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dijous, 16 de febrer de 2017

Derogar la aberrante ley de violencia de género

Entrevista a Yobana Carril, abogada defensora de hombres maltratados


Hombres Maltratados Por La Ley Violencia De Género
Página Web De Yobana Carril Y Su Despacho


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Camille Anna Paglia (Endicott, Nueva York, 2 de abril de 19471) es una crítica social, intelectual y escritora estadounidense. Es profesora de humanidades y de estudios sobre medios de comunicación en la Universidad de las Artes en Filadelfia. Entre otras muchas definiciones, ha sido considerada como "la feminista a la que las otras feministas odian", una "feminista post-feminista", uno de los 100 intelectuales más importantes del mundo, según la revista Prospect del Reino Unido | WIKIPEDIA


De cada 100 € que ganamos el Estado se queda 65, 27 para pensiones, sanidad y educación y 38 a mantener el tinglado

...¿Cuánto cuesta de verdad el llamado Estado de Bienestar? Pues bien, si sumamos la recaudación de IRPF, IVA e impuestos indirectos, los tributos locales (IBI, IVTM, etc.) y las contribuciones a la Seguridad Social, deduciendo lo que aportan al erario público las clases pasivas y los empleados públicos (sometidos a la misma fiscalidad aberrante) para obtener sólo su coste neto, y dividimos la cantidad resultante entre la suma de salarios y demás rentas de los trabajadores del sector privado que sostienen a duras penas todo el tinglado, ¿cuál es el tipo impositivo medio que paga cada trabajador para financiar el Estado de Bienestar? Agárrense: de media, cada trabajador español paga cerca del 65% de su salario en impuestos. O sea: de cada 100 euros que usted gana cada año con su esfuerzo, querido lector, el Estado se lleva 65 euros y a usted sólo le dejan conservar 35. De esos 65 que le quitan, a pensiones, educación y sanidad (la coartada) se destinan aproximadamente 27; los 38 restantes se destinan a mantener el tinglado, si me permiten resumirlo así. Ahora imagínense que no existiera más que un único impuesto, que no se practicara retención alguna y que el 30 de junio le exigieran al ciudadano el pago del 65% de todo lo que ganó el año anterior: ¿cuánto tardaría en producirse una revolución del contribuyente?
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El aumento de CO2 no es un motivo de alarma, es bueno para la humanidad

Entrevista al profesor de Física de la Universidad de Princeton, Will Happer, que suena como claro candidato a director de la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología, que es un departamento dentro de la Oficina Ejecutiva del Presidente Trump. Happer defiende que 'el aumento de CO2 no es un motivo de alarma, por el contrario es bueno para la humanidad'



Resumen de la entrevista vía Plaza Moyua:

Happer.:Vendedores de riesgos y miedos ha habido siempre; es una forma muy vieja de ganarse la vida. Pero como les hagas caso a todos ellos, mejor cierras la barraca.

En el caso del clima, yo creo que cualquier enfoque desapasionado mirando los hechos te daría un “coste social” del CO2 negativo. Más CO2 es bueno para el mundo. Siempre he mantenido eso. Puedo explicar muchas razones para ello.

Eso no quiere decir que una quema irresponsable de combustibles fósiles sea algo bueno. Ahí hay un montón de problemas reales. Y uno de los problemas de cambio climático es que distrae a la gente de los problemas de verdad. Hay muchos sitios en los que, en ciertos momentos, prácticamente no puedes salir, porque el aire está fatal. Pero eso no tiene nada que ver con el CO2. Y esos problemas del mal uso de los combustibles fósiles tienen todos solución. Pero en vez de limpiar el aire y hacer mejor la vida de la gente, no dedicamos a salvar el mundo del peligro del CO2 — que no es ningún problema. O sea, que creo que se ha hecho un enorme daño al medio ambiente a base de desviar dinero de los problemas reales, hacia problemas completamente inventados.

Revkin: Así que realmente usted lo ve como un no problema, como algo en lo que no merece la pena invertir.

Happer: Absolutamente. No sólo es un no problema, sino que el CO2 es bueno. Permita que lo deje claro. No creo en absoluto que sea un problema; creo que el CO2 es bueno.



El empeño de la izquierda por negar o minimizar la amenaza terrorista

Recently, more sentiment about the supposed lack of terrorist threat circulated on social media in the wake of Trump’s proposed ban on Muslim immigrants from seven Muslim majority countries. A table, extracted from a 2016 Huffington Post article, claims that the death toll of US citizens from terrorism in the last 10 years was fewer than the number of deaths caused by armed toddlers and from lawnmowers; the implication being that terrorism was no greater a threat than these. Otherwise respectable journalists and commentators tweeted the table, claiming to be injecting ‘facts’ into the debate.



Even the renowned anti-terrorism analyst Kim Kardashian got in on the act: ‘Statistics’ she tweeted authoritatively alongside the table, garnering over two hundred thousand retweet’s for her efforts.

In a New York Times article entitled ‘Husbands are Deadlier than Terrorists’, Nick Kristof claimed that: ‘The bottom line is that most years in the U.S., ladders kill far more Americans than Muslim terrorists do. Same with bathtubs. Ditto for stairs. And lightning”. The Boston Globe recently described this as the ‘phantom threat of terrorism‘, arguing that this threat is infinitely small when viewed alongside many other absurd and unlikely ways US citizens are killed.



It’s become increasingly apparent that some proportion of the left is engaged in a kind of ‘terrorism denial’, believing that terrorism poses no real threat, or at least not one worth talking about. They cite the relatively modest fatalities in the US and other western countries from terrorist attacks since September 11 — and it’s always ‘since’ — as evidence of this apparent lack of threat.

These numbers are misleading for a number of reasons. Simply adding up the body count from various causes of death doesn’t reflect why terrorism should concern us — how and why these deaths occurred is also important. Accidental deaths should be less concerning to us than deaths caused on purpose. Lawnmowers and armed toddlers may indeed do us harm, but they don’t intend to do it. More importantly, they don’t seek to do more harm than they actually do. In contrast, the ambition of a terrorist is rarely modest. In almost all cases, the goal is to create as many casualties as possible in any given attack. As a matter of public interest and public policy, those who have no upper limit in the amount of harm they want to cause are more of an existential threat than those who do. As Sam Harris argues, jihadist inspired terrorism ‘takes the guard rails off of civilisation’ in a way that these more mundane causes of death don’t.

But what is most spurious about these numbers is that they ignore the deaths prevented from security and counter-terrorism measures that managed to thwart attacks before they occur. Every day the US and other Western countries are fighting the war on terrorism. They are saving lives before it becomes apparent to the rest of us that they ever needed saving. This may sound dramatic, but it needs to be understood if people believe that the war on terror is a fantasy, or less of a threat than bathtubs. The relatively low death tolls from terrorism in the West are, in part, due to the success in thwarting attacks, not because there is no threat in the first place