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dimarts, 17 d’octubre de 2017

Això volen? Tornar a sofrir, tornar a lluitar i tornar a perdre?

Què volen? Tornar a sofrir, tornar a lluitar i tornar a perdre? Això es el que volen? Volen que la Generalitat hagi de ser intervinguda? Volen escapçar el moviment independentista? Si creuen que la 'repressió' de l'1-O va ser tan 'brutal' com diu la carta de Puigdemont, perquè frissen encara per portar a la seva gent a l'escorxador?

Qualsevol amb dos dits de seny sap que a vegades cal fer un pas, dos o els que faci falta enrera per no perdre-ho tot. Qualsevol. Menys el Govern de Carles Puigdemont. 'Catalonia is different'. A mi, res no m'agradaria més que el nacionalisme català acabi d'una vegada per totes al femer de la història. Però que siguin ells mateixos els que es posin la corda al coll que els ha venut la CUP, ni en Kérenski!

L'actual Govern català i la seva vampírica claca associativa i mediàtica és d'una mediocritat infinita, d'una ignorancia política majúscula i d'un fanatisme neci. Més de dos i de tres creuen que ja han vençut i que qualsevol pas endarrera sería traïció. I més d'un està disposat a pasar a la historia dels màrtirs, reals o suposats, de Catalunya.

Crec, però, que la majoria encara no s'ha begut del tot l'enteniment. Han actuat com a irresponsables i alguns d'ells han comès, per activa o per pasiva, delictes contra la legalitat democràtica, pels que hauran de respondre. Pero crec que la majoria no es gent de tot o res. Al cap i a la fi, també són catalans. El que passa és que están allitats amb els rauxats de la CUP, l'ANC, l'Òmnium Cultural i part del PDCAT i reboten entre el martiri victimista i el martiri botifler.

Però encara son a temps de donar el pas i empènyer Puigdemont. Alguns, començant pels empresaris, ja ho estan fent. Fins i tot l'editor del diari independentista ARA diu que la DUI sería un error. Que s'afanyin, doncs. Només els queden tres dies. Sàpiguen, però, que si no donen el pas, enlloc d'assolir el martiri i l'honor el més probable es que acabin sense honor i sense martiri, el que ja seria la riota.



¿Esto es lo que quieren? ¿Volver a sufrir, volver a luchar y volver a perder?

¿Qué quieren? ¿Volver a sufrir, volver a luchar y volver a perder? ¿Esto es lo que quieren? ¿Quieren que la Generalitat tenga que ser intervenida? ¿Quieren descabezar el movimiento independentista? Si creen que la 'represión' del 1-O fue tan 'brutal' como dice la carta de Puigdemont ¿porque siguen teniendo prisa por llevar a su gente al matadero?

Cualquiera en su sano juicio sabe que a veces hay que dar un paso atrás, dos o los que haga falta, para no perderlo todo. Cualquiera. Menos el Gobierno de Carles Puigdemont. 'Catalonia is different'. A mí, nada me gustaría más que el nacionalismo catalán acabe de una vez por todas en el estercolero de la historia. Pero que sean ellos mismos los que se pongan la cuerda en el cuello que les ha vendido la CUP, ni Kérenski!

El actual Gobierno catalán y su claque asociativa y mediática es de una mediocridad infinita, de una ignorancia política mayúscula y de un fanatismo necio. Más de dos y de tres creen que ya han vencido y que cualquier paso atrás sería traición. Y más de uno está dispuesto a pasar a la historia de los mártires, reales o supuestos, de Cataluña.

Creo, sin embargo, que la mayoría aún no se ha bebido del todo el entendimiento. Han actuado como irresponsables y algunos de ellos han cometido, por activa o por pasiva, delitos contra la legalidad democrática, por los que deberán responder. Pero creo que la mayoría no es gente del todo o nada. Al fin y al cabo, también son catalanes. Lo que pasa es que están encamados con los 'rauxats' de la CUP, el ANC, Òmnium Cultural y parte del PDCAT y rebotan entre el martirio victimista y el martirio 'botifler'.

Pero aún están a tiempo de dar el paso y empujar a Puigdemont. Algunos, empezando por los empresarios, ya lo están haciendo. Incluso el editor del diario independentista ARA dice que la DUI sería un error. Que se den prisa, pues. Sólo les quedan tres días. Sepan, sin embargo, que si no dan el paso, en lugar de alcanzar el martirio y el honor lo más probable es que terminen sin honor y sin martirio, lo que ya sería el hazmerreír.





dimecres, 11 d’octubre de 2017

'Los catalanes más estúpidos que los corsos' [Charlie Hebdo]




El referéndum organizado en Cataluña para su independencia hace temblar a Europa. Si todas las regiones europeas que tengan una lengua, una historia, una cultura originales empiezan a reclamar su independencia, el Viejo Continente se va a fragmentar como el casquete polar bajo los efectos del calentamiento climático. Puesto que hay unas doscientas lenguas en Europa, ¿por qué no crear doscientos nuevos países? ¿Y por qué no proclamar tantas declaraciones de independencia como quesos y vinos hay en el continente?

La independencia, sí, pero ¿respecto a qué? Es legítima la independencia cuando uno quiere liberarse de la tiranía o la opresión. ¿De qué destino trágico quieren hoy liberarse los catalanes? En 1977, poco después de morir Franco -éste había prohibido el uso del catalán después de su victoria en 1939-, la Generalitat de Cataluña fue restablecida, y luego la región se dotaba de un parlamento y de un gobierno regionales. Pero hoy, cuando Franco ya no está, hay que buscarse otro tirano al que poder derribar. Será el Estado español y, por supuesto, la peor dictadura jamás conocida en el mundo: la Unión Europea con sede en Bruselas.

Detrás de esa palabra esplendorosa, independencia, se ocultan preocupaciones a veces menos nobles. Como pasa con la Liga Norte en Italia, siempre la reclaman las regiones más ricas. Cataluña quiere la independencia porque ya no quiere soltar dinero a las otras regiones españolas menos ricas que ella. Es como si oyéramos de nuevo la voz de la innoble Margaret Thatcher: “I want my money back”. La lengua, la cultura, las tradiciones están muy bien para las postales, pero la pasta está mucho mejor. Las regiones pobres de Europa pocas veces bajan a la calle para obtener su independencia.

Más allá de estas consideraciones mercantiles, es curioso oír algunas voces de la izquierda reclamar la independencia de una región como Cataluña en nombre de una identidad cultural, que, por cierto, nadie cuestiona. Y además, ¿por qué la identidad cultural reivindicada por los catalanes debería ser tomada en cuenta y no la identidad cristiana defendida por los xenófobos europeos? ¿Por qué las palabras “identidad” o “cultura” suenan bien cuando las pronuncia la izquierda, pero se convierten en infames cuando es la derecha y la extrema derecha las que las pronuncian? La independencia de Cataluña no tiene por objeto liberar a esta región de una tiranía que ya no existe, ni permitir a la economía ser próspera, puesto que ya lo es, y mucho menos obtener el derecho a hablar una lengua autorizada desde hace tiempo. La obsesión identitaria que se expande por Europa como la podredumbre de una fruta afecta a la extrema derecha pero también a la izquierda. El nacionalismo de derechas y el de izquierdas tienen un punto en común: el nacionalismo.

Cuando Cataluña haya roto las cadenas que la atan a la monarquía española y al Santo Imperio Europeo, ¿qué ocurrirá? Al son de los tambores y de los pífanos, los gallardos independentistas desfilarán por las calles de Barcelona como si fueran la Columna Durruti, las jovencitas lanzarán pétalos de rosa a los militantes que habrá desafiado con arrojo al Estado policial español, corales infantiles con niños de pelito rizado cantarán a la libertad recobrada y al euro derrotado, las abuelas desdentadas tejerán banderas con los colores de la nueva República, y los bisabuelos desempolvarán la boina que llevaban en el frente en el 36. Será muy bello, emotivo, magnífico. Y luego, al final de la tarde, todo el mundo volverá a su casa para plantarse delante de la tele y ver el concurso de turno o el partido del Barça en cuartos de final de la Copa. Cataluña bien se lo merece.”




Primeros datos fiables sobre la manifestación del 8-O en BCN




Societat Civil Catalana, a diferencia de otro tipo de convocantes de manifestaciones de masas, ha tenido la decencia de ofrecer los datos que le han servido para proclamar que más de un millón de personas participaron en la manifestación del domingo 8 de octubre en Barcelona contra la secesión de Cataluña.

Los datos muestran que esta manifestación ha sido, por lo menos, tan masiva como la más masiva de las manifestaciones independentistas de las Diades del 11 de septiembre.

Pero también evidencian la dificultad para establecer un cálculo lo más preciso posible del número de manifestantes. Y la razón principal es la imposibilidad de establecer una densidad fiable en las rutas alternativas a la principal. Ello no le resta ni un ápice de éxito a la convocatoria, pero nos acerca más a la verdad.

Enhorabuena por el esfuerzo.

Textos de un infame 10 de octubre en Cataluña



Declaración de independencia firmada al margen del Parlament


Alocución del presidente Puigdemont en la que pide al Parlament que suspenda lo que parece que ha declarado, pero no lo somete a votación. Luego, fuera del hemiciclo, firma lo que tendría de haber sido suspendido en el Parlament.



LEY 19/2017, de 6 de septiembre, del referéndum de autodeterminación




dilluns, 9 d’octubre de 2017

Carta de una maestra catalana acosada por no ser independentista


Soy europea, española y catalana. Esposa de Policía Nacional. Y también maestra. Especifico, soy maestra en Cataluña, que no es lo mismo que en el resto del territorio español. Resumiendo, un blanco demasiado fácil estos días en Cataluña. Llevo más de 15 años dando clases en colegios públicos y privados catalanes. Cuando empecé en la educación catalana trabajaba en un colegio concertado y recuerdo un día en el que la Jefa de Estudios, de muy malas maneras, me llamó la atención por hablar en castellano en los pasillos de la escuela. Por supuesto, mi respuesta en ese momento no se hizo esperar y respondí amablemente, pero con seguridad y firmeza, que en clase hablaría en catalán porque así lo marcaba la ley, pero en los pasillos con mis compañeras y amigas hablaría como yo quisiera. Y me fui, indignada, pero feliz y segura de mi postura.

El pasado 2 de octubre no tuve la misma libertad. En un colegio público de la Generalitat de Catalunya donde aparentemente no se adoctrina a los alumnos, se convocó claustro de urgencia para poder hablar de la huelga general. Una huelga que estaba convocada mucho antes de que la policía cargara, mucho antes de ver imágenes en las televisiones, mucho antes de toda la manipulación... mucho antes. Era una huelga que nada tenía que ver con la educación y mucho con la independencia y las ganas del Govern de Puigdemont de sublevar a las masas catalanistas en contra de Policías Nacionales y Guardias Civiles que tuvieron que hacer su trabajo al no sentirse apoyados por sus 'compañeros', los Mossos d' Esquadra.

La dirección del centro se limitó a decir que no era una huelga por la independencia si no por la carga policial. Daba por hecho que todos se sumarían a este 'parón' como ellos lo llamaban, pero ahí estaba yo hecha con un puñado de nervios, noches sin dormir, muchas lágrimas derramadas y miedo, mucho miedo, por ser señalada... levanté la mano: - ¡Yo no me sumo a la huelga!

Un silencio desgarrador, matador y acusador se escuchó en toda la sala. Las miradas todas puestas en mí como si de pistolas se trataran. Sentí de nuevo pánico, terror, ansiedad, angustia... pero debía ser fiel a mis principios y a mis ideas.

Los días posteriores en la escuela no han sido mucho mejores. Marcada de por vida por compañeros que antes eran amables y simpáticos. Compañeros que ahora se tornan enemigos que me ningunean. Compañeros que se ríen en mi cara esperando que salte y lo que se me saltan son las lágrimas al llegar a mi casa. Pero, eso sí, como dice ellos, siempre de una manera pacífica, de una manera tranquila, pero acusando y asediando al enemigo que debe callar porque hay desasosiego, intranquilidad, malestar, angustia y mucha preocupación.

A partir de aquí la guerra en los colegios catalanes está servida. Colegios donde como siempre van niños, colegios con maestros posicionados y partidistas, colegios donde en el minuto de silencio se acusó a los policías porque 'todos los policías son muy malos', colegios donde hay hijos de Policías Nacionales, Mossos d' Esquadra y Guardias Civiles, colegios con aparente neutralidad, colegios con seres indefensos que nada entienden ni deben entender de política, colegios donde estos niños 'hijos de' están señalados y acusados...

Y me pregunto. ¿Qué futuro les espera a mis hijos, hijos de Policía Nacional y maestra contraria a la independencia? ¿Qué futuro les espera? Seguramente un futuro lejos de Barcelona, de Cataluña. Un futuro esperanzador en España. Aunque con todo el dolor de mi corazón tenga que renunciar a MI ciudad, MI casa, MI tierra y MI familia. Porque aunque no sea independentista también he nacido aquí y soy catalana. Catalana como la que más. Y hablo un catalán exquisito, pero he tenido 'la desgracia' de no pensar como ellos. Lo siento, pero debo ser fiel a mis ideas y también a mi España querida que tantas alegrías me ha dado a lo largo de mi vida.

¡Viva España! ¡Y viva Cataluña!

Silvia Forner, pseudónimo que utiliza esta profesora destinada en un pueblo costero en la comarca de El Garraf, a unos 50 km al sur de Barcelona.


La derrota del golpe de estado






La manifestación y los parlamentos (íntegro)


Vista de la manifestación desde un ático de Vía Layetana

dimarts, 3 d’octubre de 2017

Vídeo y texto del discurso del rey Felipe VI ante el desafío independentista catalán







Necesitan ser víctimas como sea


La policía judicial actuó el domingo con la contundencia y la proporcionalidad necesaria para hacer cumplir la legalidad democrática. Y si algunos agentes se excedieron, ahí están los juzgados de guardia y diversos colectivos de abogados justicieros para presentar las denuncias correspondientes.

Sin embargo, a pesar de haberse difundido la existencia de más de 850 supuestas víctimas de la represión policial, apenas hay una decena de denuncias por lesiones en toda Cataluña. Y no será por miedo a esa dictadura 'feroz' que tienen enfrente. En cualquier caso los porrazos no fueron mayores que los propinados en otras ocasiones por las fuerzas de seguridad, especialmente los Mossos (12-M Plaça Catalunya, Can Vies...).

Luego están las imágenes. Ese supuesto irrefutable de la verdad que olvida que nada puede ser tan falso y manipulable como una imagen. Esa imagen mediática que ofrece la parte por el todo. Ese primer plano que llena la pantalla o ese plano general que la vacía. Esos porrazos puntuales y concretos cuya repetición convierte en aporreamientos generales e indiscriminados.

Las 'fake news' son tan viejas como la historia del periodismo. Y desde el pasado domingo se han difundido muchas:





Esta pobre mujer se golpeó al caer por la escalera pero no fue golpeada por ningún policia o guardia civil.


La foto superior es un fake. La foto inferior es la verdadera:


El eurodiputado del PDcat, Ramon Tremosa, publicó esta foto del cara a cara épico de la niña y el antidisturbios. Lástima que la foto fuese tomada en Chile y no en Barcelona.



Si quieren ver más vayan a Le Monde:



También en 'Libération'



O en 'El Español' (son las mismas que Le Monde)



¿Desproporción? Según algunos relatos, desencantados con la efectividad del Derecho, se habría “reprimido” a casi 2.300.000 de supuestos “votantes”. Abstracción hecha de que la actuación de la fuerza pública se circunscribió, espacial y subjetivamente, a quien impedía por la fuerza la ejecución de la orden judicial, y no a los “votantes”, repugna a la mera lógica de los hechos que esa “brutal represión” sobre millones de personas haya arrojado el “brutal” saldo de un total de dos hospitalizados, uno de ellos un pobre anciano infartado. Si vamos a los “heridos”, que la Generalitat cifra en más de 800, en realidad estamos hablando de “atendidos” (es decir, personas que nunca pisaron un hospital aunque fueron objeto de examen y diagnóstico en la vía pública) pero incluyendo en la cifra las lipotimias, ataques de ansiedad e irritaciones por inhalación de humo. Y no olvidemos que estamos hablando de unos supuestos dos millones de personas que fueron desde los días previos instados desde la propia Generalitat, sus dirigentes y su formidable aparato mediático, a tomar parte colectivamente en actos delictivos para impedir por la fuerza la ejecución de una orden judicial ¿Y el balance son dos hospitalizados, y uno de ellos, un infartado? ¿Dónde está la desproporción en el uso de la fuerza? | Félix Ovejero, Alejandro Molina


Miles de ciudadanos irresponsables, miserablemente convocados por un Gobierno que había abandonado toda pretensión de legalidad; miles de personas a las que el Gobierno del Estado, o sea, la autoridad política de la ejemplar Policía, no supo advertir solemnemente en las vísperas del peligro que corrían al participar en un acto ilegal, trataron de hacerse ayer con el control de un territorio mediante la fechoría de un supuesto referéndum, supuestamente democrático.

Las miles de personas dispersas por toda Cataluña no actuaron pacíficamente. La paz es la ley, y esos miles ejercieron violencia moral activa y violencia física (casi siempre) pasiva contra el cumplimiento de las resoluciones judiciales que habían declarado ilegal la maniobra antidemocrática.

La acción de la Policía -una acción de fuerza y no de violencia- impidió cualquier conjetura de verosimilitud en torno al presunto referéndum e hizo algo infinitamente más importante: encarnar el poder y la razón democráticas. Lo hicieron, además, con ciencia y conciencia, limitando en una proporción asombrosa la sobrerreacción, a pesar de sus heridos por las agresiones, escasas pero ciertas, y de los insultos y las humillaciones continuadas.

La lista de los cientos de heridos proporcionada por el Gobierno desleal y asumida de inmediato, y sin mayor verificación, por nuestra prensa, incluye probablemente los arañazos. Y un sólo herido grave, por el impacto de una pelota de goma en un ojo. Esta actuación cabría compararla, ¡proporcionadamente! a las magnitudes diversas de los empeños, con la de las policías alemanas, británicas, americanas o francesas cuando se ponen a la tarea de despejar las calles. | Arcadi Espada

divendres, 29 de setembre de 2017

dilluns, 25 de setembre de 2017

John Elliott: 'el proyecto de independencia orquestado por Puigdemont va claramente más allá del límite de la legalidad'




The Times publica hoy esta carta del profesor emérito de Historia Moderna de la Universidad de Oxford, John Elliott, especialista en Historia de España y Cataluña.

Es esclarecedor comparar el informe de su corresponsal (sep 23) en la 'campaña de odio' que actualmente se libra en Cataluña por los partidarios más extremistas de los planes del gobierno Catalán para un referéndum de independencia, con algunas de las cartas que ha publicado sobre el tema. Ningún Estado europeo concede el derecho de secesión a uno de sus componentes territoriales sin seguir un proceso constitucional acordado, y el proyecto de independencia orquestado por el presidente Puigdemont claramente va más allá de los límites de la legalidad al desafiar la Constitución española de 1978 y el Estatuto Catalán de Autonomía.

Cataluña sufrió durante mucho tiempo bajo el régimen opresivo del general Franco, pero prosperó entre 1978 y la crisis económica de 2008 como una región que goza de un alto grado de autonomía. Los partidarios de la independencia culpan a Madrid de la mayor parte de las medidas represivas tomadas, pero los que simpatizan con la celebración de una consulta tendrían que ser conscientes del grado en que el gobierno catalán desde hace muchos años ha estado tratando de imponer su propia agenda radical a la sociedad catalana en su conjunto. A través de su control del sistema educativo, su influencia sobre los medios de comunicación, la manipulación de la historia catalana para sus propios fines, y en algunos casos a través de la intimidación, se ha tratado de inculcar en la población en general la idea de Cataluña como la víctima de fuerzas malignas del exterior. Mientras que en el pasado pudo haber algunos elementos de verdad en esta imagen, que se remonta al menos a 1900, no es cierta esta situación actual del lugar de Cataluña en la España democrática.

Aunque el gobierno de Rajoy ha demostrado una marcada falta de comprensión en su tratamiento de la región, no se puede llamar razonablemente un régimen represivo. Ahora está claro que ha llegado el momento de una revisión de la Constitución española y, a su debido tiempo, hay que intentar descubrir qué tipo de futuro quieren los propios catalanes. Sin embargo, esto sólo será posible si todas las partes entablan un diálogo civilizado en el marco de la ley.

Sir John Elliott, Profesor Emérito de Historia Moderna, Universidad de Oxford


Leer también John H. Elliott: "El victimismo catalán es el mismo que el de los serbios"

dissabte, 23 de setembre de 2017

'Los catalanes sólo quieren manifestarse por la independencia, no obtener nada, y disfrutar de la supremacía moral que les suministra su condición de víctimas'




EXTRACTOS de la entrevista realizada por Baba Umar a Alfons López Tena, exdirigente de Solidaritat Catalana y exvocal del Consejo General del Poder Judicial, publicada originalmente en TRT World. La entrevista completa traducida al español, aquí.


ENTREVISTADOR: ¿Usted percibe a los catalanes consumidos en lo que llama “grandiosidad narcisista”? ¿Qué significa ésto? 
TENA.- Para los independentistas, Cataluña es un gran país, y si la realidad no lo corrobora la culpa la tiene España, así que no hay necesidad de cambiar y mejorar nada porque toda la bondad fluye del alma catalana, y todas las cosas malas las causa la contaminación española, por lo que todos los problemas deben abordarse después de la independencia, no antes.  
Un ejemplo llamativo de esta grandiosidad narcisista es la añeja y recurrente amenaza catalana de optar por la independencia a menos que obtenga un mejor trato de España, un crudo chantaje nunca reconocido como tal, sino como una demanda de concesiones. Las implicaciones son claras: su pertenencia es un favor concedido por los catalanes a España, y la independencia no es un objetivo real sino un mero instrumento de extorsión.

(...)

Un país tan desesperadamente perdido en sí mismo engendra un bucle en el que la falta de poder alimenta los delirios, lo que potencia las fantasías que aumentan la impotencia, en un proceso sin fin mientras poco a poco se desvanece en el olvido. No cabe esperar nada de Cataluña, está condenada a depender de la amabilidad de los ajenos.


ENTREVISTADOR: ¿Éso es lo que le hizo abandonar el campo independentista? Usted ha sido parte activa del movimiento.

TENA: Soy favorable a la independencia, sólo la independencia puede salvar la Nación catalana de ser absorbida por España como ya lo ha sido por Francia en la parte de Cataluña que le pertenece. Sin embargo, no pierdo mi tiempo persiguiendo quimeras, y después de años de trabajar para hacer real la independencia me di cuenta de que la misma mentalidad desarrollada por los catalanes para sobrevivir bajo España los bloquea para conseguir resultado alguno, y mucho menos la independencia.

Nirad Chaudhuri le dió la vuelta a la frase de Lord Acton diciendo: "La falta de poder tiende a corromper, y la absoluta falta de poder corrompe absolutamente". Cataluña ha sufrido durante los últimos cinco siglos una tremenda pérdida de poder, pasando de ser una poderosa nación que gobernaba un imperio mediterráneo a perder la independencia hace cinco siglos, ser dividida, y esforzarse agónicamente desde entonces en simplemente evitar la asimilación y la desaparición.

Para ello se desencadenan dos mecanismos de protección: un comunitarismo sofocante para mantener a la gente estrechamente unida, y un complejo de superioridad para sobrecompensar la sombría, amarga realidad; que juntos impiden que los catalanes hagan, mejoren, o consigan nada. Actos simbólicos y pantomimas estéticas son lo único para lo que están dotados.

En la medida en que estos mecanismos se han ido aplicando durante siglos, el grueso tanto del establishment político-mediático catalán como de sus franjas emergentes, todo el país en su conjunto, ha quedado atrapado en una maraña de narcisismo colectivo y disonancia cognitiva. Es por eso que he dejado la vida pública en Cataluña. No tiene alma ni valor, es nauseabunda y embrutecida, una charca ponzoñosa.

(...)

ENTREVISTADOR: De otra parte, es también la prueba del espíritu democrático del gobierno español. Los gobiernos canadiense o británico permitieron una votación cuando hubo peticiones de referéndum en Quebec o Escocia. ¿Por qué España no puede tener uno también?


TENA: ¿Alguien dice que Alemania e Italia no son democráticas porque sus Tribunales Constitucionales han prohibido los referendos sobre la independencia de Baviera y Venecia en 2016 y 2017? ¿Perdieron los Estados Unidos su espíritu democrático cuando el Tribunal Supremo juzgó que la Constitución no permitía a los Estados separarse unilateralmente y que las ordenanzas de secesión y todos los actos parlamentarios de los Estados que tenían por objeto darles efecto eran "absolutamente nulos"? No hay modo alguno de obtener el consentimiento de España, y los catalanes están en contra de conseguir la independencia por sí mismos. En su virtud, el juego ha terminado.


ENTREVISTDOR: ¿Cómo ve usted la persecución legal de los políticos de Cataluña por España, especialmente su ex presidente Artur Mas? ¿Es el primer paso para frenar el próximo referéndum? Y haciendo esto, ¿no aleja España a los catalanes aún más?

TENA: El ex presidente Mas y otros gobernantes han sido acusados ​​y condenados por desobediencia al Juez porque incumplieron una orden judicial. Sin embargo, nadie ha sido acusado por propugnar la independencia de Cataluña, aunque la propaganda inventada por el gobierno catalán y sus medios de comunicación finja que son perseguidos sólo por propugnar la independencia. Poniendo"la voluntad del pueblo" por encima de la ley, atacando a la judicatura, sembrando el desprecio por los expertos y por los argumentos racionales, e intimidando a los disidentes, el trumpismo reina desbocado en Cataluña.

(...)

ENTREVISTADOR: ¿Los catalanes y España acordarán alguna vez una situación win-win, en la que todos salgan ganando?

TENA: Un senador me preguntó en Washington hace más de cinco años: "¿Su pueblo quiere la independencia, o simplemente quiere manifestarse por la independencia?" Mi conclusión es que los catalanes sólo quieren manifestarse por la independencia, no obtener nada, y disfrutar de la supremacía moral que les suministra su condición de víctimas. Que así sea, ya que es exactamente lo que tendrán. Esa es la situación win-win.




A fora ja ens han vist el llautó | Fuera ya nos han visto el latón (lo que hay bajo la apariencia engañosa de algo)



El futuro de Europa se juega (ahora) en Cataluña

LIBÉRATION | Maxime Fourest 
Después de la crisis del euro, la guerra en Ucrania, el Brexit y las derivas de Hungría y Polonia, Europa se enfrenta a una nueva crisis que amenaza la existencia del proyecto de seguridad -física, material, legal y, en cierta medida, social- que es el proyecto comunitario: el desafío lanzado a la democracia española por el separatismo catalán. Frente a la amplia avenida concedida a la presentación de la narrativa separatista en los principales medios de comunicación europeos, frente a la pusilanimidad de las llamadas al "diálogo" o al silencio ensordecedor de las instituciones comunitarias y de los gobiernos de los Estados miembros de la UE, se precisa un esfuerzo pedagógico a diez días de un referéndum ilegal de importancia trascendente.

El relato separatista se basa en un nacionalismo obtuso y excluyente.

Cualquier narrativa nacional es una gesta histórica, y la de Cataluña no carece de hechos de gran calado: a la lejana memoria de unos poderosos condados se añade la más reciente de la gallarda resistencia del pueblo catalán al fascismo durante la Guerra Civil, a la que George Orwell rindió un poderoso homenaje.

Y aunque la región se ha afirmado como el laboratorio de la modernidad industrial, política, social y cultural en España desde la segunda mitad del siglo XIX, debe reconocerse que ello se debe en parte al surgimiento de una conciencia nacional propia, de esencia elitista, como en la mayoría de los nacionalismos, pero socialmente progresista.

La contribución de Cataluña a la transición democrática también habrá sido esencial, y basta con volver a leer las páginas dedicadas por el madrileño Jorge Semprún a su emoción en la primera "Diada" autorizada en 1977 para entender que la recuperación por los catalanes del derecho a su cultura fue una conquista para todos los demócratas españoles.

Y sin embargo, el storytelling hábilmente desplegado por el campo separatista está a mil leguas de ese movimiento cultural democrático, europeo y abierto. En su lugar encontramos, repetidos como un mantra, todos los clichés del nacionalismo más obtuso teñidos de racismo, desprecio de clase, o incluso una forma de supremacismo cultural: por un lado, "nosotros", un pueblo educado, trabajador, progresista, honesto, republicano y europeo. Enfrente, "ellos", una canallesca ibérica retrógrada, perezosa y corrupta, adscrita a una monarquía pauperizada por los escándalos y permanentemente rezagada en el calendario europeo.

A todo esto no sirve de nada oponer la "catalanización", esto es, la europeización de la sociedad española en su conjunto desde la muerte de Franco, ni el hecho de que algunos de los casos de corrupción más sangrantes de los últimos años afecten precisamente al nacionalismo catalán más acendrado, cuya conversión al separatismo coincide con su frecuentación de los tribunales españoles...

En esta historia que suma uno tras otro los hechos alternativos, el "Espanya ens roba" y el activismo de los tribunales españoles en materia de corrupción política son sólo el reflejo ora de una corrupción generalizada ora de una persecución de los patriotas catalanes.

El inmovilismo de Mariano Rajoy no es la causa principal del estancamiento político.

Este relato tiene ciertamente un aliado "objetivo" en la persona de Mariano Rajoy. En el poder desde 2011, el jefe de gobierno, del Partido Popular, ha sobrevivido a los repetidos escándalos que han salpicado su gestión, así como a dos elecciones generales que han conmocionado el bipartidismo español, pero sin lograr hacerle perder la silla de la Moncloa. Su pintoresco estatismo habrá contribuido a acentuar la gravedad de la crisis abierta con Barcelona, al privarle de toda salida política. Por otra parte, es grande la tentación de hacer del recurso de inconstitucionalidad del PP, entonces en la oposición, contra es nuevo Estatut de Cataluña aprobado por referéndum en 2006, el gran pecado que abrió el camino a la secesión unilateral. Pero aparte del hecho de que más del 90% del Estatut fue avalado por el Tribunal Constitucional (14 artículos censurados de 223), los elementos cuestionados se centraron principalmente en el reconocimiento irrebatible de una nación catalana con una primacía lingüística y unos derechos que invadían en gran medida las competencias estatales y que fueron de hecho el casus belli constitucional, incluso en un estado, de facto, federal como el español.

Si muy probablemente fue un error político funesto, el recurso contra el Estatut no legitima en nada al gobierno catalán actual en su precipitada fuga hacia delante al margen de todo marco legal y sin ningún mandato político unívoco.

Todo ello paga el precio de una viva polarización dentro de la sociedad catalana, con toda una generación de hijos de emigrantes que han basado su ascenso social en la promesa de una identidad tipo "muñeca rusa": catalana, española, europea.

El desafío separatista es pues un asunto europeo. Del resultado de esta crisis depende mecánicamente el futuro de Europa en su conjunto.

Que una región pueda ejercer el derecho a la libre determinación unilateralmente, en el contexto del Estado de Derecho, algo propio de los pueblos bajo dominio colonial o imperialista, es el fin de la intangibilidad de las fronteras establecidas con un alto precio de sangre.

Que un solo orden constitucional -húngaro, polaco u hoy español- sea derrocado por la subversión de las normas democráticas en favor de un partido o coalición hegemónica y mesiánica, es el obituario de Europa como un área basada en la separación de poderes y la jerarquía de la norma.

Que un nacionalismo obtuso, excluyente y que articula un relato histórico alternativo triunfe de nuevo hará que el estatus de los hechos (políticos, históricos, jurídicos o sociales) mengüe en favor de las virtudes taumatúrgicas y demiúrgicas del relato al uso para las masas.

Frente a estos riesgos que nuestros gobiernos penan en calibrar, se entiende el dilema que arrostra el gobierno del Partido Popular: entre la impotencia (a falta de una legitimidad absoluta para ejercer todo el rigor de la ley para proteger los derechos de todos los españoles, catalanes incluidos) y la miel sobre hojuelas ofrecida al campo separatista por la imagen de unas urnas y unas papeletas requisadas por la Guardia Civil ...

En este sentido, el derrotismo que despunta en una sociedad dividida y maniatada por su historia de paz civil, frente al carácter irreversible del desafío separatista, es un presagio muy oscuro para Europa".

Maxime Fourest es profesor-investigador en Sciences-Po (OFCE, Cevipof) y especialista en temas europeos.

Artículo original en francés, aquí


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Catalonia’s unconstitutional means to an undesirable end

There are better ways than a referendum to address the region’s legitimate grievances

THE ECONOMIST

SPAIN has known tumultuous times: civil war in the 1930s, dictatorship until 1975, a failed coup in 1981, a financial and economic crash in 2008-13, and terrorism of the nationalist and jihadist sorts. Now it faces a constitutional crisis that threatens its unity. The Catalan government plans to hold a “binding” referendum on independence on October 1st. If a majority votes yes—regardless of the turnout—then Carles Puigdemont, the Catalan president, will unilaterally declare independence. The Spanish constitutional court has declared the vote illegal, and the conservative government of Mariano Rajoy has taken control of the region’s finances to try to block the ballot. The Guardia Civil has raided Catalan government offices and a private delivery firm to seize posters and ballot papers, and arrested at least 12 officials. The Catalan government has called for “peaceful resistance”.

The crisis is snowballing into a serious threat to Spain’s democracy. Solving it sensitively matters to the rest of Europe. The precedent set in Catalonia will affect other would-be separatists, from Scotland to the Donbas region of Ukraine.

Catalonia enjoys a standard of living higher than the average in both Spain and the European Union and more self-government than almost any other region in Europe, including powers to protect the Catalan language. It is, to outward appearances, a lovely and successful place. Yet a majority of Catalans are unhappy with their lot, feeling that Spain takes too much of their money and fails to accord respect to their identity (see article). Mr Rajoy has been wrong to assume that time and economic recovery would cure Catalans’ discontent. The Spanish constitution, adopted by referendum in 1978—and backed almost unanimously in Catalonia—proclaims the country’s “indissoluble unity”. It vests sovereignty in the Spanish people as a whole, not in the inhabitants of its constituent parts. The Catalan government claims the right to self-determination. But international law recognises this only in cases of colonialism, foreign invasion or gross discrimination and abuse of human rights. These arguably do apply to the Kurds, who are planning to hold a disputed referendum on secession from Iraq on September 25th (see article). Catalonia, however, hardly counts as colonised, occupied or oppressed. Many Spaniards worry that its secession could swiftly be followed by that of the Basque country. If the rule of law is to mean anything, the constitution should be upheld. Mr Puigdemont should thus step back from his reckless referendum. Opponents are unlikely to turn out, so any yes vote he obtains will be questionable, not just legally but politically. That said, by playing cat-and-mouse with ballot boxes Mr Rajoy has needlessly given Mr Puigdemont a propaganda victory. A big majority of Mr Rajoy’s voters in the rest of Spain support him in part because he refuses to yield to Catalan nationalism. But something important is wrong in Spain, and it is his duty to try to fix it.

Democracy requires consent as well as the rule of law. Constitutional change, especially the right to break away, should be difficult—but not impossible. In Scotland and Quebec, allowing people to have a say did not lead to breakaway. Mr Rajoy should be less defensive: he should now seek to negotiate a new settlement with Catalonia, while also offering to rewrite the constitution to allow referendums on secession, but only with a clear majority on a high turnout.

Damage to Catalonia Many Catalans want the right to decide, but polls suggest that only around 40% want independence. Most would probably be satisfied with a new deal that gave them clearer powers, let them keep more of their money and symbolically recognised their sense of nationhood. The tragedy is that neither Mr Puigdemont nor Mr Rajoy seems interested in putting such an offer on the table.

This article appeared in the Leaders section of the print edition under the headline "The Catalan question"

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dimarts, 19 de setembre de 2017


El 'procés' lo diseñó Pujol en 1990 en un plan de 'infiltración nacionalista' en todos los ámbitos sociales de Cataluña



Para una mejor lectura, aquí

El Periódico de Cataluña publicó el 28 de octubre de 1990 un extenso resumen del borrador del programa ideológico de CDC promovido por Jordi Pujol. En el mismo se propone un plan para la infiltración nacionalista en puestos clave de los medios de comunicación, del sistema financiero y educativo, con el objetivo de nacionalizar Cataluña.

Podríamos decir que este documento es el auténtico pistoletazo de salida del 'procés' que ahora se pretende culminar con la independencia. En palabras de Teresa Freixes:



El mismo día, el diario El País publicaba también el contenido del documento, que resumía así:

El documento, de 20 folios de extensión, equipara Cataluña a los Paises Catalanes -entendiendo estos como el área de influencia de las comunidades catalana, valenciana y parte de sureste francés-, y sostiene que Cataluña es una "nación europea emergente", una "nación discriminada que no puede desarrollar libremente su potencial cultural y económico".Desde esta perspectiva, los redactores del documento resaltan que la búsqueda de la soberanía hace imprescindible la "sensibilización ciudadana hacia el reforzamiento del alma social", objetivo que persiguen las directrices dadas en el texto, entre las que se incluye la reforma del Estatut.

El documento propugna la configuración de un sociedad catalana de claro corte conservador, en la que tengan vigencia "Ios valores cristianos" y en la que se fomenten las "fiestas populares, tradiciones, costumbres y trasfondo mítico". Una sociedad a la que se debe sensibilizar sobre la "necesidad de tener más hijos para garantizar su personalidad colectiva".

Objetivos

Para cumplir sus objetivos, los ponentes no ocultan la necesidad de controlar a los educadores para que cumplan lo estipulado en la doctrina nacionalista. Se aboga, así, por "vigilar la composición de los tribunales de oposición" para todo el profesorado.

Asimismo, se alienta a "reorganizar el cuerpo de inspectores de forma que vigilen la correcta cumplimentación de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza". También se considera necesario "incidir en las asociaciones de padres".

La voluntad de dirigismo queda de nuevo patente en el apartado relativo a los medios de comunicación: hay que "introducir gente nacionalista (...) en todos los puestos claves de los medios de comunicación". También se postula "incidir en la formación inicial y permanente de los periodistas y de los técnicos de comunicación para garantizar una preparación con conciencia nacional catalana".

El documento promueve la creación de organizaciones patronales, económicas y sindicales catalanas, y la conveniencia de diseñar "una estrategia para optar a los cargos directivos de las instituciones" financieras.

De igual forma, se propugna "incidir sobre la administración de justicia y orden público con criterios nacionales", y revisar los mecanismos de acceso y promoción del funcionariado.

Vale la pena retener que este artículo lo firmaba José Antich, que años después fue director de La Vanguardia cuando Godó decidió apoyar el giro independentista de Mas. Ahora, Antich es el director de El Nacional.cat, un digital que creó cuando Godó decidió distanciarse del 'procés' y lo cesó.





Cara a cara entre Teresa Freixes y el delegado de la Generalitat en Francia



Référendum sur l'indépendance de la Catalogne... por fondapol

No se pierdan este debate cara a cara entre la profesora de derecho Constitucional de la UAB y catedrática Jean Monnet ad personam en Europäische Union, Teresa Freixes, y el delegado de la Generalitat en Francia y Suiza, el ex periodista de Tv3 Martí Anglada.


dilluns, 18 de setembre de 2017

El nacionalismo es populista per se; y al revés


El nacionalismo catalán de derechas jugó muy bien sus cartas: nos ponemos la careta de moderación en Madrid, apoyamos a gobiernos sean de Felipe o Aznar, y hacemos caja, clin, clin; la otra parte del trato suponía manos libres en Cataluña para catalanizar hasta los pelos de los gatos sin estorbos legales; y así fue la cosa hasta que llegó la crisis, se descubrió el pastel de la corrupción pujolista (que olía todo el mundo desde hacía décadas; era el secreto de polichinela) y CiU, privada de sus cabezas pensantes (Pujol, Roca, López de Lerma, Durán, Molins), decidió inmolarse en la hoguera independentista que ellos mismos habían encendido y agitado desde los 80. Así se muere el alacrán entre las llamas: clavándose su propio aguijón. Lo que ahora queda de CiU es nada y está al mando de estúpidos que hacen el trabajo sucio de ERC. Puigdemont dice las tonterías del día y podría terminar entre rejas; Junqueras dormita envuelto en su grasa y mira con el ojo bueno el suculento panorama electoral que se le presenta. ERC ganará de calle las generales y las autonómicas cuando se convoquen.

En unos pocos años, la hegemonía del catalanismo ha pasado de la derecha y el centro derecha a la izquIerda y la extrema izquierda; el catalanismo conservador, cuya fuerza era el pacto y la ambigüedad calculada, está muerto políticamente. Han perdido los votos, la cabeza, las sedes embargadas y pueden terminar unos cuantos entre rejas, entre corrupciones e independencias. (...) Lo de CiU es de tragedia griega: mueren en la hoguera de la que son responsables y pasan la antorcha, cual Ave Fénix, al independentismo radical. Sus herederos, los jóvenes turcos criados en el regazo del padrino Pujol, no tienen tantos escrúpulos y llaman a la guerra santa antiespañola. Mataron al padre y quieren matar a España.

De hecho, este suicidio patriótico de CiU clarifica las cosas: el nacionalismo catalán es independencia e izquierda, incluso radical, ERC más CUP; sus adversarios constitucionalistas son derecha y centro derecha, PP y Ciudadanos (segundo partido en votos en Cataluña tras ERC); en tierra de nadie quedan el agónico PSC (partido antes hegemónico entre las clases trabajadoras de origen español del cinturón rojo barcelonés) y el engendro Podem, Catalunya sí que es Pol Pot etc, cuyos dirigentes bascularán hacia el independentismo inevitablemente, aunque no todos sus votantes. Pero son populistas y en Cataluña el populismo se llama independencia. La radicalización política populista de Cataluña es impresionante y muy superior al resto de España. Xavier Casals ya avisaba hace años de que Cataluña era “el laboratorio populista de España.” No hay nada más populista que la cruzada nacionalista entendida en clave independentista: el “poble català” contra las élites madrileñas, españolistas etc etc. El nacionalismo es populista per se; y al revés. | PLAZA MOYUA






diumenge, 17 de setembre de 2017

¿Que el TC tumbó el Estatut?




TERESA FREIXES.- Como veo que el "mantra" del título se viene repitiendo como si ello justificara la "rebelión catalana", aquí les dejo transcrito el fallo del TC y el enlace al texto completo de la sentencia. Sé que hay que estar un cierto tiempo dedicado a ello, pero antes de hacer afirmaciones que no se corresponden con la realidad, mejor ilustrarse.

Aquí la decisión, distinguiendo entre lo que se declara anticonstitucional y la parte interpretativa de la sentencia. No son 10 artículos "tumbados". Lo que se declara inconstitucional son un artículo y una serie de apartados y/o incisos en una docena de artículos. En un Estatuto que tiene más de 250 artículos. El resto es sentencia interpretativa, es decir, de orientación en la interpretación, además de coroborar lo que es doctrina general acerca de que los preámbulos no tienen efectos jurídicos directos y, como sí los tienen interpretativos, se desposee de tal carácter a las referencias que se contienen en el del Estatut sobre "Cataluña como nación" y "realidad nacional de Cataluña".

FALLO

En atención a todo lo expuesto, el Tribunal Constitucional, por la autoridad que le confiere la Constitución de la Nación Española, Ha decidido

Estimar parcialmente el recurso de inconstitucionalidad planteado por más de cincuenta Diputados del Grupo Parlamentario Popular contra la Ley Orgánica 6/2006, de 19 de julio, de reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña y, en consecuencia,

Declarar que:

1.º Carecen de eficacia jurídica interpretativa las referencias del preámbulo del Estatuto de Cataluña a «Cataluña como nación» y a «la realidad nacional de Cataluña».

2.º Son inconstitucionales y, por lo tanto, nulos:

- la expresión «y preferente» del apartado 1 del art. 6;

- el apartado 4 del art. 76;

- el inciso «con carácter exclusivo» del apartado 1 del art. 78;

- el art. 97;

- los apartados 2, letras a), b), c), d) y e), y 3 del art. 98;

los incisos «y con la participación del Consejo de Justicia de Cataluña» de los apartados 5 y 6 del art. 95;

- el inciso «por el Presidente o Presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que lo preside, y» del apartado 1 del art. 99;

- el apartado 1 del art. 100;

- el inciso «o al Consejo de Justicia de Cataluña» del apartado 1 y el apartado 2 del art. 101;

- el inciso «como principios o mínimo común normativo en normas con rango de ley, excepto en los supuestos que se determinen de acuerdo con la Constitución y el presente Estatuto» del art. 111;

- el inciso «los principios, reglas y estándares mínimos que establezcan» del apartado 2 del art. 120;

- el inciso «los principios, reglas y estándares mínimos fijados en» del apartado 2 del art. 126;

- el inciso «siempre y cuando lleven a cabo un esfuerzo fiscal también similar» del apartado 3 del art. 206; y

- el inciso «puede incluir la capacidad legislativa para establecer y regular los tributos propios de los gobiernos locales e» del apartado 2 del art. 218.

3.º No son inconstitucionales, siempre que se interpreten en los términos establecidos en el correspondiente fundamento jurídico que se indica, los siguientes preceptos: el art. 5 (FJ 10); el apartado 2 del art. 6 [FJ 14 b)]; el apartado 1 del art. 8 (FJ 12); el apartado 5 del art. 33 (FJ 21); el art. 34 (FJ 22); el apartado 1 y el primer enunciado del apartado 2 del art. 35 (FJ 24); el apartado 5 del art. 50 (FJ 23); el art. 90 (FJ 40); los apartados 3 y 4 del art. 91 (FJ 41); el apartado 2 del art. 95 (FJ 44); el art. 110 (FJ 59); el art. 112 (FJ 61); el art. 122 (FJ 69); el apartado 3 del art. 127 (FJ 73); el art. 129 (FJ 76); el art. 138 (FJ 83); el apartado 3 del art. 174 (FJ 111); el art. 180 (FJ 113); el apartado 1 del art.183 (FJ 115); el apartado 5 del art. 206 (FJ 134); los apartados 1 y 2, letras a), b) y d) del art. 210 (FJ 135); el apartado 1, letra d), del art. 222 y el apartado 1, letra i), del art. 223 (FJ 147); el apartado 1 de la disposición adicional tercera (FJ 138); y las disposiciones adicionales octava, novena y décima (FJ 137).

4.º Desestimar el recurso de inconstitucionalidad en todo lo demás.

Recordemos, el Estatuto de 2006 tenía más de 250 artículos.

Texto de la sentencia 
Y para un estudio minucioso de todo ello, el libro del Prof. Dr. José Carlos Remotti 'El Estatuto de Autonomía de Cataluña y su interpretación por el Tribunal Constitucional' [Ed. .J:M: Bosch, Barcelona, 2011]


La verdad de las cifras, la verdad de los hechos




Tras muchos años de predicar en el desierto que las cifras de todas las manifestaciones, y no sólo las de la Diada, han sido sistemáticamente hinchadas en este país, por fin parece que se está reaccionando ante el fraude.

La responsabilidad de esta situación se la reparten los organizadores de las manifestaciones, la Guardia Urbana y, de una manera especial, el periodismo. Los primeros no tienen credibilidad al ser juez y parte. Los segundos, que deberían tenerla, la han perdido por ofrecer cifras fantasiosas sumisas a la autoridad política. Y los terceros -los peores- por haber hecho dejación de su responsabilidad profesional ante los hechos. Unos hechos que pueden ser medidos y cuantificados sin mucha dificultad.


CRÓNICA GLOBAL | María Jesús Cañizares.-Este año, la movilización consistió en una cruz dividida en 49 tramos (12 tramos por brazo más una Fila 0 de autoridades), cuyo centro se situaba en la confluencia del paseo de Gràcia y la calle Aragó. Los autores del estudio parten de la premisa de que la superficie máxima ocupable de los tramos medidos, es decir, descontando fuentes, estructuras y mobiliario urbano no pisable, alcanzaría los 149.079 metros cuadrados.

Según los estándares internacionales para concentraciones seguras, la densidad media estimada es de 1,8 personas por metro cuadrado. Sin embargo, el informe de SCC asegura que, durante la Diada demostró zonas que oscilaban en una densidad baja (0,5 personas) y alta (3,5). De ser cierta la cifra de la Guardia Urbana, coincidente con la de la ANC, de un millón de personas, supondría una densidad de 8,2 personas por metro cuadrado. "Es como si dieran las cifras a bulto. En 2016, intentamos contactar con la Guardia Urbana para ver cómo hacían sus cálculos, pero nunca obtuvimos respuesta", explica a este diario el coordinador del Observatorio Electoral de Cataluña, Felipe Moreno, que ha dirigido este estudio.

En el informe se explica que, el pasado lunes, tanto las aceras, como la plaza de Catalunya, registraron una densidad media o baja, pues en algunos puntos se evidenciaron muchos huecos y la circulación libre no estaba dificultaba. Concluyen que, con un error estimado de +/- 21.578 personas, la Diada concentró a 220.418 personas repartidas en el cruce de Passeig de Gràcia/ Aragó (9.677), lado montaña (66.139), Besós (27.272), lado mar exceptuando plaza Catalunya (55.670), lado mar de plaza Catalunya (24.558) y el lado Llobregat (37.100).


Llamamiento de actores e intelectuales a no votar el 1-O