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dimarts, 6 de juny de 2017

"Donald Trump es el producto de la arrogancia de la izquierda norteamericana"


José Arango, Presidente del Partido Republicano en Nueva Jersey


¿Trump será el desastre que muchos pronostican?

-Donald Trump es el producto de la arrogancia de la izquierda norteamericana, que pensó que era el peor candidato del Partido Republicano, sin darse cuenta de que Hillary Clinton, la nominada demócrata, estaba aún peor considerada.

-¿Es un populista?

-Quiere levantar el orgullo nacionalista del país. Eso vende mucho. Sí, es un populista. El problema no son las cosas que dice, sino cómo se expresa.

- La creación de empleos bate récords y la Bolsa sube sin parar. Al menos el populismo mueve la economía.

-Trump es un hombre de negocios. La Bolsa ha estado subiendo en las últimas semanas y el desempleo encara los niveles más bajos en quince años. Eso es incuestionable.

-¿Prosperaría un proceso de impeachment ?

-Nixon y Clinton estuvieron bajo esa amenaza. No vamos a recordar ahora cuáles fueron los motivos. Trump es el Bill Clinton del Partido Republicano.

-Entre Lewinsky y Putin existe algún leve matiz, ¿no cree?

-La izquierda castiga con dureza los errores de la derecha. A nosotros lo que nos importa ahora de verdad es que bajen los impuestos y mejore la calidad de la educación.

-Algo habrá que hacer con la sanidad...

-Mire, no es verdad eso de que en Estados Unidos se deja a la gente morir a las puertas de urgencias, para eso está el Emergency Care. El llamado Obamacare penalizaba a todo el mundo porque obligaba a pagar a todos. Hay seguros buenos y seguros peores, como en cualquier país del mundo. Desde luego, en Estados Unidos nadie espera un mes para operarse de una hernia.
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Del Dia de la Ausencia, más o menos voluntaria de los negros, al día la ausencia forzada de los blancos

Bret Weinstein, que se define como “profundamente progresista”, es profesor de Biología en Evergreen; apoya a Bernie Sanders; retuitea con admiración a Glenn Greenwald (a veces yo también); y apoya a movimientos como Occupy Wall Street. Pero … es judío. Quiero decir, posiblemente un poco más sensible que los demás con la idea de que le prohíban entrar en su trabajo por su raza o color. Y dijo que no jugaba; que no iba a dejar de dar sus clases ese día — opinara lo que opinara el comité revolucionario de turno.

Y ya la tienes montada. Algaradas en la puerta de su clase, y peticiones de su expulsión de la universidad. ¡Por racista! Weinstein pide el apoyo de la administración del college, que se lo niega. Busca el apoyo de sus compañeros. Lo de humanidades y ciencias sociales se lo niegan sonoramente; los de ciencias se lo dan en privado, pero no en público. Y el se planta, y dice que no dimite ni de broma. Que le expulsen, si encuentran un motivo para hacerlo. Tiene tenure, y no es tan fácil.

Y va creciendo la ola hasta que se monta un pollo de los guapos. Desmadre total, y la universidad cerrada unos días. Aquí un ejemplo precioso en vídeo. El administrador, muy posiblemente el mayor culpable, intenta hablar con la revolución. Pero los chavales tienen muchos trucos. Y le dicen que no se le ocurra mover las manos al hablar, porque eso es una microagresión y se van a sentir ofendidos. Y el cantamañanas se agarra las manos por la espalda, para descojono universal de los microcéfalos. Una vez en postura humillada, una campeona le alecciona sobre la esclavitud, sobre sus respectivos abuelos, y le comunica que esto no se ha acabado. Hay que ir al minuto 6:00.
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