 (Nemani et al., 2003).”

If that’s a clear and prominent statement that carbon dioxide emissions have increased green vegetation on the planet by 14% and are significantly reducing the water requirements of agriculture, then I’m the Queen of Sheba.

Back in 1908 Svante Arrhenius, the father of the greenhouse theory, said the following:

“By the influence of the increasing percentage of carbonic acid in the atmosphere, we may hope to enjoy ages with more equable and better climates.”

It appears he was not wrong.
Leer el texto completo de la conferencia de Matt Ridley 'Reverdecimiento global frente a calentamiento global'



¿Puede el método Macron romper el círculo vicioso de la tecnocracia y el populismo y relanzar la UE?

'Para generar cambios auténticos, Macron tendrá que trascender los dos modelos políticos que han definido la última década de gobernanza de la UE, dos modelos que se contradicen y a la vez se refuerzan mutuamente: la tecnocracia y el populismo'



La gran pregunta ahora es si Europa puede agarrar el salvavidas que le tira Macron y mirar hacia el futuro en pos de un nuevo proyecto, en vez de hacia el pasado y sus dificultades.

Es verdad que muchos observadores se burlan de Macron por negarse a tomar partido en ningún debate. Y los autores satíricos señalan su costumbre de empezar casi todas las oraciones con “en meme temps” (al mismo tiempo). Pero en una UE que lleva largo tiempo paralizada, los grandes acuerdos que propone Macron pueden ser una salida valiosa, basada no en cambios institucionales, sino en la búsqueda de equilibrios políticos.

Las políticas de seguridad de Macron tratan de compatibilizar la dureza contra el terrorismo con la adopción de un enfoque más humanitario en relación con los refugiados. En materia de política económica, ofreció reformas a cambio de inversiones. Y con su postura firme ante Rusia, sumada a su apoyo a la acción en África y el Mediterráneo, tal vez consiga reunir a los países del sur y del este de la UE en torno de una causa común en política exterior.

Si Macron cumple sus promesas, no defenderá ni la tecnocracia ni el populismo, sino una auténtica tercera vía. Aunque se trata de una expresión indudablemente desgastada, tal vez Macron pueda imbuirle nuevo significado, si logra armonizar (en vez de aceptar) las falsas antinomias del presente. Para esto tendrá que trascender las divisorias geográficas de la UE y posicionarse como alguien capaz de conjugar europeísmo y patriotismo, sistema y antisistema, aperturismo y proteccionismo, crecimiento y responsabilidad fiscal. | MARK LEONARD
Leer el artículo completo, aquí


'Por qué he dejado de ser feminista'




Cassie Jaye, nacida en EEUU en 1986 como Cassandra Patricia Nelson, es una actriz y directora de documentales. Para más datos biográficos, clicar aquí.


dilluns, 29 de maig de 2017

Rodrigo Rato, la corrupción y la emergencia de un 'estado policial justiciero' llamado UCO y UDEF



Este viernes se hizo público un asombroso auto del juez instructor del caso Rato, Antonio Serrano-Arnal. Tan asombroso que logró hacerse un hueco en los informativos, a pesar de Puigdemont y su golpismo gagá. El auto es una afirmación de autoridad, una irritada réplica a la UCO: ¡El juez soy yo! Con dos subtítulos: no valen las investigaciones prospectivas ni las causas generales, y ya está bien de redactar informes sin base fáctica alguna y, además, sobre hechos ya prescritos.

(...)

Dos agentes de la UCO habían redactado y filtrado un atestado -el 64/2017- que subía una decisiva octava el caso contra Rato al vincular su presunta corrupción privada con su probada actividad pública como ministro de Aznar: un Gobierno criminal. Concretamente, el informe acusaba a Rato de aprovechar el proceso de privatizaciones de los años 90 para colocar al frente de empresas a personas de su confianza, que luego le habrían devuelto el favor contratando, por encima del precio del mercado, a una compañía de comunicación de la que él era accionista. Cohecho y blanqueo, calificaba la UCO. Malversación, agravaba la Fiscalía. Cárcel, sentenciaba la prensa. Pero el juez no encontró nada. Párrafo a párrafo, su auto desmonta las acusaciones de sus colaboradores. Con fría sorna, denuncia el abuso del condicional por parte de los guardias civiles: «podría señalarse», «habría que preguntarse», «habría que cuestionarse», «parecería razonable». Con un profiláctico desprecio por la posverdad, reivindica el valor de los hechos frente a las conjeturas: «no va más allá de la mera suposición», «no existe ni un sólo indicio», «no está acreditado», «carece de sustento fáctico alguno». Y hasta apunta a una posible prevaricación. La actuación de la UCO, afirma, «va más allá de la interpretación y garantías que rigen el Derecho Penal». El auto es demoledor.

Las reacciones al auto de Serrano-Arnal son tan interesantes como el auto en sí. Ahí han quedado, expuestas, las dos actitudes de nuestro tiempo ante la Justicia. La que somete la opinión a los hechos y la que somete los hechos a la opinión. Y pocas opiniones son más poderosas en este turbio momento español que las derivadas del hartazgo ciudadano ante la corrupción. El justiciero vive del hastío y lo multiplica. No se somete a las limitaciones del Derecho porque no acepta la distinción entre el delito y el reproche moral. Basta que la conducta de una persona -o la propia persona- merezca su reprobación para aplicarle el tratamiento reservado a un criminal. O peor. Para negarle la presunción de inocencia.
CAYETANA ÁLVAREZ DE TOLEDO

Leer el artículo completo, aquí


Auto del juez instructor del caso Rato, Antonio Serrano-Arnal


Camille Paglia: 'Los demócratas están en connivencia con los medios de comunicación para crear el caos'




"Democrats are doing this in collusion with the media obviously, because they just want to create chaos," she said when asked to comment on the aforementioned stories. "They want to completely obliterate any sense that the Trump administration is making any progress on anything."

The popular author, whose latest book was released in March, pointed to early struggles experienced by previous presidential administrations to illustrate the media's bias against Trump. "Obama's administration for the first six months was chaos," Paglia recalled. "Bill Clinton's was chaos for six months. Nobody holds that against a new person."

"Those two guys had actually been politicians!" she continued, noting Trump's relative inexperience with government operations.

Paglia's assessment of media bias in the Trump era leaves little room for optimism. "I am appalled at the behavior of the media," she declared. "It's the collapse of journalism."
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Dos científicos ridiculizan la arquitectura moral de la izquierda en los estudios de género

“El pene conceptual como constructo social” es un artículo firmado por Jamie Lindsay y Peter Boyle y revisado por especialistas publicado por la revista Cogent Social Science el 19 de mayo de 2017.

Ese mismo día, la publicación Skeptic.com reveló que los auténticos autores del mencionado artículo fueron el matemático James Lindsay y el filósofo Peter Boghossian y que el estudio era una hoax al estilo Sokal. Es decir, Lindsay y Boghossian redactaron el artículo para, por un lado, denunciar el bajo nivel de las revistas científicas pay-to-publish y, por otro, las absurdas tonterías que pueden ser aceptadas en las ciencias sociales y los estudios de género.

Como dijeron sus autores posteriormente: “Intentamos probar la hipótesis de que la actitud complaciente de la arquitectura moral académica de la izquierda en general, y de la ortodoxia moral en los estudios de género en particular, es el determinante decisivo de la publicación en una revista académica de ese campo”.

Cambio climático y el pene conceptual

En ningún caso las consecuencias de la identificación isomórfica de la arrogancia del machismo hipermasculino con el pene conceptual son más problemáticas que en las concernientes al asunto del cambio climático. El cambio climático está determinado más que nada por aspectos relacionados con la hipermasculinidad que puede ser mejor comprendido por la aproximación dominante y agresiva a la ecología del clima identificable con el pene conceptual.

Nuestro planeta está aproximándose rápidamente al temido umbral del cambio climático de los 2ºC, debido a la dinámica del poder patriarcal que mantiene las presentes estructuras capitalistas, sobre todo en las que se refiere a la industria de los combustibles fósiles, donde la conexión entre el dominio hipermasculino de lo científico, lo político y los discursos económicos y el daño irreparable a nuestro ecosistema se muestran claramente.

La destructiva y hegemónicamente insostenible aproximación masculina a la oprimente acción política ambiental son los predecibles resultados de la violación de la naturaleza por una mentalidad dominado por lo masculino. Esta mentalidad se aprecia mejor por el reconocimiento del papel que tiene el pene conceptual sobre la sicología masculina.

Aplicado a nuestro ambiente natural, sobre todo a las zonas vírgenes fácilmente expoliadas por sus recursos materiales y mantenidas postradas y dilapidadas , y cuando nuestra visión patriarcal del beneficio económico las ha arrebatado su valor intrínseco, la extrapolación de la cultura de la violación inherente al pene conceptual deviene clara. Como mucho, el cambio climático es genuinamente un ejemplo de sociedad hiperpatriarcal metafóricamente expandida por el hombre en el ecosistema global.

La razón profunda para esta problemática tendencia es explicada, esencialmente, por McElwaine (1999), donde escribe, “Pickett sugiere que tenemos que escoger entre el racionalismo capitalista y la teoría cultural del subcapitalismo” (Pickett, 1993).

La teoría conteporánea capitalista, también llamada teoría neocapitalista, se refiere al racionalismo directamente desde un enfoque hipermasculino en la ciencia y la sociedad que puede valorarse por su identificación con el pene conceptual.

Paxton y Scameron (2006) parecen estar de acuerdo, apuntando que, “la teoría materialista del neocapitalista sostiene que la realidad viene del inconsciente colectivo, pero solo si la premisa del objetivismo dialéctico es inválido; si no es el caso, la sexualidad tiene significado”. La hipermasculinidad tóxica extrae su significado directamente del pene conceptual y actúa por si misma para sostener el materialismo neocapitalista, que es el fundamental causante del cambio climático, sobre todo por el uso rampante de las tecnologías de combustibles fósiles emisoras de carbón y de la desconsiderada dominación de los ambientes naturales vírgenes.

No necesitamos profundizar en la crítica del objetivismo dialéctico, o sus relaciones con los términos masculinos como el pene conceptual para hacer una crítica efectiva del objetivismo dialéctico. Todas las perspectivas importan. Una recomendación práctica que sigue éste análisis es que la investigación del cambio climático sería mejor servida por un cambio en cómo nos comprometemos con los discursos de política y cienca, evitando el punto de vista hipermasculino penecéntrico en la medida de lo posible (Kaijser and Kronsell, 2013).

Conclusiones

Concluímos que los penes no sólo pueden ser definidos como los órganos sexuales masculino, o como órganos masculinos reproductores, sino como un constructo social que toman forma como dañinos y problemáticos para la sociedad y las generaciones futuras. El pene conceptual presenta significativos problemas para la identificación de género y de la identidad reproductiva dentro de las dinámica social y familiar, que es excluyente para los grupos desfavorecidos por razones de género o de identidad reproductiva y es una persistente fuente de abuso para las mujeres y otros grupos e individuos marginados por su género, siendo la fuente universal actuante de la violación, y es el causante conceptual detrás de gran parte del cambio climático.

Existe una relación explícita isomórfica entre el pene conceptual y los más controvertidos temas de la masculinidad tóxica, y esa relación está mediatizada por la influencia del arrogante machismo del pensamiento y la acción del pensamiento hipermasculino.

Es necesario un cambio en nuestro discursos en ciencia, tecnología, política, economía, sociedad y las distintas comunidades para proteger a los grupos marginales, promover el progreso de la mujer, de los trans y los individuos que cambian de género (incluídos los sin género y los excépticos de género), para solucionar los impactos ambientales que se derivan del cambio climático, resultado de la sobreconfianza capitalista y neocapitalista en los papeles hipermasculinos y la abusiva utilización de la energía fósil.

Artículo original completo, en inglés y en pdf




diumenge, 28 de maig de 2017

La guerra sucia de las filtraciones


Lista de las filtraciones ilegales de información realizadas hasta hoy con la fecha en que se produjeron, la fuente y la fiabilidad de las mismas:

DateMedia Outlet ReportingStated SourceLeakRebuttal
5/26/17Washington Post ( Ellen Nakashima, Adam Entous and Greg Miller)U.S. officials briefed on intelligence reports [not identified]Jared Kushner and Russia’s ambassador to Washington discussed the possibility of setting up a secret and secure communications channel between Trump’s transition team and the KremlinNo crime committed more anti Trump hysteria and not confirmed by anyone.
5/26/17NBC (Ken Dilanian, Peter Alexander and Courtney Kube)Multiple US Officials [not identified]Jared Kushner, the president’s son-in-law and one of his senior advisers, has come under FBI scrutiny in the Russia investigation.“Does not mean they suspect him of a crime” noted in the same article.
5/24/17New York Times (C. J. Chivers)Source [not identified]Published images of Manchester terrorist attackUK Prime Minister was outraged with release – disgusting with no regards for investigation or families
5/23/17The Intercept (Jeremy Scahill, Alex Emmons, Ryan Grim)Sources at the Palace and the Department of Foreign Affairs [not identified] confirmed legitimacyPhilippine government transcript of recent Trump – Duterte phone callNothing criminal on call – Trump praised Duterte for handling drug problem in his country
5/22/17Washington Post (Adam Entous and Ellen Nakashima)Current and former officials [not identified]President Trump asked two of the nation’s top intelligence officials in March to help him push back against an FBI investigation into possible coordination between his campaign and the Russian governmentPresident Trump stated that he did not ask Comey to end Russia investigation and Ex CIA Chief Brennan stated under oath that no evidence Trump or team pressured intelligence community to stop Flynn investigation
5/20/17CNN (Pamela Brown and Gloria Borger)Source [not identified]Comey now believes Trump was trying to influence him on his judgement about Russia probeNot corroborated by Comey
5/19/2017New York Times (Matt Apuzzo, Maggie Haberman and Mathew Rosenberg)Document summarizing the meeting [not provided]Trump called Comey a ‘Nutjob’Russian FM Lavrov Refutes Claims That He Discussed Comey’s Dismissal With Trump
5/19/2017Washington Post (Devlin Barrett and Matt Zapotosky)Sources [not identified] law-enforcement investigation into possible co-ordination between Russia and the Trump campaign had identified a current White House official as a significant person of interestNo legal implications at all
5/17/17Washington Post (Adam Entous)Audio recording (not in their possession)House Majority Leader Kevin McCarthy says Putin pays TrumpThose present said he was joking
5/16/17New York Times (Michael S. Schmidt)Comey memo (not provided or admittedly seen by NYT reporter)Trump had asked Comey to stop Flynn investigationComey testified under oath on May 3rd that he had never been pressured by Trump to stop any investigations
5/15/17Washington Post (Greg Miller and Greg Jaffe)Current and former US officials [not identified]Trump revealed highly classified information to Russian foreign minister and ambassadorNational Security Advisor McMaster stated nothing shared that was not already public and article itself stated President has authority to declassify secrets.
5/12/17The Hill (Jonathan Easley)One former transition team official with close ties to the administration [not identified]“It’s total chaos” [the White House]Constant message coming out of MSM not substantiated
5/12/17ABC (Pierre Thomas, Zach Date and Tom Kutsch)Sources [not identified]Comey furious at lack of respect White House showedNot corroborated by Comey
5/12/17CNN (Pamela Brown)Source familiar with the matter [not identified]Former FBI Director James Comey is “not worried about any tapes” of conversations between him and President Donald TrumpNot corroborated by Comey
5/12/17Daily Beast (Lachlan Markay and

One official [not identified]White House staff react to Trump tweet with “Jesus”Not corroborated by anyone, another liberal hit piece
5/11/17New York Times (Michael S. Schmidt)Two people who heard Comey’s account of the dinner [not identified]In a Private Dinner, Trump Demanded Loyalty. Comey Demurred.Trump denied this in NBC Interview
5/10/17CNN (Sara Murray)Two sources [not identified]James Comey sought more resources for Russia investigationCurrent Director Rosenstein stated in a House probe that there was no evidence Comey asked for more resources for Russia probe
Fuente: Gateway Pundit


dissabte, 27 de maig de 2017

divendres, 26 de maig de 2017

La inquisidora vergonzante de la CUP y los 'cojones' del periodista independiente, que no independentista



El responsable del área de investigación de Crónica Global [Carlos Quílez, que ha comparecido hoy ante la comisión del Parlament que investiga la llamada 'operación Cataluña'] ha apuntado al ex director adjunto operativo de la policía Eugenio Pino como el alma mater de esta trama de “salvapatrias”, que en su opinión “nada tiene que ver con una estructura transversal de corrupción en el Estado”.

Quílez ha explicado que estos policías han utilizado "métodos torticeros para obtener información sucia sobre el nacionalismo catalán”, no han actuado en connivencia con la judicatura ni la fiscalía. Los diputados han insistido en saber si Mariano Rajoy o Soraya Sáenz de Santamaría estaban al corriente de esa prácticas. Quílez ha respondido con un escueto pero rotundo: “No lo creo”.

El único momento un tanto tenso durante su intervención se ha producido cuando la diputada de la CUP Mireia Boya ha tratado de cuestionar la independencia de Crónica Global en el tratamiento de las cuestiones que afectan a Cataluña. Quílez ha respondido así: “Este medio no recibe subvenciones públicas, por lo tanto no tiene supeditación política alguna, siempre defenderá el marco legal ante las conductas que se alejen de la ley, sean de quien sean”.
| CRONICA GLOBAL



dijous, 25 de maig de 2017

El 'efecto Voldemort', el mito del 'lobo solitario' y el miedo a aceptar que los terroristas son musulmanes




Lord Voldemort es el enemigo principal de Harry Potter y, según una profecía, tiene el poder de vencerlo. Pero la comunidad mágica teme tanto a Voldemort que prefiere referirse a él como «Quien-Tú-Sabes», «El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado» o el «Innombrable».

Esta ficción literaria ha servido al dirigente liberal demócrata británico de origen paquistaní, Maajid Nawaz, para definir como 'efecto Voldemort' la oposición de la corrección política a considerar el terrorismo islamista como un fenómeno religioso. Nawaz, que en su juventud fue un militante islamista radical, distingue entre islam e islamismo. Este último es un movimiento militar, político y sobre todo religioso que desea imponer el islam por la fuerza.

Nawaz y un grupo de musulmanes seculares han creado Quilliam, a la que llaman la primera organización de lucha contra el extremismo islamista y de ultraderecha en el mundo. Para estos intelectuales, de la misma manera que en el siglo XX nos enfrentamos al terrorismo izquierdista y a la 'revolución comunista', ahora, en el siglo XXI, debemos enfrentarnos al terrorismo yihadista y su 'revolución islámica'. Y para ganar esta guerra tenemos que aceptar que se trata de un conflicto religioso, que los terroristas son musulmanes y que los' lobos solitarios' son un mito:

In 2013, researchers at Pennsylvania State University studied the behavior of 119 so-called lone-wolf terrorists. This study found that even though these terrorists went “operational” alone, in 79 percent of cases others were at least aware of the perpetrators extremist ideology, and in 64 percent of cases family and friends were aware of the individual’s terrorist intent.

Last year, academics at the University of Miami looked at 196 jihadist groups who used social media during the first eight months of 2015. The groups had a combined total of more than 100,000 members. Jihadists who had not subscribed to a group had either recently been in one, or soon joined one.

Pushing the “lone wolf” myth suits multiple actors. It allows the terrorists to exaggerate the extent of the infiltration of our societies by peddling the notion that your next door neighbor could suddenly turn against you. It also helps our security services and politicians. A “lone wolf” is hard to identify, almost impossible to predict, and very hard to stop. The explanation can act as a cover for serious security failings where terror cells have previously been watched, only for the monitoring to have been stopped.

Most importantly, though, blaming terror attacks on isolated loners who get radicalized because they can’t fit into regular society flagrantly sidesteps the role that community sympathy and insulation for extremist ideologies plays. It turns a blind eye to the fact that we are living through a full blown jihadist insurgency being fought in our own streets.

ISIS did not radicalize the 6,000 European fighters who left their homes to join a group that was partly responsible for reintroducing sexual slavery to the modern world. No. Those thousands of angry young European born Muslims were already radicalized. ISIS merely plucked the low hanging fruit.

For decades Islamist groups have been working within my own Muslim communities across Europe pushing the notion that we must resurrect a modern theocracy called a “caliphate.” In declaring its caliphate, the so-called Islamic State merely plugged a pre-existing demand that Islamist groups had been building for years. The horrible truth is that no terrorist insurgency can exist within any society without a level of community complacency towards the extremist ideas it rests on. The myth of the “lone wolf” allows us to ignore the role of ideology.



Puigdemont o la versión líquida de un golpe de estado



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Nos dijo, Puigdemont, que “en Madrid” era necesario el “sentido de Estado” para aceptar el referéndum que “sí o sí” se iba a celebrar, sin dar fecha, pero de manera incuestionable porque el mandato democrático que el Govern había recibido del pueblo de Cataluña así lo prescribía.

Resulta, como mínimo, jocoso, aludir al sentido de Estado para intentar que el Estado se haga el harakiri facilitando, como pretende el President, la liquidación por derribo de lo que tan trabajosamente se consiguió con la transición a la democracia y la adopción de la Constitución de 1978. Quizás el President Puigdemont confunde el “sentido de Estado” con la maquiavélica “razón de Estado”, que es lo que, más allá de los procedimientos propios de la democracia, pretende justificar el uso de medidas contrarias al ordenamiento jurídico.

Digo que quizás lo confunde, porque ya nos tiene acostumbrados al uso de equívocos conceptos, como el de ese mandato democrático, derivado por efecto del sistema electoral de una mayoría parlamentaria que no se corresponde con la mayoría social y esgrimido por doquier como paradigma de la justificación de lo que, en puridad, no es más que la versión líquida del antiguamente denominado golpe de estado, dirigido a sustituir espuriamente un régimen legítimo por lo que a una minoría le pueda convenir en un momento dado.

En la línea de subvertir lo razonable, Puigdemont intentó también escudarse, de la manera más abyecta, en la figura del President Tarradellas, solicitando que el Gobierno español asumiera la realización del referéndum, anticonstitucional y contrario a los estándares internacionales, chalaneando con las leyes y con los derechos de la ciudadanía, para construir esa schmittiana legalidad paralela con la que el secesionismo pretende legitimar su propia existencia y, subsiguientemente, imponerla política, económica y socialmente.

Mal tiene, Puigdemont, aprendidas las lecciones de la Historia, porque lo que hizo Tarradellas fue ayudar a la institucionalización de la Generalitat y generar confianza sobre el desarrollo democrático de la transición, cosa que acometió con un sentido de Estado sin el cual no se hubieran podido sentar las bases jurídico-políticas de la Constitución y del Estatuto de Autonomía que permiten, hoy en día, a Puigdemont y sus antecesores en la presidencia de la Generalitat, ser los [desleales] representantes ordinarios del Estado en Cataluña.

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Hay que destacar, de otra parte, lo poco que le motiva al President el debate en las instituciones. Le gustan los monólogos o, como mucho, las conferencias entre adeptos, además de los pactos entre bambalinas. No quiere ir a defender sus tesis al Congreso de los Diputados y tampoco quiso acudir a la Conferencia de Presidentes (sí quiso pronunciar su conferencia en el Senado, pero no debatirla en la correspondiente Comisión General de Comunidades Autónomas). También hace oídos sordos a preparar una propuesta de reforma constitucional, para lo cual el Parlament de Cataluña tiene competencias, que incluya su modelo de relación entre Cataluña y el resto de España, y que, según las previsiones constitucionales, puede ser defendida ante el Congreso de los Diputados. Pero ello no tiene nada de extraño, puesto que lo que pretende el secesionismo que Puigdemont y los suyos representan no comporta una nueva “relación” sino una ruptura del sistema.

Ello ha quedado meridianamente claro en el borrador que se filtró, previamente a la Conferencia en el Ayuntamiento de Madrid, de la Ley de transitoriedad que, en secreto, está preparando el secesionismo. Mayor chapuza jurídica es inimaginable. De forma similar a lo que dispuso en su día la Ley Habilitante alemana de 1933, que permitió al nacionalsocialismo subvertir el régimen de Weimar sin derogarlo oficialmente, la Ley de Transitoriedad jurídica habilita falazmente a saltarse la Constitución, el Estatut de Autonomía de Cataluña y la legislación española.


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Lo que se constata en la Conferencia de Puigdemont y en el proyecto de Ley de Transitoriedad encaja perfectamente en lo que Curzio Malaparte señala, en su obra sobre el golpe de estado, como elementos constitutivos de tal acción: Operación ilícita, ejecutada desde instituciones de poder, contra el poder legítimo, dirigida a alterar o modificar la estructura del Estado. No se necesita mucha gente para ello. Según Malaparte basta con que unos mil técnicos bloqueen las capacidades del Estado y hagan creer a la mayoría de la población que ello es lo adecuado y que deben mantenerse neutrales.

No es necesario, como se afirmaba en la teoría política clásica hasta hace relativamente poco tiempo, el uso de la fuerza para estar ante un golpe de Estado. El controvertido periodista Thierry Meyssan describe en sus artículos, examinando lo acaecido en diversos países, la doble moral que está en base del golpe. Por una parte, se organiza un proceso de movilización que comporta la división de la sociedad mediante la realización de acciones radicales no violentas y, por otro lado, se efectúan acciones más o menos clandestinas, de modo que lo que denomina trabajo sucio es llevado a cabo por gente de buena fe, que no se da cuenta de la manipulación de que son objeto; este autor describe también las etapas preparatorias, que comportan la propaganda para deslegitimar a las autoridades, el “calentamiento” de la calle, el uso de diversas formas de lucha y la preparación para la resistencia a la acción del poder primigenio.

Similares observaciones se contienen en la obra del politólogo estadounidense Gene Sharp. El golpe, en su opinión, viene precedido por una etapa de creación de malestar social en torno a un tema o una política determinada, seguida de otra en la que se descalifica a las instituciones acusándolas de violar los derechos democráticos, lo cual va a generar la realización de intensas campañas manipulativas para movilizar a la sociedad y conseguir, de este modo, desestabilizar al gobierno, crear un clima de ingobernabilidad y obtener la renuncia de los gobernantes.

Hablemos, pues, claro. Se está anunciando que se está llevando a cabo un golpe de estado. En manos de nuestras autoridades legítimas y en las nuestras está el impedir que triunfe. | TERESA FREIXES
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Otros artículos de Teresa Freixes:
Por qué un referéndum lleva al abismo
Ley Habilitante y acoso a la ciudadanía en Cataluña


dilluns, 22 de maig de 2017

Ocultan la ley para que no le veamos el plumero





El fin del PSOE: otro éxito de la votocracia


La guerra civil española comenzó porque un socialista, Francisco Largo Caballero, el Lenin español, quería el poder

¿Por qué el PSOE, sabiendo lo que iba a pasar, lo ha permitido? ¿Por qué se ataron de pies y manos con las primarias? ¿Tal vez para que dejaran de llamarles fascistas? Y más allá del PSOE ¿Por qué el insensato de Cameron convocó el referéndum del Brexit? ¿Por qué personas aparentemente sensatas, que votarían no a la secesión, están a favor del referéndum en Cataluña?

Estas preguntas parecerán churras con merinas, sin embargo todas ellas tienen un ADN político común, muy moderno y muy progre: la votocracia, esa particular concepción de la democracia que la izquierda regresiva ha izado como bandera tras el hundimiento de los regímenes comunistas y que seduce a tantos antiliberales.

La votocracia consiste en que los votos justifican el fin. Mientras la democracia liberal se basa en la limitación del poder de la mayoría, la votocracia es exactamente lo contrario. Por eso tiene tanto éxito entre totalitarios, ignorantes y  necios que no saben ni quieren saber lo que Constant llamaba la libertad de los modernos, la única democracia realmente existente que nació hace más de doscientos años en Estados Unidos y Europa.

A la izquierda nunca le ha gustado la democracia liberal. Democracia burguesa la llamaban. Y, por lo que se vé, a la mayoría de los actuales militantes socialdemócratas tampoco les gusta. El resultado de las primarias en el PSOE lo deja claro. Tan claro que se han tirado al monte en busca del PSOE de Largo Caballero, el Lenin español, en lugar del de Besteiro o Felipe González. Para ellos, la gran aportación intelectual de la socialdemocracia a la izquierda -la asunción de la democracia liberal como marco político en donde desarrollar sus políticas sociales- está obsoleta. Y quieren cambiarla a través de la votocracia, ya que de lo que se trata no es de alcanzar la verdad sino la victoria.

El modelo democrático liberal europeo lo que busca es el consenso factual a través del debate, cuánto más amplio y profundo mejor, para redactar el libreto y después, si es necesario, elegir a los actores. El modelo es aplicable tanto al Parlamento como a los partidos o los referéndums. El contramodelo de la votocracia lo que busca es la pura y simple imposición de la mayoría a las minorías. Incruenta (por ahora) en el procedimiento, pero letal en su fin.

dimarts, 16 de maig de 2017

Inestabilidad en Irán: ¿Golpe de Estado en perspectiva?



A l’aube de l’élection présidentielle et trente-sept ans après son installation, le régime des ayatollahs en Iran fait face à une grave crise interne à la fois au niveau politique et économique. Avec le départ attendu de son leader malade, l’ayatollah Ali Khamenei, le risque d’un coup d’Etat au sein du régime et d’une période d’instabilité, voire de chaos, se profile de plus en plus à l’horizon.

Contrairement à l’image d’un Iran puissant et stable que l’on se fait de l’étranger, le régime traverse une période de grave crise économique et d’incertitudes politiques accompagnées de tensions internes et de vif mécontentement populaire sans précédent depuis son installation. Les quatre années du gouvernement Rohani prétendument «réformiste» et l’accord nucléaire avec le P5+1 n’ont rien apporté aux Iraniens en termes de prospérité économique et de progrès civil. Les fonctionnaires, notamment les retraités, ne sont plus payés depuis sept mois, et caisses et banques d’Etat sont vides. 60% de la jeunesse (la moitié de la population) est au chômage. 80% des Iraniens vivent sous le seuil de pauvreté et 7% d’entre eux n’ont pas les moyens de payer leur loyer et une majorité deviennent des kartun khaab: ceux qui vivent dans des boîtes en carton, selon l’expression locale. En plus du chômage, la jeunesse iranienne est très touchée par le phénomène de la drogue et pas moins de 10% de la population fait usage de drogue, dont la grande majorité a moins de 30 ans.
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dilluns, 15 de maig de 2017

El franquismo sobrevive gracias al antifranquismo que no cesa




Nuevo, limpio, moderno, transversal, Ciudadanos tenía una misión depuradora que no ha sabido interpretar. O que ha interpretado de forma miope, reduccionista. Su cometido no se limitaba a la erradicación de la corrupción, tarea crucial pero accesible a cualquiera sin pasado y con un mínimo de criterio. Antes, y decisivamente, Ciudadanos prometía liberar al conjunto de la política española de su principal atavismo. El guerracivilismo es la gran irracionalidad española. El principal lastre de la democracia. Cegó a Felipe González y a Juan Luis Cebrián tras la victoria por mayoría absoluta de José María Aznar. Sirvió como coartada de la alianza de José Luis Rodríguez Zapatero con el extremismo, contra la concordia constitucional. Disuadió a Mariano Rajoy de aprovechar su mayoría para promover una profunda renovación cultural. Es la médula del proyecto regresivo y antidemocrático de Pablo Iglesias. Y explica que un burgués pequeño como Pedro Sánchez cante La internacional puño en alto a las puertas de Ferraz. La exhumación del cadáver de Franco es la recurrencia de una patología. La que sólo Ciudadanos, con su vocación científica, estaba llamado a curar.

Imaginemos la escena. Rivera, brillante orador, se sube a la tribuna, hace una larga pausa y dice: «No». Un «no» hondo, poderoso, razonado. Un «no» en defensa de la verdad histórica y de la reagrupación española. Habría colocado a la izquierda en su rincón y a la derecha ante el espejo. Habría roto el hechizo. Y habría demostrado, por fin, que el centro no es la equidistancia sino la objetividad. El lugar donde rigen lo que Minc llama «las reglas dominantes de la modernidad». Una mirada desprovista de sesgos, sin caspa en los párpados, sin hipotecas de ultratumba. Pocos discursos habrían servido mejor a la causa de una nueva España. Y ninguno tan vibrantemente a la batalla fundacional de Ciudadanos. La decadencia de Cataluña no se entiende al margen de la dinámica guerracivilista. La xenofobia, la mentira y el desprecio a la ley no habrían llegado tan lejos si la izquierda española no se hubiese plegado sistemáticamente al nacionalismo por odio a la derecha. Y si, ante los intentos de deslegitimación -«¡fachas, fachas!»-, la derecha no hubiese agachado una y otra vez la cabeza. El último ejemplo es la decisión de Carmena de ceder el auditorio del Ayuntamiento de Madrid a Puigdemont para la promoción de su delirio, ante el aplauso histérico de Iglesias y el silencio lánguido de Rajoy.Pero Rivera no se subió a la tribuna. Ni tampoco lo hizo ningún otro diputado en nombre de la razón. Nadie explicó que la memoria es una función de la historia y no al revés. Todos optaron por abrir un viejo sepulcro antes que una nueva etapa. | CAYETANA ÁLVAREZ DE TOLEDO
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